Perspectivas de BlackRock para 2026

Mercados
Actualizado: 2026-01-13 02:20

«Las inversiones en infraestructura de IA podrían alcanzar los 5–8 billones de dólares, una cifra tan colosal que las decisiones ‘micro’ pueden moldear el panorama ‘macro’.» BlackRock, el mayor gestor de activos del mundo, abre su recién publicado informe «2026 Global Investment Outlook» con esta contundente reflexión, marcando el tono de la era actual. Este informe no solo enmarca el relato para los mercados financieros tradicionales, sino que también ofrece una aprobación excepcionalmente clara de los activos digitales: Los activos digitales—especialmente las stablecoins—están evolucionando de instrumentos especulativos a infraestructuras fundamentales para pagos y liquidaciones.

Cambio de perspectiva: De "activos especulativos" a "infraestructura financiera"

El informe de BlackRock lo deja claro: los activos digitales, en particular las stablecoins, ahora se consideran «tuberías del sistema financiero» y no simples activos especulativos. Este cambio de lenguaje es clave para entender cómo podría transformarse el panorama financiero en la próxima década. El informe describe las stablecoins como «carriles digitales del dólar», destacando su evolución de herramientas nativas de las criptomonedas a puentes que conectan las finanzas tradicionales con la liquidez digital.

Esta visión indica que las grandes instituciones están reevaluando los criptoactivos desde una óptica pragmática centrada en la arquitectura de sistemas. El valor principal reside ahora en su capacidad para resolver desafíos reales de las finanzas tradicionales: pagos transfronterizos, eficiencia en la liquidación y fragmentación.

Lo micro moldea lo macro: Cómo las inversiones en IA de unos pocos gigantes están redefiniéndolo todo

El tema central del informe de BlackRock—«lo micro moldea lo macro»—ofrece un marco potente para entender los flujos de capital actuales. Según el informe, el gasto en infraestructura de IA está dominado por un puñado de gigantes tecnológicos, y la magnitud de sus inversiones es suficiente para mover toda la macroeconomía. Una previsión reveladora: entre 2025 y 2030, la inversión total relacionada con IA podría alcanzar los 5 a 8 billones de dólares.

Con un capital tan inmenso concentrado en unas pocas compañías, surge un fenómeno nuevo: las decisiones empresariales de estos gigantes (lo micro) pueden influir directamente en el crecimiento económico nacional e incluso global, en la política de tipos de interés y en los mercados de capitales (lo macro).

BlackRock proyecta que, solo en 2026, la inversión en IA aportará tres veces el promedio histórico al crecimiento económico de Estados Unidos. Esta concentración de capital plantea dos grandes retos: «mayor apalancamiento» y la «ilusión de diversificación».

Convergencia y oportunidad: Cuando las finanzas tradicionales se encuentran con la infraestructura on-chain

En una economía impulsada por IA, de alta frecuencia y automatizada, la demanda de «tuberías» financieras rápidas y sin fricciones es más urgente que nunca. Esta es la oportunidad histórica para las stablecoins y la categoría más amplia de activos tokenizados (RWA—Real World Assets).

Las stablecoins se están convirtiendo en la columna vertebral de la liquidación: Esto ya no es solo un plan, está ocurriendo ahora. Por ejemplo, el gigante de pagos Visa ha lanzado servicios de liquidación basados en la stablecoin USDC en Estados Unidos, aprovechando la blockchain de Solana para liquidaciones casi instantáneas y continuas.

Los RWA tokenizados cruzan el umbral: La propia BlackRock es pionera en este ámbito. Su fondo tokenizado de bonos del Tesoro estadounidense, BUIDL, se ha convertido en referencia de mercado. La capitalización del fondo ha superado los 23 000 millones de dólares y ha distribuido más de 100 millones de dólares en rendimientos a los tenedores.

El fondo BUIDL está disponible en nueve blockchains principales, incluidas Ethereum, Solana y BNB Chain. Sus tokens incluso se aceptan como garantía para operaciones OTC en los principales exchanges globales. Esto ilustra perfectamente cómo los «activos tradicionales on-chain» pueden servir como herramientas de liquidez de alta calidad, conectando sin fricciones ambos mundos.

La economía de agentes IA: El próximo catalizador de crecimiento para los pagos cripto

De cara a 2026, surge una tendencia nativa de las criptomonedas en sintonía con el tema «la IA moldea lo macro» de BlackRock: la economía de agentes IA.

Las principales instituciones de investigación prevén que los agentes IA—equipados con wallets independientes y capaces de iniciar y ejecutar transacciones complejas de forma autónoma—serán participantes relevantes en la actividad económica on-chain. Esto generará una fuerte demanda de capas de liquidación de micropagos nativas para máquinas, altamente concurrentes y de coste ultra bajo. Actualmente, las blockchains públicas y las stablecoins ofrecen la única solución viable.

Se espera que los micropagos de alta frecuencia, que respaldan la adquisición de datos, el alquiler de cómputo y los servicios de los agentes, impulsen el próximo auge explosivo en el volumen de transacciones con stablecoins.

Repensando la lógica de inversión desde la perspectiva institucional

A medida que la IA y los activos digitales redefinen el panorama financiero, BlackRock plantea un nuevo marco de acción para los inversores.

Primero, adoptar una postura «risk-on», pero mantener flexibilidad. El informe mantiene una posición general «risk-on», sobreponderando la renta variable estadounidense (especialmente los sectores vinculados a IA), pero advierte sobre la «ilusión de diversificación»: el riesgo de que la asignación tradicional de activos acabe concentrando apuestas en unos pocos gigantes tecnológicos.

Segundo, la gestión activa supera al indexado pasivo. En un mercado dirigido por tendencias estructurales, identificar activamente a los ganadores y construir carteras realmente diferenciadas es crucial.

Por último, tratar los activos digitales como una opción legítima de asignación. Al definir las stablecoins como «infraestructura», BlackRock sugiere que las clases de activos relacionadas—como los tokens de blockchains públicas clave de infraestructura y los proyectos de stablecoins reguladas—ahora tienen la lógica fundamental para ser considerados por instituciones.

A 13 de enero de 2026, los datos de mercado de Gate muestran que Ethereum (ETH)—activo principal del sector de plataformas de smart contracts—ha demostrado una resiliencia vinculada a la narrativa de adopción institucional, incluso en medio de la volatilidad macroeconómica. Como columna vertebral para la liquidación de RWA y stablecoins, su propuesta de valor a largo plazo se ve cada vez más respaldada por iniciativas exitosas como el fondo BUIDL de BlackRock.

La perspectiva de BlackRock para 2026 se lee como un «manifiesto de convergencia» desde el núcleo del poder financiero tradicional. Afirma con claridad que el futuro ya está aquí: la revolución de productividad impulsada por IA exige una infraestructura financiera a la altura. Los activos digitales basados en blockchain—desde las stablecoins como «tuberías» hasta los activos reales tokenizados que representan «flujos de caja futuros»—están cubriendo ese vacío. El paradigma de inversión está pasando de perseguir la pura volatilidad de precios a identificar y respaldar los protocolos y proyectos que construyen la capa fundamental para la próxima red global de transferencia de valor. Para cada participante del mercado, comprender este cambio—de «activos especulativos» a «infraestructura financiera»—puede ser el punto de partida clave para aprovechar las oportunidades del próximo ciclo.

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