
M2 (oferta monetaria) es una métrica para medir la cantidad de dinero que circula en una economía. Incluye el dinero que se utiliza habitualmente, como el efectivo y los fondos en cuentas corrientes.
M2 también incorpora dinero al que no se recurre con frecuencia, pero que puede accederse con relativa rapidez, como las cuentas de ahorro y los fondos del mercado monetario.
M2 es un indicador económico clave: permite a economistas y responsables políticos comprender mejor cuánta liquidez hay disponible para el gasto y la inversión.
M2 es el método para medir el total de dinero circulante en una economía. Incluye tanto dinero altamente líquido (efectivo y depósitos a la vista, M1) como activos menos líquidos (cuentas de ahorro, depósitos a plazo y fondos del mercado monetario).
Economistas, funcionarios públicos e inversores analizan M2 para valorar la salud económica. Cuando la circulación monetaria es elevada, personas y empresas tienden a gastar más. Si la liquidez es baja, el consumo se ralentiza.
La Reserva Federal de EE. UU. calcula M2 considerando múltiples componentes: efectivo, dinero en cuentas corrientes y de ahorro. M2 también abarca certificados de depósito (CD) y otros activos fácilmente convertibles en efectivo.
La forma más básica y líquida de dinero. M1 incluye:
Dinero físico (monedas y billetes).
Fondos en cuentas corrientes accesibles con tarjeta de débito o cheques.
Cheques de viaje (poco frecuentes hoy, pero aún incluidos en M1).
Otros depósitos a la vista (OCD): cuentas de alta liquidez desde las que se pueden realizar pagos mediante cheque o tarjeta de débito.
Cuentas bancarias donde se guarda dinero no requerido a corto plazo. Suelen generar intereses, aunque pueden tener restricciones en la frecuencia de los retiros.
También denominados certificados de depósito (CD), son cuentas en las que se acuerda mantener el dinero en el banco durante un periodo determinado a cambio de intereses. Generalmente, estos depósitos no superan los 100 000 $.
Fondos de inversión colectiva que invierten en activos seguros y a corto plazo. Suelen ofrecer mayor rentabilidad que las cuentas de ahorro, aunque presentan limitaciones en el acceso a los fondos.
M2 refleja el dinero total disponible en una economía, incluidos fondos que pueden convertirse fácilmente en efectivo. Cuando M2 crece, aumenta la liquidez: puede deberse a un mayor ahorro, endeudamiento o incremento de ingresos. Esto suele traducirse en más compras, inversiones y actividad empresarial.
Si M2 se contrae o crece lentamente, puede indicar menor consumo o mayor ahorro. La reducción de la oferta monetaria suele ralentizar la economía, disminuir los ingresos empresariales y elevar el desempleo.
Mediante la política monetaria, los bancos centrales controlan los tipos de interés y fijan requisitos de reservas para la banca. Cuando la Reserva Federal baja los tipos, endeudarse es más barato, lo que incentiva la demanda de préstamos y aumenta M2.
El reparto de pagos de estímulo o el aumento del gasto público elevan la oferta monetaria. Si el gobierno reduce el gasto o sube impuestos, sucede lo contrario.
Un mayor volumen de préstamos bancarios genera nuevo dinero en la economía, incrementando M2. Si los préstamos caen, M2 puede estancarse o reducirse.
Si personas y empresas ahorran más y gastan menos, el dinero permanece en cuentas de ahorro y no circula, ralentizando el crecimiento de M2.
Cuando aumenta la liquidez, el gasto de consumidores y empresas suele incrementarse. Si el consumo crece más rápido que la producción de bienes y servicios, suben los precios y aparece la inflación.
Si M2 deja de crecer o se reduce, la inflación puede desacelerarse. Pero una contracción excesiva también puede señalar un enfriamiento económico o una recesión.
Por eso, bancos centrales y autoridades monitorizan estrechamente M2. Si crece demasiado rápido, pueden subir tipos para enfriar la economía. Si cae demasiado, pueden bajar tipos para estimular el gasto.
M2 influye significativamente en los mercados financieros: criptomonedas, acciones, bonos y tipos de interés.
Cuando M2 crece y los tipos son bajos, algunos inversores destinan fondos a criptomonedas buscando mayor rentabilidad. En períodos de liquidez fácil, el precio de los criptoactivos suele subir. Si M2 se contrae y el crédito se encarece, los inversores tienden a abandonar activos de riesgo como las criptomonedas, lo que repercute negativamente en su precio.
El efecto de M2 sobre las acciones es parecido al del mercado cripto. Un aumento de M2 implica mayor capacidad de inversión, lo que suele traducirse en subidas de precios. Si M2 se ralentiza o reduce, los mercados bursátiles son más vulnerables a caídas.
Los bonos se consideran inversiones más seguras. Cuando M2 sube y los tipos son bajos, los bonos resultan atractivos por su rentabilidad estable. Si M2 cae y suben los tipos, los precios de los bonos suelen descender.
Los tipos de interés suelen evolucionar en sentido opuesto a M2. Si M2 crece demasiado rápido, los bancos centrales suben tipos para controlar la inflación. Si se contrae en exceso, los bajan para favorecer el crédito y el consumo.
Durante la pandemia de COVID-19, EE. UU. distribuyó pagos de estímulo, amplió subsidios por desempleo y la Fed redujo los tipos de interés, lo que disparó M2.
A inicios de 2021, el indicador M2 creció casi un 27 % interanual, un máximo histórico. En 2022, la Fed subió los tipos para combatir la inflación, lo que frenó el crecimiento de M2 y, a final de año, se volvió negativo. Esta caída anticipó un enfriamiento económico y posible reducción de la inflación.
M2 es una herramienta clara y completa para entender la economía. Si crece rápido, puede anticipar inflación. Si se contrae, puede advertir de desaceleración o recesión.
Las autoridades que deciden sobre tipos, impuestos y gasto usan M2 como referencia. Los inversores también lo vigilan para prever la evolución de los mercados.
M2 es más que una cifra: indica cuánta liquidez hay en el sistema y disponible para su uso. Incluye dinero para el día a día (efectivo y cuentas corrientes) y activos casi líquidos como ahorros y certificados de depósito.
El seguimiento de M2 ayuda a anticipar la dirección de la economía. Un crecimiento rápido puede crear empleo y consumo, pero también inflación. Un crecimiento más lento contribuye a controlar los precios, aunque puede frenar la actividad empresarial.
M2 mide la oferta monetaria total de una economía: incluye efectivo, depósitos a la vista y de ahorro. Incorpora M1 y activos menos líquidos, proporcionando una visión más amplia que M1.
M0 es el dinero físico en circulación. M1 añade los depósitos a la vista. M2 suma los depósitos de ahorro y cuentas del mercado monetario. Cada uno amplía progresivamente el concepto de oferta monetaria.
El crecimiento de M2 incrementa la liquidez, lo que suele impulsar las acciones y reducir las rentabilidades de los bonos. Una mayor oferta monetaria favorece la entrada de capital en renta variable y reduce la valoración de los bonos.
El banco central regula la actividad económica ajustando el crecimiento de M2 y la política monetaria. Al aumentarla estimula el crédito y el gasto; al reducirla combate la inflación. Así influye en el acceso al crédito, los tipos de interés y el crecimiento global.
M2 representa la oferta monetaria; su aumento suele asociarse a mayor riesgo inflacionario. Un crecimiento rápido puede anticipar inflación, sobre todo en fases de expansión. Más dinero en circulación suele presionar los precios al alza.
Los cambios en M2 reflejan la dinámica monetaria: un crecimiento rápido indica presión inflacionista y posible sobrecalentamiento, mientras que un crecimiento lento apunta a debilidad de la demanda. Un avance moderado de M2 apoya la estabilidad y la confianza.
M2 mantiene una correlación débil con divisas y activos como la vivienda. El aumento del apalancamiento no implica necesariamente depreciación de la moneda. La doble condición de la vivienda (bien y activo no transable) complica el vínculo.
Puedes ver los datos de M2 en la base de datos FRED de la Reserva Federal (fred.stlouisfed.org) buscando 'M2SL'. La mayoría de los bancos centrales publican sus agregados monetarios en sus webs oficiales. Estas plataformas permiten también personalizar gráficos y consultar tasas de crecimiento interanual.











