A comienzos de junio de 2026, Alphabet anunció que había completado una financiación de capital por un total de 84,75 mil millones de dólares, lo que supone la mayor emisión de acciones de la historia a nivel mundial y supera el récord anterior de 70 mil millones de dólares establecido por la petrolera nacional de Brasil en 2010. Más relevante aún, esta financiación no es un hecho aislado. Alphabet elevó simultáneamente su previsión de gasto de capital (CAPEX) para 2026 hasta los 180–190 mil millones de dólares y anticipó que el gasto volverá a aumentar de forma significativa en 2027.
La decisión de Alphabet es solo una muestra de la carrera por la infraestructura de IA que libran los cuatro grandes gigantes tecnológicos. Al comparar de forma sistemática los presupuestos de CAPEX para 2026, las estructuras de financiación y la lógica estratégica de Alphabet (Google), Microsoft, Amazon y Meta, podemos comprender mejor por qué una empresa tecnológica tradicionalmente "ligera en activos" como Alphabet afronta casi 190 mil millones de dólares en gastos de capital y por qué ha recurrido a herramientas de financiación mediante acciones que no utilizaba desde hace más de dos décadas.
El rompecabezas de la financiación de Alphabet: ¿de dónde provienen los 84,75 mil millones de dólares?
Para entender la magnitud de la financiación de Alphabet, es esencial desglosar su estructura. La financiación consta de tres componentes:
Oferta pública: 34,8 mil millones de dólares. Según los documentos regulatorios, 18 mil millones proceden de acciones ordinarias Clase A y acciones de capital Clase C, mientras que 16,75 mil millones corresponden a acciones preferentes convertibles obligatorias (emitidas mediante recibos depositarios). El precio de estas emisiones se fijó el 2 de junio, con una demanda de mercado que superó la oferta en varias veces, algo poco habitual para una empresa grande y consolidada como Alphabet.
Emisión ATM (At-the-Market): 40 mil millones de dólares. Se trata de un mecanismo continuo sin fecha fija de emisión. A partir del tercer trimestre de 2026, Alphabet venderá acciones Clase A y Clase C directamente en el mercado según sus necesidades.
Colocación privada con Berkshire Hathaway: 10 mil millones de dólares. Este es el componente más significativo en términos de señal. Berkshire adquirió 5 mil millones de dólares en acciones Clase A a unos 351,81 dólares por acción y 5 mil millones en acciones Clase C a unos 348,20 dólares por acción, lo que representa un descuento del 6–8 % respecto al precio de cierre previo al anuncio. Cabe destacar que Berkshire comenzó a construir su posición en Alphabet en el tercer trimestre de 2025 y, al cierre del primer trimestre de 2026, poseía cerca de 58 millones de acciones (aproximadamente 17 mil millones de dólares). Con esta inyección de 10 mil millones, la participación total de Berkshire se situará en el rango de 27–32 mil millones de dólares.
¿Por qué Alphabet necesita una financiación externa de tal magnitud? La respuesta está en la escala de su CAPEX. Aunque Alphabet generó unos 174 mil millones de dólares en flujo de caja operativo en los últimos 12 meses, su gasto anual de capital de 180–190 mil millones ya es demasiado elevado para cubrirlo solo con recursos internos. Según Capital Futures, antes de lanzar su financiación de acciones, Alphabet ya había captado más de 85 mil millones de dólares en el mercado de bonos durante el último año, en seis divisas: USD, EUR, GBP, JPY, CAD y CHF, incluyendo la rara emisión de un bono a 100 años en libras esterlinas. Se trata de una estrategia clásica de "financiación a todo el espectro": la deuda suaviza la curva de costes a largo plazo, mientras que la emisión de acciones asegura capital inmediato a gran escala, creando una red de seguridad de financiación multimoneda y con diferentes vencimientos.
Panorama CAPEX 2026: comparación de los cuatro gigantes tecnológicos
La carrera de capital por la infraestructura de IA en 2026 ha pasado de inversiones escalonadas a una reinversión estratégica sistemática. Según las previsiones actualizadas de Goldman Sachs en junio de 2026, los cuatro operadores de centros de datos a hiperescala (Alphabet, Amazon, Microsoft, Meta) gastarán conjuntamente 725 mil millones de dólares en CAPEX en 2026, un aumento del 77 % respecto a los 410 mil millones de 2025. Las estimaciones de S&P Global también sitúan la cifra por encima de los 700 mil millones.
A continuación, se presentan las cifras y previsiones específicas de cada empresa:
| Compañía | Guía CAPEX 2026 | Variación vs. 2025 (aprox.) | Foco principal de inversión |
|---|---|---|---|
| Amazon (AWS) | ~200 mil millones de dólares | +50 % | Centros de datos de IA, chips propios (Trainium/Graviton), logística, redes satelitales |
| Alphabet (Google) | 180–190 mil millones de dólares | +100 % o más | Centros de datos de IA, I+D de la próxima generación de TPU, entrenamiento del modelo Gemini |
| Microsoft (Azure) | ~190 mil millones de dólares (año natural) | +130 % (anualizado) | Clústeres GPU/CPU, infraestructura a largo plazo (más de 15 años), suministro energético |
| Meta | 115–135 mil millones de dólares (posteriormente elevado a 125–145 mil millones) | +85 % | Meta Superintelligence Labs, infraestructura cloud de terceros, clústeres de entrenamiento de IA |
Fuentes: informe de TrendForce de mayo de 2026, actualización de Goldman Sachs en junio de 2026, análisis de S&P Global de febrero de 2026. Nota: los datos de Microsoft varían según el método de reporte: TrendForce utiliza 190 mil millones para el año natural, mientras que S&P Global registra unos 140 mil millones para el año fiscal que finaliza en junio. La diferencia se debe a definiciones y criterios contables.
Amazon lidera con una guía de 200 mil millones de dólares. Según su informe de resultados de febrero de 2026, el CEO Andy Jassy afirmó que AWS es el principal foco de inversión, destinando una parte sustancial al proyecto de infraestructura de IA "Rainier", basado en los chips propios Trainium2. AWS ha desplegado cerca de 500 000 chips Trainium2, con el objetivo de que el 30 % de las tareas de computación de IA se realicen con chips propios a finales de 2026.
El gasto de Microsoft, de 190 mil millones de dólares, revela un dato estructural clave: en el segundo trimestre del año fiscal 2026 (cuarto trimestre de 2025 natural), cerca de dos tercios del CAPEX se destinan a equipos de ciclo de vida corto como GPU y CPU, y el tercio restante a infraestructura con una vida útil superior a 15 años. Esto refleja la necesidad de Microsoft de equilibrar dos clases de activos. Más importante aún, las "obligaciones comerciales de rendimiento restante" (commercial RPO) de Microsoft han aumentado hasta unos 625 mil millones de dólares. Incluso excluyendo los 281 mil millones relacionados con OpenAI, los 344 mil millones restantes duplican el backlog total de AWS. Esto significa que Microsoft ha asegurado varios años de ingresos previsibles antes de desplegar su CAPEX.
El rango de CAPEX de Meta se revisó al alza en 2026, pasando de una previsión inicial de 115–135 mil millones a 125–145 mil millones de dólares. El gasto se dirige principalmente a sus Meta Superintelligence Labs y a grandes centros de datos para entrenamiento de IA. En comparación con Amazon y Alphabet, el CAPEX absoluto de Meta es menor, pero su tasa de crecimiento interanual, de alrededor del 85 %, es la más agresiva entre los cuatro gigantes.
La señal de los 10 mil millones de dólares: ¿por qué entra ahora Berkshire Hathaway?
Dentro de los componentes de la financiación de Alphabet, destaca la colocación privada de 10 mil millones de dólares de Berkshire Hathaway. Berkshire ha sido conocida por "alejarse de la tecnología de frontera", concentrando sus participaciones tecnológicas principalmente en Apple, a la que suele calificar como una "empresa de electrónica de consumo". Este notable aumento de la inversión en Alphabet, tras su entrada inicial en el tercer trimestre de 2025 y más que triplicarse en el primer trimestre de 2026, indica un cambio fundamental en la lógica de inversión.
¿A qué apuesta Berkshire?
En primer lugar, el "foso" de flujo de caja de Alphabet sigue siendo sólido. El negocio principal de publicidad en búsquedas de Google proporciona una base de caja estable y de alto margen. YouTube es un motor publicitario en constante crecimiento, mientras que Google Cloud emerge como una segunda curva de crecimiento impulsada por la IA, con unos ingresos en la nube que en el primer trimestre de 2026 superaron los 20 mil millones de dólares, un 63 % más interanual, y unos ingresos por soluciones de IA que crecieron casi un 800 % respecto al año anterior.
En segundo lugar, aunque el gasto de capital en infraestructura de IA "consume caja", los activos generados tienen un valor a largo plazo. Una vez construidos, los centros de datos suelen operar durante más de 15 años. Para Berkshire, conocida por mantener inversiones a largo plazo, la lógica de inversión de Alphabet no es tan diferente de su apuesta por los ferrocarriles (BNSF): uno construye infraestructura de transporte de mercancías a largo plazo, el otro infraestructura de computación para IA.
En tercer lugar, el perfil de riesgo-recompensa de entrar con descuento es atractivo. Berkshire obtuvo sus acciones Clase A y C con un descuento del 6–8 %, actuando como "inversor ancla" en la financiación de 84,75 mil millones de Alphabet. Esto mitiga las preocupaciones a corto plazo sobre la dilución de acciones y aporta credibilidad al proceso de captación de fondos de Alphabet.
Computación y energía: las dos grandes restricciones de la carrera CAPEX
Para comprender la asignación de los 725 mil millones de dólares de CAPEX en 2026, hay que analizar dos restricciones fundamentales: la oferta de capacidad de computación y la capacidad energética.
En el ámbito de la computación, todos los gigantes aceleran su transición hacia chips propios (ASIC). El TPU (Tensor Processing Unit) de Google ha alcanzado su séptima generación, convirtiéndose en la alternativa más relevante a las GPU de NVIDIA. La serie Trainium de Amazon también está ampliamente desplegada en AWS, con 1,4 millones de chips Trainium2 enviados a principios de 2026. Aunque Microsoft no ha revelado despliegues de ASIC propios a esa escala, cerca de dos tercios de su CAPEX del cuarto trimestre de 2025 se dirigieron a GPU/CPU de ciclo corto y el resto a infraestructura de largo plazo, lo que evidencia una estrategia clara de mezcla de activos. El valor estratégico de los chips propios no es sustituir de inmediato a NVIDIA, sino reducir la dependencia de un solo proveedor y conseguir mejores costes unitarios de computación para cargas de inferencia.
En el plano energético, el consumo eléctrico de los centros de datos de IA se mide ya en gigavatios (GW). En el segundo trimestre del año fiscal 2026 (cuarto trimestre de 2025 natural), Microsoft añadió 1 GW de capacidad de centros de datos en solo un trimestre. TrendForce proyecta que la capacidad eléctrica instalada en centros de datos a nivel global alcanzará unos 155 GW en 2026, un 29 % más interanual, y que el consumo energético de servidores de IA superará por primera vez al de servidores de propósito general. Esto implica que el suministro eléctrico, junto con los sistemas de refrigeración y la tecnología de transmisión de corriente continua de alto voltaje (HVDC), se convierten en variables clave en la carrera de CAPEX.
Perspectiva a largo plazo: significado y riesgos de los 5,3 billones de dólares
El informe de junio de 2026 de Goldman Sachs elevó su previsión acumulada de CAPEX para los cuatro operadores de centros de datos a hiperescala de 4,5 billones a 5,3 billones de dólares para el periodo 2025–2030. Si este gasto se considerara el PIB de una economía, su tamaño superaría al de Japón, Reino Unido, India, Francia y más de 200 países, situándose como la "cuarta mayor economía del mundo" tras Estados Unidos, China y Alemania.
Esta previsión tiene dos dimensiones analíticas clave:
Primero, los métodos de financiación deben diversificarse. Según Goldman Sachs, el gasto total del sector (incluyendo centros de datos, energía y computación) podría alcanzar los 7,6 billones de dólares en los próximos cinco años. Confiar únicamente en el flujo de caja operativo ya no es suficiente para cubrir estas necesidades de capital. La financiación récord de Alphabet mediante acciones, junto con la actividad frecuente de Amazon, Microsoft y Meta en los mercados de bonos y crédito privado, apuntan a una tendencia clara: los operadores de centros de datos a hiperescala se alejan del modelo tradicional "ligero en activos y autofinanciado" para adoptar un enfoque "intensivo en activos y multicanal".
Segundo, la senda de retorno todavía no está asegurada. Como se mencionó antes, Microsoft ha asegurado 625 mil millones en compromisos de rendimiento, pero Alphabet, Amazon y Meta tienen menos visibilidad sobre sus ingresos a largo plazo. S&P Global señala que, aunque todos los operadores están aumentando el gasto, su capacidad para absorber estas inversiones sin afectar de forma significativa sus métricas crediticias varía considerablemente. El actual volumen de CAPEX de 725 mil millones se acerca a uno de los mayores ciclos de reinversión de capital en la historia tecnológica, y el periodo de maduración de los retornos podría extenderse entre cinco y diez años.
Conclusión
La carrera de CAPEX para infraestructura de IA en 2026 ya no es solo una competencia de enfoques técnicos: es un desafío multidimensional que abarca computación, capital y energía. Alphabet ha establecido un nuevo récord con una financiación de acciones de 84,75 mil millones de dólares, Berkshire Hathaway ha depositado una señal de confianza de 10 mil millones en pleno proceso de transformación, Amazon lidera con una guía de 200 mil millones, Microsoft apoya su enorme CAPEX en ingresos futuros asegurados y Meta apuesta por la tasa de crecimiento más agresiva. Los 725 mil millones de dólares de CAPEX conjunto de los cuatro gigantes en 2026 son solo el inicio del ciclo de 5,3 billones previsto por Goldman Sachs para 2025–2030.
Para los inversores, este ciclo ofrece tanto oportunidades como riesgos: quienes logren el equilibrio óptimo entre capacidad de computación, suministro energético y eficiencia de capital podrán asegurarse la posición más ventajosa en la próxima era de plataformas de IA.




