

La criptografía de clave pública, también llamada criptografía asimétrica, es un sistema que utiliza un par de claves (pública y privada), a diferencia de la criptografía simétrica, que depende de una única clave. El uso de pares de claves confiere a la criptografía de clave pública características exclusivas que resuelven desafíos presentes en otros métodos criptográficos. Este método de cifrado es un pilar de la seguridad informática moderna y resulta esencial para el ecosistema en expansión de las criptomonedas.
En una infraestructura de clave pública, el remitente cifra la información utilizando la clave pública del destinatario, y este la descifra con su clave privada. Al ser claves distintas, la clave pública puede compartirse abiertamente sin comprometer la seguridad de la clave privada. Cada par de claves asimétricas es único, lo que garantiza que solo el titular de la clave privada correspondiente pueda descifrar los mensajes cifrados con su clave pública.
Los algoritmos asimétricos generan pares de claves vinculadas matemáticamente, por lo que estas claves son mucho más largas que las empleadas en el cifrado simétrico. Las longitudes de clave suelen oscilar entre 1 024 y 2 048 bits, lo que hace extremadamente difícil deducir la clave privada a partir de la clave pública. Uno de los algoritmos de criptografía asimétrica más extendidos es RSA. En RSA, las claves se crean mediante un módulo obtenido al multiplicar dos números primos grandes. El módulo genera dos claves: una clave pública para compartir y una clave privada que debe mantenerse en secreto. Descrito por primera vez en 1977 por Rivest, Shamir y Adleman, RSA sigue siendo un componente central de la criptografía de clave pública en la actualidad.
La criptografía de clave pública resuelve un problema fundamental de los algoritmos simétricos: la comunicación segura de la clave que se utiliza tanto para cifrar como para descifrar. Enviar esta clave por un canal inseguro puede exponerla a terceros, permitiéndoles leer cualquier mensaje cifrado con ella. Métodos como el intercambio de claves Diffie-Hellman-Merkle tratan de solucionar este problema, pero siguen siendo vulnerables a ciertos ataques. Por el contrario, la criptografía de clave pública permite compartir la clave de cifrado de forma segura a través de cualquier conexión. Así, los algoritmos asimétricos ofrecen una protección más robusta que los simétricos.
La criptografía asimétrica es también esencial en la autenticación de datos mediante firmas digitales. Una firma digital es, en esencia, un hash generado a partir de los datos del mensaje. Cuando se envía el mensaje, los destinatarios pueden verificar la firma utilizando la clave pública del remitente, lo que confirma el origen del mensaje y garantiza que no ha sido alterado. En ocasiones, las firmas digitales y el cifrado se emplean conjuntamente, cifrando el propio hash dentro del mensaje. Sin embargo, no todos los esquemas de firma digital dependen necesariamente de técnicas criptográficas.
Aunque la criptografía de clave pública refuerza la seguridad informática y la integridad de los mensajes, PKC tiene limitaciones significativas. Las complejas operaciones matemáticas necesarias para cifrar y descifrar hacen que los algoritmos asimétricos sean relativamente lentos al tratar grandes volúmenes de datos. Este enfoque también depende de que la clave privada permanezca en secreto. Si una clave privada se expone o comparte, toda la información cifrada con la clave pública asociada queda en riesgo. Además, si los usuarios pierden sus claves privadas, pierden de forma irreversible el acceso a la información cifrada.
Los sistemas informáticos actuales emplean la criptografía de clave pública para proteger información sensible. Por ejemplo, el correo electrónico puede cifrarse mediante sistemas de clave pública para salvaguardar su contenido. El protocolo SSL (Secure Sockets Layer), que protege las conexiones web, también se basa en el cifrado asimétrico. Incluso se han considerado sistemas de clave pública para el voto electrónico seguro, lo que podría permitir a los electores votar desde casa.
La criptografía de clave pública es especialmente relevante en el ámbito de blockchain y las criptomonedas. Al crear un nuevo monedero de criptomonedas se genera un par de claves: una pública y una privada. La dirección pública, derivada de la clave pública, puede compartirse sin riesgos. Sin embargo, la clave privada es necesaria para crear firmas digitales y validar transacciones, por lo que es imprescindible mantenerla en secreto. Una vez que se verifica una transacción comprobando el hash de la firma digital, se añade al registro de la blockchain. Este proceso de verificación de la firma garantiza que solo el titular de la clave privada del monedero correspondiente puede autorizar transacciones salientes.
Cabe destacar que los cifrados asimétricos utilizados en criptomonedas son diferentes de los empleados en la seguridad informática tradicional. Muchos sistemas blockchain implementan un esquema especializado denominado Elliptic Curve Digital Signature Algorithm (ECDSA) para verificar transacciones de manera segura y eficiente.
Desde la protección de sistemas informáticos hasta la validación de transacciones en criptomonedas, la criptografía de clave pública es fundamental para la protección de la infraestructura digital actual. Al aprovechar claves públicas y privadas emparejadas, el cifrado asimétrico resuelve vulnerabilidades inherentes a los cifrados simétricos. Aunque PKC cuenta con una larga trayectoria, sigue evolucionando, especialmente en los sectores de blockchain y criptomonedas.
La criptografía de clave pública emplea un par de claves: una pública para cifrar los datos y una privada para descifrarlos. Este enfoque asimétrico es la base de las transacciones digitales seguras y protege monederos y activos en entornos Web3.
La criptografía simétrica utiliza la misma clave para cifrar y descifrar. La criptografía de clave pública emplea un par de claves: la pública cifra y la privada descifra, lo que proporciona una seguridad superior en las comunicaciones.
La criptografía de clave pública protege el correo electrónico, genera firmas digitales, autentica usuarios y sustenta transacciones online seguras mediante protocolos como SSL/TLS, resultando esencial para la confianza digital.
La criptografía de clave pública protege los datos mediante un par de claves: la pública cifra la información y solo la privada correspondiente puede descifrarla. Este mecanismo asegura la confidencialidad y la autenticidad de los datos transmitidos.
Las claves pública y privada forman un par criptográfico. La clave pública se emplea para cifrar datos y puede compartirse abiertamente, mientras que la clave privada descifra y permanece confidencial. Juntas, garantizan la seguridad, autenticidad y privacidad de las transacciones en blockchain.











