Rusia está considerando la introducción de una nueva restricción sobre los depósitos en efectivo realizados por particulares a través de cajeros automáticos. La propuesta contempla un posible límite mensual de 1 millón de rublos, que se está debatiendo como parte de un proyecto de ley elaborado por el Ministerio de Finanzas. El documento fue redactado a principios de 2026 y enviado para su coordinación al Banco de Rusia y Rosfinmonitoring. Actualmente, no existen límites oficiales en vigor, y todos los cambios propuestos siguen en fase de discusión.
Esta iniciativa está vinculada a los esfuerzos del gobierno por reforzar el control sobre la circulación de efectivo. Hacia finales de 2025, la política pública señaló un giro hacia una supervisión más estricta de los flujos financieros, especialmente de fondos cuyo origen resulta poco claro o difícil de verificar. La ausencia de límites en los depósitos en efectivo a través de cajeros automáticos permite actualmente que se acrediten sumas significativas en las cuentas sin controles adicionales, lo que, según los reguladores, genera riesgos para el sistema financiero y puede facilitar esquemas de blanqueo de capitales.
El límite propuesto de 1 millón de rublos se considera un mecanismo de control intermedio. No prohíbe que los ciudadanos posean o utilicen grandes cantidades de efectivo, pero restringe específicamente los depósitos automatizados en efectivo mediante dispositivos de autoservicio. Si se supera el umbral mensual, la operación se bloquearía técnicamente, y los clientes que deseen depositar una cantidad mayor tendrían que acudir a una sucursal bancaria, donde la entidad podría solicitar documentos que acrediten el origen de los fondos.
Es importante señalar que, según la legislación vigente, no existen límites para los depósitos en efectivo a través de cajeros automáticos por parte de particulares. Los ciudadanos pueden recargar sus cuentas con cualquier cantidad, siempre que la operación no despierte sospechas bajo la normativa contra el blanqueo de capitales. El enfoque propuesto por el Ministerio de Finanzas difiere fundamentalmente del modelo actual, ya que introduce un umbral predefinido en lugar de reaccionar ante operaciones sospechosas una vez que se han producido.
Se espera que los posibles cambios afecten principalmente a empresarios y trabajadores autónomos que dependen de pagos en efectivo. Para quienes reciben ingresos en efectivo de forma regular, depositar fondos a través de cajeros automáticos podría resultar menos conveniente, lo que exigiría una planificación más cuidadosa o una transición hacia métodos de pago sin efectivo. Los bancos, especialmente aquellos centrados en servicios remotos y que no cuentan con una red de sucursales amplia, también podrían enfrentar desafíos operativos adicionales como consecuencia.
El objetivo principal de las medidas propuestas es reforzar la supervisión sobre el origen de los fondos. Los bancos y Rosfinmonitoring ya tienen la autoridad para solicitar documentación justificativa en casos de actividad sospechosa, pero la introducción de un límite a los depósitos en efectivo vía cajero automático pretende hacer este control más sistemático. Los reguladores esperan que este mecanismo ayude a identificar flujos financieros atípicos con mayor rapidez y a reducir el volumen de operaciones dudosas en la economía.
Por tanto, hablar de una "prohibición" total o de restricciones ya en vigor resulta prematuro. El límite de 1 millón de rublos sigue siendo una propuesta que podría ser revisada o modificada antes de que se tome una decisión definitiva. No obstante, la mera aparición de este proyecto de ley apunta a una tendencia más amplia: las transacciones automatizadas que impliquen grandes sumas de efectivo probablemente estarán sometidas a una supervisión gubernamental cada vez más estricta.


