El Consejo Cripto de la Casa Blanca está organizando una reunión clave en la que funcionarios de la administración Trump se unen a ejecutivos bancarios y líderes de empresas de criptomonedas para intentar romper el bloqueo legislativo en torno a la estructura del mercado cripto. En el centro de estas negociaciones se encuentra la Digital Asset Market Clarity Act (CLARITY Act), que lleva meses estancada en el Senado, y cuya votación en el Comité Bancario, también crucial, ha sido aplazada.
A medida que avanzan las conversaciones, resurgen las divisiones históricas entre las finanzas tradicionales (TradFi) y la industria cripto en torno al rendimiento de las stablecoins. El resultado de estas discusiones podría definir cómo los bancos amplían sus servicios cripto y cómo las empresas estructuran sus operaciones en el mercado estadounidense.
Se reanudan las negociaciones
Tras un periodo marcado por el estancamiento regulatorio y la cautela institucional, la administración Trump ha decidido retomar las consultas sobre la CLARITY Act. Bajo la presidencia del Consejo Cripto de la Casa Blanca, la reunión reúne a grupos sectoriales para centrarse en cómo el proyecto de ley aborda los intereses y otras recompensas ofrecidas por stablecoins vinculadas al dólar. Según fuentes cercanas al proceso, estas negociaciones buscan resolver el bloqueo en torno a la legislación sobre la estructura del mercado cripto.
La CLARITY Act propone un marco regulatorio para la estructura del mercado cripto, diseñado para clarificar cómo se regulan los activos digitales en Estados Unidos, incluyendo la división de competencias entre la Securities and Exchange Commission (SEC) y la Commodity Futures Trading Commission (CFTC). El proyecto lleva meses paralizado en el Senado y, a principios de este mes, la votación prevista en el Comité Bancario fue aplazada debido a las preocupaciones de legisladores y grupos del sector sobre las disposiciones relativas al interés de las stablecoins.
Disposiciones clave
En el núcleo de la CLARITY Act está el concepto de "madurez". En lugar de centrarse en si una criptomoneda concreta califica como valor, la ley traslada el énfasis al grado de descentralización. Según sus disposiciones, el valor de los activos digitales vinculados a blockchains maduras debe "derivarse principalmente del uso y funcionamiento de la blockchain". Esto significa que el nivel de descentralización determinará, en última instancia, si la SEC o la CFTC tiene jurisdicción.
Los tokens de redes blockchain más maduras y plenamente descentralizadas se clasificarían como "commodities digitales" y quedarían bajo la supervisión de la CFTC. Por el contrario, los tokens de proyectos en fases iniciales y con control centralizado se designarían como "activos de contrato de inversión" y serían regulados por la SEC.
El proyecto también introduce un mecanismo de certificación para "sistemas blockchain maduros". Los proyectos pueden pasar de la regulación como valores a la de commodities demostrando el cumplimiento de tres criterios: control descentralizado, código abierto y funcionamiento automatizado.
Intereses divergentes
El avance de la CLARITY Act se ha visto obstaculizado por una cuestión polémica: si los terceros deberían poder ofrecer rendimientos sobre stablecoins.
La GENIUS Act, aprobada en julio de 2025, prohíbe a los emisores de stablecoins pagar intereses, pero deja sin resolver si los exchanges u otros intermediarios pueden ofrecer recompensas. Esta ambigüedad ha intensificado las tensiones entre empresas cripto y bancos tradicionales.
Durante meses, los lobbies bancarios han instado al Congreso a prohibir los rendimientos de stablecoins ofrecidos por terceros, argumentando que estos productos podrían provocar salidas de depósitos y poner en riesgo el sistema bancario. El 15 de enero de 2026, el CEO de Bank of America, Brian Moynihan, advirtió que las stablecoins con interés podrían desviar hasta 6 billones de dólares de los bancos estadounidenses, restringiendo el crédito y encareciendo los costes de financiación.
Respuesta de la industria
La reacción de la industria cripto ante la CLARITY Act ha sido dispar. El 7 de julio de 2025, el brazo de defensa sin ánimo de lucro de Coinbase, Stand With Crypto, se unió a otras 65 organizaciones cripto para enviar una carta al Congreso solicitando la rápida aprobación del proyecto. Sin embargo, no todas las empresas están de acuerdo. El 14 de enero de 2026, el CEO de Coinbase, Brian Armstrong, retiró el apoyo de la compañía, afirmando que "prefiere ningún proyecto antes que uno malo".
Mientras tanto, varias firmas y grupos de defensa destacados—including Coin Center, a16z, la Cámara de Comercio Digital, Kraken y Ripple—han expresado su apoyo a la propuesta del Senado.
Por parte de TradFi, el ex presidente de la CFTC, Rostin Behnam, coincidió en que la legislación federal actual presenta vacíos regulatorios y pidió al Congreso que apruebe una "legislación específica" para abordarlos.
Conexiones con el mercado
En paralelo a las maniobras regulatorias en Estados Unidos, el mercado de criptomonedas muestra una notable resiliencia. Según datos de mercado de Gate, a 29 de enero de 2026, el precio de Bitcoin se situaba en $87 818,6, con una capitalización de mercado de $1,76 billones, representando el 56,29 % de la cuota de mercado y una variación de precio en 24 horas de -1,51 %. El precio de Ethereum era de $2 954,4, con una capitalización de mercado de $353,69 mil millones y una cuota de mercado del 11,30 %, mostrando una variación de precio en 24 horas de -1,80 %.
Algunos analistas señalan que el precio de Ethereum permanece estable cerca del nivel clave de $3 000, con compradores que siguen entrando en este rango. El análisis técnico sugiere que, pese a los riesgos bajistas a corto plazo, si los precios mantienen soportes clave, podría producirse un rebote hacia la zona de $3 200 a $3 400.
La relación entre la claridad regulatoria y el desempeño del mercado es cada vez más evidente. Cuando los inversores pueden anticipar el entorno normativo, es más probable que participen en el mercado, lo que da impulso a la posible aprobación de la CLARITY Act.
Impacto global
El impulso de la administración Trump por la CLARITY Act se alinea estrechamente con la estrategia nacional de Estados Unidos para convertirse en la "capital cripto" mundial. El 25 de enero de 2026, la Casa Blanca presentó una estrategia nacional destinada a convertir a Estados Unidos en el centro global de las criptomonedas, desarrollando la visión de la "Edad Dorada Cripto" anunciada por el presidente Trump a principios de 2025. La estrategia busca clarificar que la supervisión del mercado spot no considerado valor corresponde a la CFTC, facilitar el acceso bancario y establecer normas para stablecoins a través de la GENIUS Act.
El plan también introduce un sandbox regulatorio para DeFi, favoreciendo soluciones del sector privado frente a la emisión de monedas digitales de banco central, con el objetivo de mantener la protección al consumidor y atraer talento e inversión.
Para los exchanges cripto globales, un marco regulatorio claro implica una expansión internacional más fluida. Gate, por ejemplo, figura entre los tres principales exchanges del mundo por volumen real de negociación y presta servicios de trading de activos digitales a más de 48 millones de usuarios en todo el planeta.
El camino por delante
El debate sobre la CLARITY Act continúa, con los actores del sector siguiendo de cerca un proceso legislativo que podría definir el futuro de la industria cripto estadounidense. A pesar de las divisiones, la mayoría coincide en la necesidad de una mayor claridad regulatoria. Como señala Ji Kim, presidente y CEO interino del Crypto Innovation Council, la CLARITY Act representa "un paso importante hacia reglas claras para las criptomonedas".
La aprobación del proyecto supondría un cambio significativo en la regulación cripto en Estados Unidos: pasar de un enfoque basado en la aplicación de la ley a un marco legislativo más integral. Este cambio podría afectar desde la emisión de tokens hasta el funcionamiento de los exchanges.
Para los usuarios de plataformas de trading de activos digitales, la claridad regulatoria promete un entorno de negociación más seguro y transparente. Gate, por ejemplo, garantiza respaldo del 100 % de las reservas y fue uno de los primeros en introducir tecnología de prueba de conocimiento cero para verificar las reservas de activos, medidas que responden directamente a la demanda de transparencia por parte de los reguladores.
Tras la reunión, un representante de la American Bankers Association declaró a los periodistas en el pasillo: "Necesitamos igualdad de condiciones. Las stablecoins con interés podrían desestabilizar todo el sistema bancario." Por su parte, un miembro de un grupo de lobby de la industria cripto insistió: "La innovación impulsada por la tecnología no debe verse limitada por regulaciones obsoletas. Los rendimientos de las stablecoins son una consecuencia natural de la competencia en el mercado."
Al ser consultada sobre los resultados del encuentro en la rueda de prensa del día, la Secretaria de Prensa de la Casa Blanca se limitó a afirmar: "Las discusiones fueron constructivas y todas las partes expresaron sus preocupaciones." El destino de la CLARITY Act sigue siendo incierto, pero hay algo claro: los activos digitales han dejado de ser un tema marginal en el mundo financiero. Sea cual sea el resultado final, esta reunión marca una nueva etapa en el debate sobre la regulación cripto: bancos y empresas cripto por fin se sientan en la misma mesa para discutir cómo avanzar juntos en un entorno financiero en rápida evolución.


