
Gráfico: https://www.tradingview.com/symbols/XAUUSD/
Durante las operaciones de diciembre de 2025, el oro registró una volatilidad intradía significativa. Según los informes de mercado, los futuros del oro cayeron más de un 4 % en cuestión de horas, el movimiento más brusco de las sesiones recientes. Plata y otros metales preciosos también sufrieron fuertes descensos, señalando un cambio temporal en la liquidez y el apetito por el riesgo en el mercado.
Esta caída repentina sorprendió a numerosos inversores, ya que el oro había alcanzado recientemente máximos de varios meses gracias a diversos factores positivos. Tradicionalmente considerado un activo refugio ante la incertidumbre financiera global, el retroceso abrupto del oro ha generado una gran atención.
La rápida caída del oro se debió a una combinación de factores de mercado, no a una causa única:
Estos factores combinados provocaron una rápida caída del oro desde sus máximos recientes, afectando de forma significativa el sentimiento de los operadores a corto plazo.

Gráfico: https://www.gate.com/trade/BTC_USDT
Por el contrario, Bitcoin mostró una resiliencia notable en el mismo periodo. A pesar del cambio en el sentimiento general hacia los activos de riesgo, el precio de Bitcoin se mantuvo estable en un rango estrecho y evitó el fuerte descenso que sufrió el oro.
Según los analistas, esta divergencia refleja los distintos roles que desempeña cada activo en el mercado actual: Bitcoin está más influido por factores técnicos y el sentimiento inversor, mientras que el oro responde más directamente a los flujos de capital macro y la demanda de refugio.
Ante el desplome del oro y la estabilidad de Bitcoin, los inversores debaten activamente los roles y el valor de asignación de ambos activos:
Esta divergencia pone de relieve una reevaluación fundamental del valor de los activos tradicionales frente a los digitales.
A nivel macroeconómico, la política monetaria de la Reserva Federal, las expectativas de inflación global y los riesgos políticos internacionales siguen condicionando los precios de los metales preciosos y las criptomonedas. Los datos recientes evidencian una desconexión entre las últimas decisiones de tipos de la Fed y las expectativas del mercado, lo que podría aumentar la volatilidad del dólar estadounidense y, a su vez, afectar al precio del oro.
En el caso de Bitcoin, los flujos institucionales, los cambios en las posiciones en exchanges y el sentimiento de mercado siguen siendo factores clave para la evolución de precios. Aunque el comportamiento de Bitcoin a corto plazo ha sido estable, un repunte sostenido del sentimiento de riesgo macro podría generar tanto oportunidades estructurales como correcciones para este activo.
Para los inversores individuales, en el contexto actual se recomienda mantener la cautela y una asignación diversificada:





