

Laszlo Hanyecz, programador estadounidense residente en Florida, fue uno de los primeros impulsores de la tecnología Bitcoin en sus fases iniciales. En aquellos tiempos pioneros, Bitcoin se percibía principalmente como un experimento técnico de valor práctico incierto. La criptomoneda cotizaba apenas a 0,003 $ por unidad y la mayoría de los observadores mantenía su escepticismo sobre su posible aplicación en la vida real. Pese a ello, Hanyecz y otros primeros usuarios confiaban en el potencial revolucionario de la tecnología blockchain y participaron activamente en la naciente comunidad de Bitcoin.
Laszlo decidió realizar su primera compra real con Bitcoin, marcando así un hito en la historia de las criptomonedas. Publicó una solicitud en el foro BitcoinTalk, proponiendo pagar 10 000 Bitcoin a cambio de dos pizzas grandes. Su mensaje decía:
«Me gustaría pagar 10 000 Bitcoin por dos pizzas grandes. Si te interesa, por favor contáctame.»
Dos días después, un usuario aceptó la oferta y le pidió una pizza de Papa John’s a cambio del pago en Bitcoin. Aunque parecía una transacción común en aquel momento, más tarde se convertiría en un acontecimiento emblemático para la adopción de las criptomonedas.
En el momento de la operación, Laszlo no podía prever la trascendencia que acabaría teniendo su decisión. En 2010, cuando se hizo la compra, los 10 000 bitcoins equivalían aproximadamente a 30 $, lo que la convertía en un intercambio razonable para los primeros usuarios interesados en probar la utilidad práctica de Bitcoin.
Sin embargo, a medida que Bitcoin fue ganando reconocimiento y adopción en los años siguientes, su valor creció de forma exponencial. En 2017, durante el primer gran mercado alcista de Bitcoin, esos mismos 10 000 bitcoins alcanzaron cerca de 200 millones de dólares. En los últimos años, con el crecimiento sostenido de Bitcoin y su creciente adopción institucional, el valor de esos 10 000 bitcoins ha superado los 300 millones de dólares, convirtiendo aquella compra de pizza en la comida más cara de la historia.
A pesar del enorme coste de oportunidad, Laszlo siempre ha afirmado no arrepentirse de su transacción pionera. En entrevistas posteriores, reflexionó sobre sus motivos y experiencias:
«No sabía que Bitcoin llegaría a este nivel. Para mí, fue increíble poder usar criptomonedas para comprar algo real. El valor de participar en la primera comunidad de Bitcoin y demostrar la utilidad práctica de la criptomoneda superó con creces cualquier consideración financiera.»
La visión de Hanyecz refleja la mentalidad de los primeros usuarios de Bitcoin, que priorizaban la innovación tecnológica y la construcción de comunidad frente a las ganancias especulativas.
Las criptomonedas como tecnología transformadora: Lo que empezó como un concepto teórico en el whitepaper de Satoshi Nakamoto se ha convertido en una relevante clase de activos financieros e instrumento de inversión. La evolución de Bitcoin, de un experimento de 0,003 $ a un activo de cientos de miles de millones, ilustra el potencial de las tecnologías disruptivas para transformar el sistema financiero.
El impacto de la adopción temprana: Las decisiones tomadas en las primeras etapas de una tecnología emergente pueden tener consecuencias profundas a largo plazo. La compra de pizza de Laszlo ejemplifica cómo la participación temprana en proyectos innovadores puede acarrear importantes implicaciones financieras y relevancia histórica.
Utilidad práctica frente a especulación: El verdadero valor de Bitcoin no reside solo en su apreciación de precio, sino en su capacidad de servir como medio de intercambio y reserva de valor, al margen de los intermediarios financieros tradicionales.
Comunidad y experimentación: El éxito de Bitcoin se cimentó en las aportaciones de quienes, como Laszlo, estuvieron dispuestos a experimentar y promover aplicaciones prácticas para la tecnología.
En conmemoración de esta histórica transacción, la comunidad global de criptomonedas celebra el «Bitcoin Pizza Day» cada 22 de mayo. Esta efeméride simboliza los humildes orígenes de Bitcoin y su extraordinaria evolución hasta convertirse en un activo financiero de primer orden. El Bitcoin Pizza Day es mucho más que la celebración de una sola transacción: representa la transición de la criptomoneda de experimento tecnológico de nicho a fuerza relevante en las finanzas globales. El evento también rinde homenaje al espíritu pionero de quienes, como Laszlo Hanyecz, ayudaron a consolidar la credibilidad de Bitcoin como moneda funcional, al probar y promover sus aplicaciones prácticas.
En 2010, un programador compró dos pizzas con 10 000 bitcoins. En aquel momento, la transacción tenía un valor aproximado de 25 $. Sin embargo, a medida que el precio de bitcoin se disparó con los años, esos bitcoins pasaron a valer cientos de millones de dólares, convirtiendo esa compra en la pizza más cara del mundo y en un hito histórico en la adopción de criptomonedas.
Laszlo Hanyecz compró dos pizzas con 10 000 Bitcoin el 22 de mayo de 2010. Este hecho es una de las primeras grandes transacciones de Bitcoin y se conmemora cada año como el Bitcoin Pizza Day.
En 2010, Laszlo Hanyecz compró pizza con 10 000 BTC, marcando la primera transacción real de Bitcoin. Este hito simboliza el paso de Bitcoin de la teoría a la práctica y demuestra su extraordinaria revalorización a lo largo del tiempo, convirtiéndose en un momento decisivo en la historia de las criptomonedas.
Los 10 000 Bitcoin utilizados en aquella emblemática compra de pizza valen ahora aproximadamente 999 millones de dólares, lo que supone un incremento espectacular respecto al valor que tenían cuando se gastaron en dos pizzas en 2010.
En 2010, Bitcoin alcanzó su primera transacción real: 10 000 BTC a cambio de dos pizzas, dando origen al Bitcoin Pizza Day. En 2011, su creador Satoshi Nakamoto fue retirándose gradualmente, traspasando el control del proyecto a la comunidad.
La compra de pizza con 10 000 bitcoins por Laszlo Hanyecz en 2010 demostró la utilidad de Bitcoin para transacciones reales, probando que podía utilizarse para adquirir bienes tangibles. Esta transacción emblemática impulsó la adopción de Bitcoin y puso de manifiesto su valor práctico más allá de la especulación.











