Vulnerabilidad en la clave privada de Bitcoin por valor de 15 000 millones de dólares expuesta

Mercados
Actualizado: 2026-02-11 08:38

En octubre de 2025, el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó una demanda contra Prince Group de Camboya y su presidente, Chen Zhi, y confiscó aproximadamente 127 271 bitcoins, valorados en casi 15 000 millones de dólares según los precios de mercado de ese momento.

El origen de esta enorme suma se remonta a diciembre de 2020, cuando el pool de minería Lubian fue hackeado y se transfirieron 120 000 bitcoins, que entonces valían unos 3 500 millones de dólares.

El análisis revela que la causa raíz de la incautación de estos activos fue el uso de un algoritmo débil de generación de números pseudoaleatorios durante la creación de claves privadas, lo que hizo que dichas claves fueran vulnerables a ataques de fuerza bruta.

Contexto del suceso: cinco años desde el robo al pool de minería hasta la incautación gubernamental

Esta incautación de activos en bitcoin por valor de 15 000 millones de dólares es, en realidad, la culminación de una compleja saga de cinco años. La historia comenzó el 29 de diciembre de 2020, cuando el conocido pool de minería LuBian fue hackeado y se transfirieron unos 120 000 bitcoins en un corto periodo de tiempo.

Según el precio del bitcoin en ese momento, los activos estaban valorados en torno a 3 500 millones de dólares, cifra que ahora ronda los 15 000 millones.

Las investigaciones posteriores revelaron que el control real de estos bitcoins pertenecía a Chen Zhi, presidente de Prince Group de Camboya. Por ello, el incidente pasó a conocerse como el "caso del robo al pool de minería de Prince Group".

En octubre de 2025, el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Este de Nueva York dio a conocer la escala sin precedentes de esta incautación de criptoactivos, y el Departamento de Justicia confiscó oficialmente 127 271 bitcoins.

Vulnerabilidad técnica: fallos fatales en los generadores de números aleatorios débiles

Este incidente puso de manifiesto una de las debilidades más críticas en la seguridad de las criptomonedas: el proceso de generación de claves privadas. Las claves privadas de bitcoin deberían ser números aleatorios de 256 bits, lo que ofrece 2^256 combinaciones posibles, teóricamente imposibles de descifrar.

Sin embargo, herramientas como el pool de minería Lubian utilizaban el generador de números aleatorios Mersenne Twister MT19937-32, que no es una fuente de aleatoriedad real.

Este algoritmo pseudoaleatorio presenta graves fallos de diseño. Es comparable a una "máquina de lanzar monedas" atascada en patrones limitados, lo que reduce drásticamente el espacio de posibles claves privadas.

Una vez que los atacantes comprendieron este patrón, pudieron forzar rápidamente todas las claves débiles posibles y desbloquear las carteras de bitcoin correspondientes.

Según la investigación del equipo Milk Sad, entre 2019 y 2020, las carteras con estas claves débiles llegaron a acumular más de 53 500 bitcoins en su punto máximo.

Rastreo de activos: del hackeo a la incautación gubernamental

El movimiento de estos bitcoins ilustra la compleja liquidez de los criptoactivos. El 28 de diciembre de 2020, se detectaron transacciones anómalas en la blockchain y, en cuestión de horas, se vaciaron numerosas carteras dentro del rango de claves débiles de Lubian: unos 136 951 bitcoins se transfirieron de una sola vez.

En ese momento, con el bitcoin rondando los 26 000 dólares, esto equivalía a unos 3 700 millones de dólares.

La comisión de transacción era fija, de 75 000 satoshis, independientemente del importe, lo que indica un profundo conocimiento de la red bitcoin por parte del operador.

Posteriormente, parte de los fondos regresó al pool de minería Lubian como recompensas de minería, lo que sugiere que no todos los activos transferidos acabaron en manos de los hackers.

En julio de 2024, estos bitcoins se consolidaron. Las plataformas estadounidenses de análisis blockchain identificaron rápidamente los bitcoins fusionados como los activos "robados" de Lubian.

Esto permitió al gobierno estadounidense atribuir los bitcoins a Chen Zhi y proceder a su incautación judicial.

Respuesta del mercado: tendencias del precio del bitcoin y sentimiento inversor

Cuando salió a la luz este incidente, el mercado de bitcoin se encontraba en un momento crucial. A principios de 2026, el precio del bitcoin cayó desde un máximo cercano a 98 000 dólares hasta unos 60 000 dólares. Para el 11 de febrero, había repuntado hasta unos 67 000 dólares.

El analista sénior de Futu Securities, Feng Wenhui, señaló que el actual Índice de Miedo y Avaricia del bitcoin ha caído hasta cerca de 15, entrando en territorio de "miedo extremo".

Históricamente, cuando el mercado entra en "miedo extremo", suele presentarse una oportunidad contraria. Desde la perspectiva de los retrocesos de Fibonacci, el máximo de esta ola se acercó a 126 000 dólares, cayendo hasta unos 74 000 dólares. La resistencia inicial del rebote se sitúa en torno a 86 000 dólares, con margen de subida adicional hasta los 95 000 dólares.

Actualizaciones regulatorias: nuevos requisitos globales de cumplimiento para las criptomonedas

Este suceso está impulsando cambios significativos en el panorama regulatorio global de las criptomonedas. En 2025, las OPV relacionadas con criptoactivos alcanzaron niveles sin precedentes, lo que indica la confianza del mercado en que las empresas de activos digitales están preparadas estructuralmente.

Una mayor transparencia regulatoria se ha convertido en un catalizador muy necesario.

La "Genius Act", aprobada a mediados de 2025, estableció un marco regulatorio federal para las "stablecoins permissionadas", exigiendo que estén respaldadas al 100 % por reservas de activos líquidos.

La "Clarity Act", aprobada por la Cámara de Representantes, avanzó aún más en este proceso, con el objetivo de crear una estructura de mercado unificada para los activos digitales y definir claramente la jurisdicción de la SEC y la CFTC.

Los analistas del sector predicen que la circulación de stablecoins superará el billón de dólares en 2026. Este cambio no está impulsado por la especulación minorista, sino por la modernización de la gestión financiera corporativa.

Estrategias de inversión: almacenamiento seguro y elección de plataforma

Con los problemas de seguridad de las claves privadas en el centro del debate, los inversores deben replantearse sus estrategias de almacenamiento de activos. Bitcoin no dispone de contraseñas tradicionales ni sistemas de cuentas, y no existen bancos ni instituciones centralizadas que verifiquen la identidad.

En el ecosistema bitcoin, lo único que determina si puedes acceder a los fondos es la clave privada.

Poseer la clave privada equivale a poseer el bitcoin. Si pierdes la clave privada, el bitcoin se pierde para siempre. Si tu clave privada se filtra, tus activos pueden ser transferidos al instante por otra persona.

En las carteras de custodia, la clave privada la gestiona el servidor de la plataforma, por lo que los usuarios no poseen realmente sus claves. La seguridad de los activos depende de las salvaguardas de la plataforma.

Casi todos los grandes robos de criptomonedas han ocurrido en entornos de custodia. Los inversores deben evaluar cuidadosamente las medidas de seguridad de los exchanges, incluyendo almacenamiento en frío, pruebas de reservas y fondos de seguro.

Perspectivas de mercado: entrada institucional y cambios cíclicos

El mercado cripto está experimentando una transformación estructural. Según el market maker Wintermute, el ciclo de halving de cuatro años del bitcoin podría haber terminado, y productos institucionales como los ETF están remodelando el mercado.

En 2025, los repuntes de las altcoins duraron una media de solo 20 días, frente a más de 60 días en 2024.

Un puñado de grandes activos absorbió la mayor parte del nuevo capital, mientras que gran parte del mercado tuvo dificultades para mantener el impulso.

En 2026, los catalizadores para la expansión del mercado podrían incluir la inversión institucional, fuertes subidas en bitcoin o Ethereum, o el regreso de los inversores minoristas.

Los ETF y los trusts de activos digitales se han convertido en "jardines amurallados". Ofrecen una demanda sostenida para los grandes activos, pero no rotan el capital de forma natural hacia el resto del mercado.

Conclusión

A 11 de febrero, el bitcoin cotizaba en Gate a 67 000 dólares, con el índice de miedo del mercado en un extremo 15. El Departamento del Tesoro de Justicia de Estados Unidos posee ahora 127 271 bitcoins adicionales, aún valorados en unos 15 000 millones de dólares.

La clave de esta incautación masiva de activos no fueron ordenadores cuánticos rompiendo el cifrado ni hackers vulnerando cortafuegos, sino un detalle técnico aparentemente menor: la elección del generador de números pseudoaleatorios.

Mientras los ETF de bitcoin atraen una avalancha de capital institucional, la alarma sobre la seguridad de las claves privadas ya ha sonado. Por mucho ruido que haga el mercado, el verdadero determinante de la propiedad de los activos sigue siendo esa cadena de números de 256 bits: la clave privada.

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