El presidente de Estados Unidos, Trump, emitió una última advertencia de 10 a 15 días a Irán, mientras la región del Golfo Pérsico despliega la mayor fuerza militar desde 2003, y el petróleo Brent supera los 71 dólares, con Bitcoin y activos de riesgo bajo presión simultáneamente.
(Resumen previo: ¿Trump en cuenta regresiva para un golpe decisivo contra Irán? Las negociaciones nucleares entre EE. UU. e Irán estancadas, el USS Lincoln en Medio Oriente… El índice de pizza vuelve a dispararse)
(Información adicional: ¡El Banco Central de Irán acumuló clandestinamente 500 millones de dólares en USDT el año pasado! Se revela que se usaron para estabilizar el tipo de cambio del rial y hacer frente a sanciones internacionales)
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El 19 de febrero, Trump en la reunión del Consejo de Paz en Washington, lanzó una advertencia clara a Irán: «O ambas partes alcanzan un acuerdo, o será muy desafortunado para ellos». La ventana de tiempo que dio es de 10 a 15 días, momento en el cual EE. UU. decidirá si continúa con negociaciones diplomáticas o emite órdenes de ataque militar.
Además de la amenaza verbal, CNN reporta que las fuerzas militares estadounidenses ya han realizado una despliegue masivo en Medio Oriente, incluyendo los portaaviones USS Lincoln y USS Ford, con casi 80 aviones de combate en el Lincoln, a unos 700 kilómetros de la costa iraní. Medios extranjeros describen esto como la mayor concentración militar en la región desde la guerra de Irak en 2003.
Analistas militares señalan que, si estalla un conflicto, no será un golpe preciso, sino una operación a gran escala que podría durar varias semanas.
La otra cara de la presión militar es la ventana diplomática. El 17 de febrero, EE. UU. e Irán llevaron a cabo la segunda ronda de negociaciones nucleares indirectas en Ginebra, mediadas por Omán. El ministro de Exteriores iraní, Araghchi, afirmó tras la reunión que ambas partes habían llegado a un consenso amplio sobre los «principios rectores» y que las negociaciones estaban logrando un «buen progreso».
Sin embargo, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, fue cautelosa en sus palabras: «Hay algún progreso, pero en ciertos temas todavía estamos lejos».
Las principales diferencias entre ambas partes radican en que EE. UU. exige que Irán abandone completamente su capacidad de desarrollo nuclear, mientras que Irán insiste en mantener sus derechos sobre programas civiles. La estrategia de la administración Trump ha sido clásica: «diplomacia de cañonera», mostrando buena voluntad en la mesa de negociaciones mientras exhibe la mayor fuerza en el Golfo Pérsico.
La respuesta de Irán también ha sido dura. Las Fuerzas Revolucionarias llevan a cabo ejercicios militares en el estrecho de Ormuz, el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, enviando advertencias por radio a los barcos que cruzan la zona con municiones reales. El estrecho de Ormuz es la vía principal del comercio mundial de petróleo, con aproximadamente 21 millones de barriles diarios (el 20% del suministro global). Cualquier bloqueo o conflicto impactará directamente en los mercados energéticos mundiales.
La reacción del mercado también se inclina hacia la protección. El petróleo Brent supera los 71 dólares por barril, alcanzando máximos recientes, y los analistas señalan que los precios ya incorporan una significativa «prima de riesgo geopolítico».
Bitcoin cayó brevemente por debajo de 66,000 dólares en medio de la tensión EE. UU.-Irán, y antes de cerrar esta edición se recuperó a 67,336 dólares. Actualmente, el índice de miedo y avaricia en criptomonedas cae a 12, aún en la zona de «miedo extremo».
Ethereum enfrenta una situación aún más difícil, sin poder recuperar los 2000 dólares en precio psicológico. Si la situación en Medio Oriente empeora, ETH podría caer a soportes aún más bajos.
El mercado actualmente especula: ¿La última advertencia de Trump es un preludio a una guerra real, o una presión máxima para que Irán vuelva a la mesa de negociaciones? Si realmente estalla el conflicto y el estrecho de Ormuz es bloqueado, la crisis energética y la posible inflación global, junto con la contracción de liquidez, perjudicarán a todos los activos de riesgo.
La senadora demócrata Elizabeth Warren ha cuestionado públicamente que, según la Constitución, sin la aprobación del Congreso, el presidente no tiene autoridad para declarar la guerra. Pero en el marco del poder ejecutivo de Trump, todos saben qué tan fuerte es esa línea roja.
En los próximos 10 a 15 días, cada noticia proveniente del Golfo puede convertirse en un detonante para el mercado. Los inversores deben estar atentos a los riesgos potenciales.
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