
La compra de Treasury bills por valor de 6,8 mil millones de dólares realizada por la Reserva Federal en diciembre de 2025 marca un punto crucial para entender cómo la política monetaria de los bancos centrales impacta directamente en los mercados de criptomonedas. Cuando la Fed inyectó esta liquidez mediante acuerdos de recompra el 22 de diciembre de 2025 (la primera operación repo de provisión de liquidez desde 2020), la comunidad cripto observó con atención, esperando un posible catalizador para el mercado. Sin embargo, la reacción fue clarificadora: tanto traders como analistas consideraron insuficiente esta inyección para sostener los precios de los activos. Bitcoin se estancó tras el anuncio y el conjunto del ecosistema digital mostró un predominio bajista, en lugar del esperado impulso alcista.
La insuficiencia de los 6,8 mil millones de dólares resulta evidente al analizar la dinámica y el sentimiento del mercado. Inversores minoristas que seguían Bitcoin en plataformas especializadas reportaron un sentimiento "extremadamente bajista" y poca actividad, reflejando escepticismo profundo sobre el apoyo monetario de la Fed. En criptomonedas como Solana, Ripple y Dogecoin, el sentimiento se mantuvo claramente bajista. El impacto tangible se vio en las liquidaciones: casi 250 millones de dólares en liquidaciones cripto en las 24 horas posteriores al anuncio, evidencia de que el desapalancamiento siguió sin pausa pese a la inyección de liquidez. Cardano (ADA) registró aproximadamente 1,25 millones de dólares en liquidaciones, principalmente en posiciones largas, por la reducción agresiva de exposición de los traders. Este fenómeno subraya un principio esencial: la magnitud de la intervención de liquidez debe responder a las expectativas del mercado y a la valoración de los activos subyacentes. Si la inyección no cumple con las expectativas de los traders, puede incluso reforzar el sentimiento negativo al confirmar las dudas sobre el apoyo monetario insuficiente.
La reacción del mercado cripto ante la compra de T-Bills por 6,8 mil millones de dólares también refleja problemas estructurales más profundos en el ecosistema digital. Los ETF de criptomonedas registraron salidas de 3,79 mil millones de dólares solo en el cuarto trimestre, lo que indica una retirada relevante de la exposición a activos digitales, independientemente de la intervención de la Fed. Esto revela que el sentimiento depende no solo de la liquidez disponible, sino de si esta realmente llega a los mercados especulativos y de riesgo. Los repos tradicionales entre la Reserva Federal y los dealers primarios suelen mover capital dentro de canales bancarios e institucionales, con escasa transmisión directa hacia los mercados cripto. A diferencia de 2020-21, cuando el estímulo de la Fed coincidió con el ascenso de Bitcoin de 5 000 a 68 000 dólares en el primer trimestre de 2021, el mercado actual refleja mayor cautela y atención a los parámetros de valoración. El precedente histórico muestra que la política de la Fed impacta en la valoración cripto, pero el mecanismo de transmisión depende de la psicología de mercado, los niveles de apalancamiento y el contexto macroeconómico.
La nomenclatura de la Reserva Federal es menos relevante que la mecánica de sus operaciones. El programa Reserve Management Purchases refleja la estrategia del banco central para gestionar los saldos de reserva en el sistema financiero, especialmente ante tensiones de liquidez a final de año. En acuerdos de recompra tradicionales, la Fed presta efectivo a los bancos contra títulos del Tesoro como colateral, generando liquidez temporal sin expandir permanentemente la base monetaria. Sin embargo, la diferencia entre RMP y el quantitative easing tradicional es cada vez más semántica entre los analistas. Arthur Hayes, cofundador de BitMEX, sostiene que el programa Reserve Management Purchases opera como una variante renombrada del quantitative easing, con el banco central creando nuevo dinero para adquirir Treasury bills de fondos monetarios, que luego reciclan el capital en nuevas emisiones de Treasury o en el mercado repo. Este mecanismo expande el balance de la Reserva Federal, lo que tiene profundas implicaciones para la valoración de activos tradicionales y digitales.
| Aspecto | Reserve Management Purchases (RMP) | Quantitative Easing (QE) tradicional |
|---|---|---|
| Mecanismo | Inyección temporal de liquidez vía repos | Expansión permanente del balance |
| Colateral | Títulos del Tesoro de fondos monetarios | Compra directa de Treasury o activos |
| Duración | Corto plazo (overnight a varios días) | Tenencia extendida |
| Creación de dinero | Creación de nueva base monetaria | Creación de nueva base monetaria |
| Impacto de mercado | Alivio de liquidez focalizado | Expansión monetaria generalizada |
| Implicaciones cripto | Impacto directo limitado, pero señal de expansión | Históricamente correlaciona con rally de activos de riesgo |
La distinción entre ambos programas es relevante principalmente para los responsables de política preocupados por la percepción de inflación. Desde la mecánica de mercado, ambos implican expansión del balance y creación de dinero nuevo. Según datos de la Reserva Federal en 2025, los volúmenes diarios del SOFR promediaron 2,7 billones de dólares, con más de 1 billón canalizado vía operaciones repo. Esta magnitud demuestra que los repos son fundamentales para la liquidez del sistema financiero. Cuando la Fed anuncia repos inesperados fuera de sus facilidades habituales, los mercados lo interpretan como señal de tensión o insuficiencia de liquidez sistémica. La operación del 22 de diciembre de 2025 fue el primer repo relevante de provisión de liquidez desde 2020, tras el anuncio de la Fed de Nueva York sobre cambios en sus operaciones repo overnight el 10 de diciembre de 2025. Este calendario sugiere que las tensiones de liquidez de fin de año exigieron intervención adicional, lo que contradice la narrativa de abundancia de liquidez sistémica.
Para el mercado cripto y los inversores DeFi, la variable clave es comprender que la expansión del balance—sea cual sea el nombre—termina influyendo en los precios de los activos vía distintos canales de transmisión. Cuando el balance de la Fed crece, los agregados monetarios circulan por los mercados financieros, aumentando el capital disponible para activos de riesgo. Los fondos monetarios que reciben nuevas reservas por las compras de la Fed deben invertir ese dinero, generando presión para migrar hacia activos con mayor rendimiento. Este proceso ocurre por canales institucionales, no por acceso minorista, pero el efecto se aprecia en la valoración cripto. El precedente histórico lo demuestra: el estímulo de la Fed en 2020-21 coincidió con el rally de Bitcoin de 5 000 a 68 000 dólares en el primer trimestre de 2021. La inyección actual de 6,8 mil millones es solo una fracción de lo necesario para replicar ese contexto, lo que explica por qué los traders la consideran insuficiente para sostener precios.
La expansión del balance de los bancos centrales es uno de los mecanismos más potentes, aunque indirectos, para influir en las valoraciones de las criptomonedas. Cuando la Reserva Federal amplía su balance comprando Treasury bills u otros activos, la oferta monetaria se eleva en todo el sistema financiero. Esta liquidez adicional primero fluye a mercados tradicionales—acciones, bonos, materias primas—y acaba llegando a activos especulativos y alternativos como las criptomonedas. Bitcoin y Ethereum son especialmente sensibles a los cambios en la política monetaria, ya que su valoración depende en gran medida del sentimiento de mercado sobre condiciones monetarias y tipos reales de interés. En periodos de estímulo agresivo, los inversores desplazan capital hacia activos de riesgo para evitar rendimientos reales negativos en valores tradicionales. Por otro lado, cuando los bancos centrales endurecen la política y reducen el tamaño del balance, los activos de riesgo sufren porque el capital se orienta hacia instrumentos sin riesgo.
El mecanismo de transmisión de la política de la Fed a la valoración cripto actúa por varias vías. Primero, la liquidez adicional reduce tipos de interés a corto plazo y eleva la inflación de precios de activos, generando un entorno donde los activos especulativos suben junto a las acciones. Segundo, la expansión monetaria erosiona el poder adquisitivo de las monedas fiat, incentivando a los inversores a mantener activos alternativos como Bitcoin, con suministro fijo o limitado. Tercero, el estímulo de los bancos centrales indica preocupación económica, lo que motiva a los institucionales a diversificarse fuera de activos tradicionales y explorar alternativas digitales. El rally de Bitcoin en 2020-21 reflejó estos tres mecanismos: la Fed expandió drásticamente su balance, los tipos cortos cayeron a casi cero y los confinamientos impulsaron la demanda de activos digitales. El ascenso de Bitcoin de 5 000 a 68 000 dólares en ese periodo evidenció la correlación entre expansión monetaria y valoraciones cripto.
La valoración de Ethereum sigue el patrón de Bitcoin en cuanto a factores macroeconómicos, pero añade complejidad por su papel en finanzas descentralizadas y contratos inteligentes. En periodos de expansión monetaria, Ethereum capta capital no solo como activo especulativo, sino como acceso a la infraestructura DeFi y aplicaciones Web3. Su propuesta de valor se refuerza en entornos inflacionarios, ya que los protocolos DeFi operan sin restricciones de bancos centrales y ofrecen oportunidades de rendimiento y servicios financieros fuera de la banca tradicional. Cuando la Fed reduce su balance y la liquidez disponible, tanto Bitcoin como Ethereum sufren presiones bajistas por el desapalancamiento y la reducción del posicionamiento especulativo. El contexto actual refleja una liquidez moderada de la Fed, no una expansión agresiva, lo que explica por qué la compra de T-Bills por 6,8 mil millones de dólares no impulsó apreciaciones relevantes. Los traders reconocen que esta inyección es insuficiente para revertir el sentimiento bajista o sostener precios elevados.
Los protocolos de finanzas descentralizadas y las inversiones Web3 dependen directamente de las condiciones macroeconómicas que marca la política de los bancos centrales. Cuando la Reserva Federal expande las condiciones monetarias, las plataformas DeFi reciben más capital, ya que los inversores buscan rentabilidad fuera de la banca tradicional. Por el contrario, el endurecimiento monetario drena capital de los ecosistemas DeFi al reducir el apalancamiento y reorientar inversiones hacia activos sin riesgo. La conexión entre la política monetaria de la Fed y la actividad Web3 opera por varios canales: la disponibilidad de apalancamiento en protocolos de trading depende de la liquidez en los mercados financieros; las oportunidades de rendimiento en DeFi dependen de los tipos de interés base, y el entusiasmo por tecnologías Web3 parte de la confianza en las condiciones monetarias y la evolución de precios.
Las compras de Treasury bills anunciadas por la Reserva Federal en diciembre de 2025 afectan directamente a los ecosistemas DeFi y Web3. Cuando la Fed inyecta liquidez en los mercados mediante compras de T-Bills, fondos monetarios e inversores institucionales reciben nuevas reservas. Parte de este capital va a plataformas de activos digitales buscando retornos superiores a los de los fondos tradicionales. plataformas de trading de criptomonedas como Gate canalizan estos flujos con trading con margen, mercados spot y staking, permitiendo a los inversores desplegar la liquidez de la Fed en activos digitales. Los protocolos DeFi en blockchains como Ethereum aprovechan este influjo de liquidez con préstamos, créditos y yield farming que superan los retornos de las finanzas convencionales. Sin embargo, la inyección de 6,8 mil millones fue insuficiente para superar los obstáculos del ecosistema Web3, como refleja el sentimiento bajista y el desapalancamiento continuo en las principales criptomonedas.
La relación entre la política monetaria de la Reserva Federal y las inversiones Web3 muestra una correlación clara en distintos plazos. En periodos de estímulo agresivo, el TVL de DeFi suele crecer al desplegar los inversores más capital en protocolos de rendimiento. Cuando la política de la Fed se endurece o es incierta, el TVL de DeFi se contrae por la reducción del apalancamiento y la menor apetencia por el riesgo. El contexto actual no refleja ni expansión robusta ni contracción severa, lo que sitúa al mercado cripto en una fase de transición donde las señales de política monetaria adquieren mayor relevancia. La compra de T-Bills del 22 de diciembre de 2025 es un punto de referencia en la narrativa sobre las intenciones de la Fed respecto a su balance. Si la Fed sigue inyectando liquidez mediante repos regulares o programas RMP ampliados, las inversiones Web3 deberían atraer flujos sostenidos de capital institucional. Si la inyección responde solo a tensiones de fin de año y no va seguida de nuevas operaciones, los mercados DeFi y cripto pueden sufrir nuevas presiones bajistas por el apoyo monetario insuficiente. El impacto de los Treasury Bills de la Reserva Federal sobre la dinámica del mercado cripto sigue siendo una variable clave para el rendimiento de los activos de riesgo en el ciclo próximo, con repercusiones para todos los actores, desde los traders minoristas en plataformas como Gate hasta hedge funds sofisticados que gestionan exposición digital.











