
El inversionista y autor del bestseller “Padre Rico, Padre Pobre”, Robert Kiyosaki, publicó el 16 de marzo en X una predicción de que, un año después de una inminente crisis financiera global, Bitcoin alcanzará los 750,000 dólares por moneda y Ethereum llegará a 95,000 dólares. Kiyosaki advirtió también que la “mayor burbuja de activos de la historia” está cerca de su punto crítico, y que “esto no es una cuestión de si sucederá, sino de cuándo”.
En su publicación en X, Kiyosaki resumió sus predicciones de valoración de múltiples activos un año después del estallido de la burbuja, incluyendo metales preciosos y criptomonedas:
Bitcoin (BTC): 750,000 dólares (más de 10 veces el precio actual)
Ethereum (ETH): 95,000 dólares (más de 40 veces el precio actual)
Oro: 35,000 dólares por onza
Plata: 200 dólares por onza
Kiyosaki dejó claro en su publicación que no puede predecir eventos específicos ni momentos exactos, pero considera que “el gatillo está a punto de dispararse”. Instó a sus seguidores a reflexionar: si el sistema financiero global sufre un impacto sin precedentes, la escala y velocidad de la fuga de capital hacia activos escasos redefinirán la valoración de estos activos.
Kiyosaki ha promovido durante mucho tiempo la posesión de “activos duros” como oro, plata, Bitcoin y Ethereum, para contrarrestar la erosión del poder adquisitivo de las monedas fiduciarias a largo plazo. Ha advertido reiteradamente que los niveles de deuda soberana global, las políticas de flexibilización cuantitativa de los bancos centrales y las fallas estructurales del sistema financiero tradicional podrían desencadenar un colapso sistémico en algún momento.
Esta predicción no es la primera vez que Kiyosaki adopta posturas radicales. A principios de este año, estableció un objetivo de 250,000 dólares para Bitcoin y 27,000 dólares para el oro en el mismo año, reflejando su postura optimista a largo plazo sobre estos medios de reserva de valor alternativos.
Las predicciones de Kiyosaki han generado opiniones divididas en el mercado. Algunos críticos señalan que Bitcoin históricamente ha mostrado una correlación positiva con otros activos de riesgo — en las fases iniciales de una caída masiva del mercado, BTC también puede sufrir ventas de pánico en lugar de actuar como refugio inmediato. Varios economistas consideran que las advertencias de colapso de Kiyosaki no se han materializado en los marcos temporales que él ha establecido, y que predecir puntos exactos en condiciones extremas carece de suficiente respaldo empírico.
Por otro lado, sus partidarios argumentan que el límite fijo de 21 millones de monedas, su naturaleza descentralizada y su circulación global le otorgan una atracción única en escenarios donde la confianza en las monedas fiduciarias se ve seriamente cuestionada.
Es importante destacar que las declaraciones de Kiyosaki son opiniones personales del mercado y no constituyen asesoramiento de inversión.
La idea central de Kiyosaki es que la deuda soberana global excesiva, la depreciación prolongada de las monedas fiduciarias y la impresión descontrolada de dinero por parte de los bancos centrales están gestando la “mayor burbuja de activos de la historia”. Predice que, tras el estallido de la burbuja, el capital se desplazará masivamente hacia activos escasos con suministro limitado, como Bitcoin, que podría alcanzar los 750,000 dólares en un año tras la crisis.
Sus advertencias de colapsos anteriores no se han cumplido exactamente en los plazos previstos, pero algunas de sus predicciones a largo plazo, como la tendencia del oro y Bitcoin, han sido coherentes con su postura optimista. La industria mantiene reservas sobre sus objetivos específicos, aunque reconoce que su preocupación por los riesgos estructurales del sistema financiero tradicional tiene cierto valor de referencia.
El núcleo de “Padre Rico, Padre Pobre” es lograr la libertad financiera a través de activos (no salarios) y criticar los modelos tradicionales de ahorro y pensiones. Kiyosaki posiciona el oro, la plata y posteriormente Bitcoin como activos reales para combatir la inflación y la pérdida de valor de las monedas fiduciarias. Su postura sobre las criptomonedas es una extensión de esa filosofía en la era de los activos digitales.