
Los aumentos del 2,5 % en los tipos de interés por parte de la Reserva Federal en 2026 marcan un punto de inflexión fundamental para comprender la relación entre la política monetaria y la valoración de las criptomonedas. La Fed afronta presiones opuestas al intentar equilibrar el control de la inflación con la estabilidad laboral, lo que genera desacuerdos entre sus responsables sobre la senda óptima de los tipos. Según los datos de mercado de CME Group, los inversores solo asignan una probabilidad aproximada del 20 % a los recortes de tipos para enero de 2026, aunque las expectativas aumentan sensiblemente para los trimestres siguientes. Esta incertidumbre impacta directamente en los mercados cripto, ya que los activos digitales reaccionan con gran sensibilidad ante los cambios de rumbo en la política monetaria de los bancos centrales.
La relación entre las subidas de tipos y la valoración cripto se articula sobre todo a través de los canales de liquidez. Cuando la Reserva Federal sube los tipos, la liquidez se reduce en todos los mercados financieros. Unos costes de financiación más elevados disminuyen los flujos de inversión hacia activos alternativos, incluidas las criptomonedas, ya que las inversiones tradicionales de renta fija resultan más atractivas. A lo largo del tiempo, Bitcoin y otros activos digitales han mostrado una correlación inversa con los tipos de interés reales: cuando estos suben por el endurecimiento monetario, el coste de oportunidad de mantener criptoactivos sin rendimiento aumenta. El escenario del 2,5 % indica un endurecimiento sostenido que podría presionar la valoración cripto por la menor liquidez y la reducción del apetito inversor por el riesgo. Por el contrario, si la Fed gira hacia recortes de tipos tras las subidas iniciales, el mercado cripto podría repuntar con la reactivación de la liquidez y la caída de los tipos reales, lo que favorece la valoración de los activos alternativos.
La sensibilidad del mercado de criptomonedas ante los datos de inflación va mucho más allá de las reacciones inmediatas, poniendo de manifiesto una relación temporal compleja entre los anuncios económicos y la valoración de los activos digitales. Los estudios demuestran un patrón sistemático de desfase de 3 a 6 meses, en el que las variaciones del IPC influyen tanto en los retornos como en la volatilidad del mercado cripto: el impacto total de los datos de inflación suele desplegarse a lo largo de varios trimestres, no de forma instantánea. Cuando la Reserva Federal publica el IPC mensual, los operadores asimilan primero las cifras como señales sobre la política monetaria futura, pero los movimientos posteriores de los activos digitales reflejan procesos más profundos de reequilibrio de carteras y reajuste macroeconómico que evolucionan con el tiempo. Esta correlación retardada se explica porque los inversores institucionales y los gestores de fondos necesitan tiempo para reajustar su exposición a cripto en función de las expectativas de inflación. El dato del IPC de enero de 2026 ilustra esta dinámica, ya que sus efectos se propagan en la valoración de los activos digitales durante los meses siguientes a través de diversos canales: reajuste de flujos de capital, cambios en la operativa de derivados y evolución del sentimiento de riesgo. Los datos del mercado entre 2020 y 2026 confirman que los periodos posteriores a publicaciones elevadas del IPC suelen registrar picos de volatilidad en activos digitales como Bitcoin y altcoins. Estos repuntes ofrecen ventanas de oportunidad para traders, aunque el largo desfase diferencia la reacción cripto de la de los activos tradicionales, exigiendo a los inversores seguir el calendario económico y comprender que una sorpresa inflacionaria puede afectar la cartera entre tres y seis meses después.
La transmisión de tensiones desde los mercados tradicionales a los mercados cripto viene marcada por una interacción sofisticada entre la volatilidad bursátil y la capitulación de los activos digitales. Cuando las caídas del S&P 500 superan ciertos umbrales críticos, los inversores tienden a considerar Bitcoin como un activo de riesgo, no como refugio, lo que desencadena ventas sincronizadas similares a los episodios de contagio en los mercados globales. La investigación demuestra que la contaminación asimétrica se intensifica en las crisis financieras, con la volatilidad transmitiéndose con mayor fuerza de la renta variable a las criptomonedas que a la inversa. Las inversiones negativas del oro son indicadores adelantados especialmente relevantes: históricamente, cuando el oro no sube durante tensiones bursátiles (o incluso baja), Bitcoin suele sufrir capitulaciones severas en un plazo de dos a cuatro semanas. Esta divergencia refleja un cambio del posicionamiento defensivo tradicional hacia liquidaciones forzadas en todas las clases de activos. En 2026, los analistas identificaron varios episodios en los que caídas del S&P 500 del 8 % o más precedieron fases de capitulación en altcoins, con rotaciones de capital hacia metales preciosos y deuda pública. La correlación entre caídas bursátiles y desplomes cripto se ha intensificado notablemente, lo que refleja la maduración del cripto como clase de activo macro-sensible, cada vez más sincronizada con los ciclos financieros tradicionales.
Las subidas de tipos de la Fed encarecen la financiación y redirigen capital de las criptomonedas hacia activos tradicionales, lo que provoca caídas en los precios de Bitcoin y Ethereum. Por el contrario, los recortes de tipos favorecen la liquidez y suelen impulsar la valoración cripto. Las reacciones del mercado también dependen de los datos de inflación y del contexto económico general.
Las publicaciones de datos de inflación suelen animar a los inversores a reasignar capital hacia criptomonedas como cobertura, lo que puede generar subidas de precios a corto plazo. Unas expectativas inflacionarias al alza refuerzan la demanda de Bitcoin y Ethereum como activos alternativos frente a la depreciación de las monedas fiat.
Si la Fed detiene los recortes de tipos ante una inflación persistente en 2026, Bitcoin podría caer hasta los 70 000 USD y Ethereum hasta los 2 400 USD. El mercado cripto es extremadamente sensible a los cambios de política monetaria, por lo que se esperan reacciones rápidas. Es fundamental que los inversores sigan de cerca las decisiones de la Fed para identificar oportunidades de trading.
Las expectativas de recesión macroeconómica suelen correlacionarse positivamente con las caídas de precios de las criptomonedas. Aunque algunos consideran el cripto como refugio, los datos actuales muestran que sigue correlacionado con los mercados financieros tradicionales, y ambos tienden a retroceder juntos en periodos de recesión.
La apreciación del dólar suele reducir la valoración de las criptomonedas debido a la correlación inversa. Cuando el dólar se fortalece, los inversores trasladan capital a activos denominados en USD, lo que reduce la demanda y, por tanto, los precios de los criptoactivos.
La llegada de las CBDC aumentará la eficiencia de los pagos y reducirá los costes de transacción, lo que podría disminuir el atractivo de algunas criptomonedas. Esto puede acentuar la volatilidad y modificar las correlaciones macro, ya que las CBDC permiten a los bancos centrales controlar la oferta monetaria y monitorizar los flujos de pago de forma más precisa.
La Crypto Storm del 10 de octubre de 2025 generó liquidaciones por 193 000 millones USD, la mayor de la historia. Bitcoin cayó un 12-15 % y Ethereum un 17-18 % en cuestión de horas. Por comparación, el crash de la COVID en 2020 supuso 1 200 millones USD en liquidaciones y una caída del 50 % en BTC en dos días, y la quiebra de FTX en 2022 supuso 1 600 millones USD en liquidaciones. El impacto del 10 de octubre fue 20 veces mayor que el de la COVID, aunque el mercado se recuperó en 48 horas, lo que demuestra una mayor resiliencia.
En contextos de tipos altos, los inversores institucionales tienden a reducir su exposición a criptomonedas y a aumentar su peso en renta fija. Unos costes de financiación más altos dificultan el apalancamiento y la especulación. Bitcoin mantiene cierta resiliencia por su narrativa de reserva de valor, mientras que las altcoins sufren caídas más pronunciadas. Los ETFs spot ofrecen vías de entrada reguladas.
El crecimiento económico global previsto para 2026 impulsará la adopción institucional de criptomonedas, con carteras que integrarán Bitcoin y Ethereum para diversificar riesgos. Las stablecoins se consolidarán como estándar en el comercio internacional, y los activos tokenizados junto con la claridad regulatoria transformarán la infraestructura financiera, situando al cripto en el núcleo de las finanzas convencionales.
Sigue de cerca los tipos de la Fed, los datos de inflación y el crecimiento del PIB. Las subidas de tipos tienden a presionar los precios cripto, mientras que la inflación suele impulsar la adopción institucional. Analiza picos de volumen y cambios de sentimiento de mercado asociados a estos indicadores para mejorar la precisión de las predicciones a corto plazo.
AKT es el token nativo de Akash Network, y se utiliza para la seguridad de la red, recompensas a validadores, participación en la gobernanza y pago de comisiones de transacción. Es la pieza clave del ecosistema de computación en la nube descentralizada.
Puedes adquirir AKT coin en los principales exchanges de criptomonedas y almacenarla en wallets digitales compatibles. Para mayor seguridad, utiliza un wallet hardware o software. Tras la compra, transfiere tus AKT del exchange a tu wallet personal para mantener el control y la protección de tus fondos.
Actualmente, AKT cotiza a 0,3679 USD. Las proyecciones apuntan a posibles máximos de 7,22 USD en 2026. Sin embargo, el mercado cripto es extremadamente volátil y presenta riesgos significativos de fluctuación. La inversión puede conllevar pérdidas abultadas debido a la dinámica del mercado y la incertidumbre regulatoria.
Akash Network es una plataforma descentralizada de computación de IA. AKT funciona como token nativo para staking, gobernanza, liquidaciones y fijación de precios dentro del ecosistema.
AKT cuenta con un suministro máximo de 388 539 008 tokens. La asignación incluye un 1,8 % para la venta pública (1,8 M AKT) y un 4 % para proveedores y marketing (4 M AKT).
Sí, AKT es imprescindible en Akash Network. Necesitas AKT tanto para hacer staking como proveedor como para pagar los recursos de computación. Los usuarios emplean AKT para asegurar la red y acceder a servicios cloud descentralizados de manera eficiente.











