Una sola mecha diaria de 11 000 $ no solo atravesó las posiciones de más de 90 000 traders, sino que también dejó una profunda cicatriz en el gráfico de sentimiento del mercado.
El 8 de febrero de 2026, Bitcoin protagonizó un giro intradía dramático. El precio rebotó con fuerza desde el mínimo de febrero, cercano a 60 000 $, y alcanzó un máximo de 71 000 $, lo que supuso un movimiento de casi el 20 % en un solo día. Esta volatilidad extrema fue impulsada por una combinación de una estructura de mercado frágil, cambios en las expectativas macroeconómicas y liquidaciones masivas de posiciones altamente apalancadas. Según los datos de mercado de Gate, a 9 de febrero, el precio de Bitcoin se situaba en 70 895,6 $, con un volumen de negociación en 24 horas que alcanzó los 822,05 M$.
Resumen de la turbulencia del mercado
A comienzos de febrero de 2026, el mercado de criptomonedas estaba envuelto en un pesimismo persistente. El precio de Bitcoin oscilaba entre 75 000 $ y 80 000 $ a finales de enero, pero comenzó un descenso sostenido al abrir febrero.
El 5 de febrero marcó un punto de inflexión clave cuando Bitcoin cayó por debajo del umbral psicológico de los 70 000 $. En las primeras horas del día siguiente, la presión vendedora se intensificó y el precio tocó brevemente un mínimo de 60 062 $. Esto representó una caída superior al 48 % desde el máximo histórico de 126 000 $ alcanzado en octubre de 2025, y estableció un nuevo mínimo de 16 meses.
El auténtico drama se produjo el 8 de febrero. Durante la sesión asiática de la mañana, Bitcoin inició un rápido rebote desde sus mínimos. La presión compradora persistente impulsó el precio de nuevo al alza, alcanzando un pico cercano a los 71 000 $ y completando una clásica recuperación en V. Este movimiento violento del precio desencadenó liquidaciones masivas. Los datos de mercado muestran que solo entre el 5 y el 6 de febrero, las liquidaciones largas relacionadas con Bitcoin sumaron 1 096 M$, mientras que las liquidaciones cortas ascendieron a unos 248 M$. El número de traders atrapados en estas liquidaciones forzosas fue considerable, y el mercado vivió una sacudida brutal en medio de la volatilidad.
Cronología clave y respuesta del mercado
Para comprender mejor la turbulencia, la siguiente cronología destaca los movimientos críticos de precio y la actividad del mercado en torno al 8 de febrero:
La volatilidad anómala no se limitó solo al precio. Un análisis de BlockBeats señaló que, en las primeras horas del 8 de febrero, tanto los gráficos spot de Bitcoin como de Ethereum mostraron oscilaciones inusuales en cuestión de minutos. Entre las 00:05 y las 00:17, algunas velas de un minuto registraron movimientos superiores al 1 %, e incluso al 3 %. Evgeny Gaevoy, fundador de Wintermute, sugirió que esta actividad anómala probablemente fue consecuencia de una liquidación que involucró al bot de trading de un market maker, lo que podría haber causado pérdidas de decenas de millones de dólares. Destacó que estas oscilaciones se debieron a pérdidas de bots, no a acciones maliciosas de los market makers.
Análisis técnico y de liquidez en profundidad
Detrás de esta volatilidad extrema se combinó la ruptura técnica de soportes clave con liquidaciones masivas de posiciones altamente apalancadas.
Desde la perspectiva del análisis técnico, los 70 000 $ actuaban como una importante barrera psicológica y como punto de confluencia de varias medias móviles y zonas previas de alto volumen de negociación. Una vez superado este nivel, se activó una cascada de órdenes de stop-loss algorítmicas. Analistas de Gate señalaron que el mercado sigue de cerca la media móvil de 200 semanas de Bitcoin, que históricamente ha funcionado como soporte sólido durante grandes correcciones y mercados bajistas en 2015, 2018, 2020 y 2022.
Los factores de liquidez resultaron aún más complejos. El analista de mercado Jianing Yu apuntó que la caída de Bitcoin fue consecuencia tanto de restricciones macroeconómicas como de dinámicas estructurales de financiación. En el plano macro, la nominación de Kevin Warsh por parte de Trump como próximo presidente de la Reserva Federal provocó cambios en las expectativas de política. El mercado interpretó esto como un escenario en el que las tasas de interés no bajarían rápidamente y el dólar se mantendría fuerte, reduciendo el apetito por activos altamente volátiles. En cuanto a la financiación, las entradas en los ETF spot de Bitcoin se enfriaron notablemente a comienzos de año, lo que impulsó un desapalancamiento generalizado y un reajuste de carteras. Cuando los precios perforaron niveles clave, no hubo suficientes contrapartes para absorber la presión vendedora pasiva, acelerando así la caída.
¿Suelo de mercado o más caídas?
El potente rebote desde la zona de los 60 000 $ provocó un intenso debate entre los analistas, con alcistas y bajistas enfrentados en una batalla sin cuartel.
Algunos analistas consideran que esto podría señalar un suelo de mercado. El trader de criptomonedas Jackis argumentó que el movimiento actual del precio refleja un ajuste de rango macroeconómico para 2025. Subrayó que, incluso si el precio cae a 70 000 $, no se parecerá a anteriores mercados bajistas. A diferencia de las caídas de 2022 o principios de 2024, esta corrección no responde a un riesgo sistémico impulsado por factores macro, sino a una rotación de la oferta de tenedores tempranos hacia participantes institucionales.
Otros analistas, más cautos, buscan orientación en los ciclos históricos. Michael Boutros, estratega técnico senior de StoneX, observó que los indicadores semanales de momentum de Bitcoin están entrando en territorio de sobreventa. Sin embargo, los datos históricos muestran que estas señales suelen aparecer en fases tempranas del ciclo, no en el suelo definitivo. Las grandes tendencias bajistas de Bitcoin en el pasado normalmente duraron alrededor de un año.
Perspectivas e indicadores clave
Ante la intensa volatilidad y la disparidad de opiniones entre analistas, ¿qué métricas clave deberían vigilar los inversores para anticipar la dirección futura del mercado?
Las previsiones de precio para Bitcoin siguen siendo muy polarizadas. La plataforma de predicción Polymarket informó que, a enero de 2026, la probabilidad de que Bitcoin alcance los 100 000 $ en 2026 era del 80 %, mientras que la de llegar a 110 000 $ era del 64 %. Al mismo tiempo, la probabilidad de caer a 75 000 $ también era tan alta como el 78 %.
Los datos de previsión a largo plazo de Gate sugieren que el precio medio de Bitcoin en 2026 será de unos 70 791,3 $, con un rango proyectado entre un mínimo de 57 340,95 $ y un máximo de 91 320,77 $. Para 2031, el precio de Bitcoin podría alcanzar potencialmente los 149 511,29 $.
Varios analistas han identificado indicadores clave para anticipar puntos de inflexión en el mercado. Para determinar si el mercado realmente se ha estabilizado, no basta con centrarse solo en el precio. Dos señales relacionadas con la financiación son cruciales: las entradas en ETF spot y el índice de prima de Coinbase. Un investigador senior de HashKey Group enfatizó que la trayectoria futura de Bitcoin depende de dos variables fundamentales: en primer lugar, si el desapalancamiento global se completa de forma ordenada; en segundo lugar, si el capital de ETF y arbitraje inicia entradas sostenidas, y no solo temporales.
Desde una perspectiva a más largo plazo, Jurrien Timmer, responsable global de macro en Fidelity, señaló que Bitcoin ha entrado en una estructura de ondas más amplia que abarca de 2022 a 2025. A lo largo de estas 145 semanas, Bitcoin logró una tasa de crecimiento anual compuesta del 105 %, siguiendo de cerca su modelo de regresión a largo plazo.
La batalla entre alcistas y bajistas sigue sin resolverse. A 9 de febrero, Bitcoin cotizaba en Gate a 70 895,6 $, con una capitalización de mercado de 1,41 B$, lo que representa el 56,14 % de todo el mercado cripto. Las previsiones para el futuro siguen divididas: Polymarket muestra una probabilidad del 64 % de que Bitcoin recupere los 75 000 $ en febrero, mientras que los datos a largo plazo apuntan a un posible máximo de 149 511,29 $ para 2031. Los cambios en las tasas de financiación perpetuas y los flujos en ETF spot actúan como el pulso del mercado: cada latido anómalo podría señalar el próximo gran movimiento.


