
Avalanche es una plataforma blockchain orientada a mejorar la escalabilidad sin sacrificar la velocidad ni la descentralización. Su núcleo está compuesto por tres blockchains: la Cadena de Transacciones (X-Chain), la Cadena de Contratos (C-Chain) y la Cadena de Plataforma (P-Chain). La X-Chain permite crear y transferir activos, la C-Chain está dedicada a los contratos inteligentes y la P-Chain coordina validadores y subredes.
Uno de los avances clave del protocolo es el mecanismo de consenso Avalanche, que utiliza un método de muestreo repetido entre validadores para votar, logrando consensos rápidos y eficientes en costes. Avalanche también introduce las subredes como una forma innovadora de escalado horizontal, permitiendo blockchains personalizables e interoperables sin límite en su número.
La evolución de la tecnología blockchain ha traído soluciones para problemas históricos como escalabilidad, interoperabilidad y usabilidad. Avalanche adopta una estrategia singular utilizando tres blockchains independientes en su plataforma principal. Impulsada por el token AVAX y varios mecanismos de consenso, Avalanche se autodefine como "la plataforma de contratos inteligentes más rápida del sector blockchain según el tiempo de confirmación final". Este texto analizará los factores que respaldan esa afirmación y las soluciones que ofrece.
Avalanche se lanzó en septiembre de 2020 de la mano del equipo de Ava Labs en Nueva York. Ava Labs ha recaudado cerca de 300 millones de dólares, y la Fundación Avalanche ha realizado ventas privadas y públicas de tokens por un total de 48 millones de dólares. El equipo fundador de Ava Labs está compuesto por Kevin Sekniqi, Maofan "Ted" Yin y Emin Gün Sirer.
Avalanche aborda tres grandes retos: la escalabilidad, las comisiones de transacción y la interoperabilidad.
El equilibrio entre escalabilidad y descentralización ha sido históricamente complejo en el sector blockchain. Cuando la actividad aumenta, la red puede congestionarse rápidamente. En Bitcoin, por ejemplo, durante los picos de congestión, procesar una transacción puede tardar horas o incluso días.
Una solución consiste en centralizar más la red, otorgando a unos pocos mayor poder de validación y, por tanto, más velocidad. Sin embargo, la descentralización resulta esencial para la seguridad de la blockchain. Las blockchains emergentes han tratado de resolver este dilema mediante avances tecnológicos, y Avalanche ha creado su propio enfoque distintivo.
Otro reto común en blockchains como Ethereum son las comisiones de gas, que se disparan en épocas de alta demanda. Esto puede desalentar a los usuarios, y la aparición de alternativas fue tardía. Por ejemplo, la popularidad de Ethereum y la ausencia de opciones provocaron altos volúmenes y comisiones elevadas. En ciertas ocasiones, una simple transferencia podía superar los 10 dólares y las interacciones complejas con contratos inteligentes, los 100 dólares.
Cada proyecto o empresa tiene necesidades distintas respecto a la blockchain. Antes, las opciones eran elegir entre Ethereum, otra blockchain poco adecuada o una red privada. Lograr el equilibrio entre personalización y cooperación entre blockchains ha resultado complicado. Avalanche resuelve este reto con subredes: blockchains personalizables enfocadas a aplicaciones específicas, que comparten la seguridad, velocidad y compatibilidad del mainnet.
Avalanche combina varios métodos que le otorgan singularidad, y en la práctica consta de tres blockchains interoperables principales: X-Chain, C-Chain y P-Chain.
Cadena de Transacciones (X-Chain) Se emplea para crear y transferir tokens AVAX y otros activos digitales. Las comisiones se pagan en AVAX y esta blockchain utiliza el consenso Avalanche.
Cadena de Contratos (C-Chain) Es el entorno donde los desarrolladores crean contratos inteligentes y DApps. Implementa la Ethereum Virtual Machine (EVM) y soporta DApps compatibles con este estándar. Emplea una versión modificada del consenso Avalanche, denominada Snowman.
Cadena de Plataforma (P-Chain) Coordina los validadores de la red, rastrea las subredes activas y permite crear nuevas subredes. También utiliza el protocolo Snowman.
Al delegar tareas específicas en cada blockchain, Avalanche incrementa la velocidad y escalabilidad respecto a operar todo en una sola cadena. Los desarrolladores han personalizado el mecanismo de consenso según la función de cada blockchain. Los usuarios requieren AVAX para staking y pago de comisiones, dotando al token de una utilidad transversal en el ecosistema.
Los dos protocolos de consenso de Avalanche presentan similitudes. Este doble sistema es la clave de la mejora en escalabilidad y velocidad de la red.
El protocolo Avalanche no necesita la figura de un líder, como ocurre en la prueba de trabajo, prueba de participación o prueba de participación delegada, para alcanzar consenso. Este rasgo fortalece la descentralización sin sacrificar escalabilidad. En cambio, PoW, PoS y DPoS asignan la validación a uno y el resto la verifica.
Avalanche implementa un protocolo de consenso DAG optimizado, permitiendo que las transacciones se procesen en paralelo. Los validadores consultan aleatoriamente a otros validadores para determinar si una transacción es válida. Tras un número suficiente de estos muestreos repetidos, estadísticamente la probabilidad de que una transacción falsa se acepte es prácticamente nula.
Las transacciones se confirman de manera definitiva e inmediata, sin confirmaciones extra. Los requisitos de hardware para operar un nodo validador y verificar transacciones son bajos, favoreciendo el rendimiento, la descentralización y la sostenibilidad ambiental.
El protocolo Snowman parte del consenso Avalanche, pero ordena las transacciones linealmente. Esta característica es especialmente valiosa para la ejecución de contratos inteligentes. A diferencia de Avalanche, Snowman genera bloques.
AVAX es el token nativo de Avalanche, con un suministro máximo de 720 millones. Todas las comisiones de la red se queman como mecanismo deflacionario, beneficiando a toda la comunidad. AVAX cumple tres funciones principales:
Puedes hacer staking de AVAX para convertirte en validador o delegar tus tokens a un validador. Los validadores pueden obtener hasta un 10 % de rendimiento anual y fijar una comisión personalizada sobre las recompensas de sus delegadores.
AVAX actúa como unidad de cuenta universal en todas las subredes, mejorando la interoperabilidad.
Las comisiones de transacción y las suscripciones a subredes se pagan en AVAX.
Los poseedores de AVAX pueden recibir recompensas convirtiéndose en validadores o delegando sus tokens a un validador. Para ser validador, es necesario hacer staking de 2 000 AVAX.
Los requisitos de hardware son suficientemente bajos para que la mayoría de portátiles o sobremesas estándar sean aptos como nodos validadores. También puedes delegar tus tokens y recibir recompensas cuando el validador procese correctamente las transacciones.
Avalanche ofrece funcionalidades similares a Ethereum y a otras blockchains de capa uno. Los desarrolladores pueden crear tokens, NFT y DApps. Los usuarios pueden hacer staking, validar transacciones y acceder a más de 400 DApps. Según sus defensores, la ventaja de Avalanche reside en la mejora de estas funcionalidades. Además, permite crear blockchains interoperables y personalizables llamadas subredes.
Las blockchains personalizables con subredes escalables son ideales para grandes empresas, muchas de las cuales ya están desarrollando sus propias subredes. Tanto grandes corporaciones como operadores independientes pueden interactuar dentro de este ecosistema y aprovechar la seguridad de la red principal de Avalanche.
Avalanche cuenta con su propia Avalanche Virtual Machine, compatible con EVM. Los desarrolladores familiarizados con Solidity pueden trabajar fácilmente en Avalanche o migrar sus proyectos existentes.
Los problemas y soluciones expuestos no son exclusivos de Avalanche. Compite con otras plataformas escalables e interoperables como Ethereum, Polkadot, Polygon y Solana. ¿Qué la distingue realmente?
Quizás la mayor diferencia sea el consenso Avalanche. Sin embargo, no es la única blockchain con un mecanismo novedoso. Solana utiliza Proof of History y afirma procesar hasta 50 000 TPS (transacciones por segundo), frente a las 6 500 TPS de Avalanche. Sin embargo, el TPS solo mide la velocidad y no contempla la finalidad de bloque.
Otra diferencia fundamental es el tiempo de finalidad de Avalanche, inferior a un segundo. ¿Qué significa esto? El TPS es solo un indicador. También importa el tiempo necesario para garantizar que una transacción queda definitivamente confirmada y no puede revertirse. Puedes procesar 100 000 transacciones por segundo, pero si la finalidad se retrasa, la red será más lenta. Avalanche afirma ofrecer la confirmación final más rápida del sector.
La descentralización es uno de los argumentos centrales de Avalanche. Considerando su escala y juventud, cuenta con gran número de validadores, gracias a requisitos bajos. No obstante, si el precio de AVAX sube, ser validador se vuelve más costoso.
El número de blockchains interoperables en Avalanche también puede ser ilimitado. Esto es competencia directa de Polkadot, que igualmente permite blockchains personalizables e interoperables. Polkadot limita el espacio mediante subastas de parachains; Avalanche emplea un simple sistema de tarifas por suscripción.
La búsqueda de alternativas a Ethereum por parte de las plataformas DeFi ha hecho que blockchains como Avalanche sean atractivas por su compatibilidad EVM y bajas comisiones. Sin embargo, en escalabilidad y velocidad, DeFi ya cuenta con numerosas alternativas.
Desde su lanzamiento, Avalanche ha ganado popularidad y el número diario de transacciones se acerca al de Ethereum, aunque aún está por ver si podrá competir con blockchains como Solana o Polygon.
Avalanche (AVAX) es una blockchain pública de alto rendimiento compatible con EVM, que utiliza un consenso de prueba de participación mejorado. Frente a Ethereum, AVAX ofrece mayor velocidad y menores comisiones; frente a Solana, AVAX cuenta con más de 2 000 nodos validadores y mayor descentralización, supera los 10 000 millones de dólares bloqueados en DeFi y usa el mismo lenguaje de desarrollo que Ethereum, lo que facilita la migración.
El token AVAX se emplea para pagar las comisiones de la red Avalanche, se puede usar como moneda dentro de la red y es intercambiable con otras criptomonedas. Se obtiene a través de minería, staking o compra, y posteriormente se almacena y utiliza en una wallet.
Avalanche utiliza un protocolo de consenso propio que permite una mayor eficiencia mediante procesamiento paralelo y mecanismos de inestabilidad. Es más eficiente energéticamente que PoW, más descentralizado que PoS, admite transacciones de alto rendimiento, confirmación rápida y bajo coste.
El ecosistema de Avalanche incluye sobre todo BENQI (protocolo de liquidez y staking), Aave, Compound y otras plataformas de préstamos, que ofrecen servicios de préstamo, staking y yield farming, siendo referentes clave en DeFi.
Invertir en AVAX implica principalmente riesgo de volatilidad, riesgo regulatorio y riesgo de vulnerabilidades técnicas. Su seguridad está respaldada por el mecanismo de consenso Avalanche y una red descentralizada de validadores, aunque como tecnología emergente, su estabilidad a largo plazo aún debe probarse.











