

El término store of value se refiere a la propiedad de un activo capaz de evitar la depreciación durante largos periodos. Para considerarse un store of value, el valor del activo debe permanecer estable o incrementarse con el tiempo, sin llegar a disminuir.
Un buen store of value permite a su titular venderlo o intercambiarlo en el futuro por un valor igual o superior al de su adquisición inicial. Este valor suele estar relacionado con el precio de mercado o el poder adquisitivo (valor monetario) del activo. En ocasiones, también se asocia a su liquidez, es decir, a la facilidad para comprarlo o venderlo en el mercado.
La mayoría de las monedas fiduciarias han experimentado una pérdida progresiva de poder adquisitivo debido a la inflación, motivada principalmente por el rápido aumento de la oferta monetaria. No obstante, muchos economistas consideran el dinero como el ejemplo paradigmático de store of value, probablemente por su poder adquisitivo, que varía de manera relativamente lenta. Además, el dinero es, con toda probabilidad, el instrumento financiero más líquido que existe. Sin embargo, afirmar que el dinero es un buen store of value resulta controvertido, ya que la inflación y la hiperinflación provocan depreciaciones sostenidas a lo largo del tiempo.
Oro, plata y otros metales preciosos también se consideran stores of value eficaces, principalmente por su escasez y oferta limitada. Estos materiales pueden almacenarse durante generaciones sin deterioro físico, lo que los convierte en depósitos de valor fiables. La combinación de escasez y durabilidad ha consolidado a los metales preciosos como una opción tradicional para quienes buscan preservar valor a largo plazo.
Algunas personas consideran Bitcoin un buen store of value, y suele describirse como "oro digital". Bitcoin presenta varias características que respaldan esta consideración: es escaso e indestructible, y existe como una forma digital de dinero que no puede copiarse ni gastarse dos veces (double spending). Estas propiedades explican en parte por qué Bitcoin tiende a ganar valor con el tiempo.
Sin embargo, el debate sobre Bitcoin como store of value sigue vigente. Su elevada volatilidad y la inestabilidad de su precio de mercado llevan a algunos a argumentar que Bitcoin no cumple la definición de store of value. Esta volatilidad contrasta con los stores of value tradicionales, como los metales preciosos y las monedas fiduciarias, cuyos precios fluctúan de forma más gradual. La posibilidad de que Bitcoin actúe como una reserva de valor fiable sigue generando debate entre economistas y entusiastas de las criptomonedas.
Store of value es un activo que mantiene su poder adquisitivo en el tiempo y puede intercambiarse en el futuro. Sus características clave son la estabilidad, durabilidad, escasez y divisibilidad, lo que permite preservar la riqueza de manera fiable.
Store of value protege la riqueza manteniendo el poder adquisitivo frente a la inflación. Los activos escasos como Bitcoin preservan el valor real a lo largo del tiempo, evitando que la depreciación monetaria erosione los ahorros y asegurando la protección patrimonial a largo plazo.
El oro ofrece estabilidad y reputación histórica, pero limitada divisibilidad. Bitcoin aporta escasez, portabilidad y resistencia a la censura, aunque muestra gran volatilidad. El dólar estadounidense garantiza aceptación global y liquidez, pero conlleva riesgos inflacionarios. Cada uno responde a perfiles de inversor diferentes: oro para los conservadores, Bitcoin para quienes buscan crecimiento y el dólar para transacciones cotidianas.
Store of value se orienta a preservar activos digitales priorizando la seguridad y estabilidad, mientras que las herramientas de inversión buscan la apreciación y el retorno. La diferencia esencial radica en el objetivo: uno prioriza la protección del patrimonio, el otro el potencial de crecimiento.
Activos duros como Bitcoin y el oro mantienen el poder adquisitivo en periodos inflacionarios. Los activos escasos, no correlacionados y con fundamentos sólidos constituyen reservas de valor fiables. La diversificación de carteras permite una cobertura efectiva frente a la inflación.
Se debe analizar la durabilidad, escasez y estabilidad de la demanda a largo plazo del activo. Hay que valorar su resistencia a la depreciación, potencial de adopción y los efectos de red. Los activos con buena función de reserva de valor mantienen el poder adquisitivo en el tiempo y conservan una relevancia sostenida en el mercado.








