
Los governance tokens conceden a sus titulares derechos de voto sobre la gestión y el desarrollo de proyectos blockchain. Este modelo transfiere el poder de decisión a la comunidad, descentralizándolo. Una gobernanza distribuida alinea los intereses de los titulares de tokens con los del propio proyecto.
En la mayoría de empresas tradicionales, un consejo de administración o un reducido grupo de personas dirige la organización, lo que refleja una gobernanza centralizada. Los consejos de grandes corporaciones suelen estar formados por unos 10 miembros y tienen un control relevante sobre las operaciones: nombran o destituyen altos ejecutivos, deciden inversiones y establecen la estrategia corporativa.
Los governance tokens proponen un modelo de gobernanza organizativa radicalmente diferente. Muy empleados en Decentralized Autonomous Organizations (DAOs) y en Decentralized Finance (DeFi), este sistema proporciona una gobernanza más justa, transparente y descentralizada. Normalmente, un token supone un voto. Estos tokens están diseñados para unir a la comunidad y favorecer el desarrollo saludable de los proyectos blockchain.
Los governance tokens constituyen el pilar de la gobernanza descentralizada en proyectos DAOs, DeFi y aplicaciones descentralizadas (DApp). A menudo, los proyectos recompensan la lealtad y aportaciones de los usuarios activos distribuyendo estos tokens. A cambio, los titulares votan sobre cuestiones clave para garantizar el desarrollo del proyecto. La votación suele realizarse mediante smart contracts y, en caso de ser así, los resultados se ejecutan automáticamente.
MakerDAO, pionera en este ámbito, emitió uno de los primeros governance tokens. MakerDAO es una DAO en Ethereum que respalda la stablecoin DAI colateralizada con criptomonedas. El Protocolo Maker se rige por los titulares del governance token “MKR”: un MKR equivale a un voto, y la opción más votada se impone. Los titulares deciden sobre nombramientos de equipos, ajustes de comisiones y nuevas normativas, con el objetivo de mantener la estabilidad, transparencia y eficiencia de MakerDAO.
Compound es otro caso destacado: un protocolo DeFi donde los usuarios pueden prestar y pedir prestados criptoactivos. Para permitir la votación comunitaria en decisiones clave, Compound emite el governance token “COMP”. Estos tokens se distribuyen según la actividad on-chain: cuanto más preste o tome prestado el usuario, más COMP recibe.
Al igual que en MakerDAO, un COMP equivale a un voto. Los usuarios pueden delegar sus tokens para que otros voten en su lugar. En 2020, Compound renunció a su clave administrativa, quedando completamente gobernada por los titulares de tokens, sin estructura de gobernanza alternativa.
Destacan también los governance tokens de los exchanges descentralizados Uniswap y PancakeSwap, la plataforma de préstamos DeFi Aave, la comunidad NFT Web3 ApeCoin DAO y el metaverso Decentraland.
Cada proyecto determina sus propias reglas para el funcionamiento de los governance tokens. Los tokens se asignan a fundadores, inversores y usuarios según modelos de reparto diversos. Algunos tokens solo permiten votar cuestiones concretas, mientras que otros abarcan casi todas las decisiones del proyecto. Algunos otorgan dividendos; otros, no.
Los governance tokens presentan ventajas notables, como eliminar los conflictos de interés presentes en modelos centralizados. La gobernanza descentralizada otorga el control a la comunidad de titulares, alineando intereses entre usuarios y organización.
Otra fortaleza es la capacidad de fomentar una comunidad activa y comprometida. Cada titular tiene incentivos para votar y contribuir a la mejora del proyecto. Como suele aplicarse “un token, un voto”, se garantiza una base para decisiones justas. Cualquier titular puede presentar propuestas, y todos los registros de votación son públicos, lo que reduce drásticamente el riesgo de fraude.
El principal reto es el “problema de los whales”: si unos pocos concentran muchos tokens, pueden influir en exceso en las votaciones. Los proyectos deben asegurar una verdadera descentralización y un reparto equitativo de los tokens.
Incluso con una distribución amplia y justa, la mayoría no siempre garantiza el mejor resultado. El modelo “una persona, un voto” ha mostrado luces y sombras: en ocasiones, los titulares han votado a favor de fundadores o grandes inversores en perjuicio de la comunidad.
Los governance tokens, surgidos en el entorno cripto, están preparados para expandirse a más industrias. Web3 los emplea para construir una internet descentralizada y, a medida que crecen DeFi y las DAOs, sectores como el gaming podrían adoptar este modelo.
Los governance tokens seguirán evolucionando ante nuevos desafíos y usos. Es probable que se desarrollen soluciones para el problema de los whales, mejoras en los sistemas de votación y nuevos métodos de delegación. El sector se vuelve cada vez más complejo, con innovación constante.
Los cambios regulatorios potenciales también pueden ser determinantes. Algunos gobiernos podrían clasificar estos tokens como valores, imponerles regulaciones más estrictas y afectar su utilización.
Los governance tokens aún están en fases iniciales, pero ya han impulsado el crecimiento de proyectos DeFi y DAO. Al conceder poder de voto sobre la gestión, son esenciales para la descentralización.
El principio “un token, un voto” empodera a la comunidad y a los usuarios, siempre que la distribución sea equitativa. Se prevé un crecimiento continuado de los governance tokens. Redes propiedad de usuarios, proyectos Web3 y juegos podrían utilizar cada vez más estos tokens para construir ecosistemas descentralizados y dinámicos.
Un governance token es un token emitido en blockchain que concede derechos de voto sobre decisiones de proyecto. Los titulares pueden votar mejoras de protocolo y políticas operativas, haciendo de estos tokens la base de la gobernanza descentralizada.
Su función central es otorgar a los titulares derechos de voto sobre operaciones y decisiones clave. También pueden servir como mecanismo de reparto de recompensas o beneficios del proyecto.
Los titulares pueden participar en decisiones relevantes mediante votación. Según la cantidad que posean, pueden proponer iniciativas, obtener recompensas y beneficiarse del potencial crecimiento de valor a medida que el proyecto se desarrolla.
Poseer governance tokens permite votar en DAOs. Por lo general, rige la norma “un token = un voto”, de modo que la influencia depende del número de tokens. La cantidad que poseas determina tu peso en las decisiones clave.
Los governance tokens otorgan derechos de voto y participación directa en la gestión. Las criptomonedas convencionales se emplean sobre todo para transacciones o como reserva de valor. Los governance tokens tienen un papel gestor, mientras que los tokens estándar ofrecen intercambio y liquidez.
Puedes obtener governance tokens comprándolos en exchanges o participando en airdrops de proyectos. El método concreto depende de cada proyecto.
Los principales riesgos son la alta volatilidad y la posible pérdida de valor si el proyecto falla. La falta de liquidez y la inmadurez del mercado también pueden afectar al precio. Es fundamental tomar decisiones de inversión con prudencia.










