Es día de partido. La nevera está llena. Los aperitivos están listos. Tus amigos están en camino. Durante las próximas horas, estarás pegado a la pantalla mientras se desarrolla el partido, jugada tras jugada, botella tras botella, puño en alto tras puño en alto. No te moverás hasta que suene el silbato final.
Para los aficionados al deporte, el partido