Del 4 de junio de 2026 de 02:00 a 02:15 UTC, los rendimientos de los contratos ETH/USDT registraron -0,80%, mientras el precio pasó de 1.781,32 USDT a 1.767,08 USDT, con una amplitud de 2,57%. Esta caída ocurrió en medio de una tendencia de retroceso más amplia: ETH cayó 4,01% durante el día y cerró en 1.740,32 USDT, rompiendo por debajo del nivel psicológico clave de 1.800 dólares. El día anterior cayó 2,52% y, el 2 de junio, el desplome fue aún mayor, con -7,32%.
El principal motor de esta anomalía fue el efecto de contagio del mercado provocado por la ruptura técnica de Bitcoin. El 2 de junio, Bitcoin cayó por debajo del soporte clave de 71.000 dólares, con una caída intradía del 3%, y rompió además el mínimo de corto plazo de 70.466 dólares; los indicadores OBV y el momentum TBO emitieron señales bajistas contundentes. Dado que la correlación móvil de 90 días entre ETH y Bitcoin se mantiene por encima de 0,85, la ruptura de Bitcoin activó órdenes automáticas de cierre de posiciones de algoritmos cuantitativos, ejerciendo presión simultánea sobre los activos de riesgo.
En segundo lugar, la salida continua de capital de los ETF de Ethereum intensificó la presión vendedora. Los datos muestran que los Spot Ethereum ETFs registraron una salida neta de 216 millones de dólares en los siete días hasta el 28 de mayo; de esa cifra, la salida neta del 28 de mayo, de 121,4 millones de dólares, estuvo liderada por el fondo ETHA de BlackRock. La salida de fondos de los ETF reduce directamente la demanda marginal de compra; parte de la presión vendedora neta generada por operaciones de suscripción/reembolso físico en ciertos productos se transmite al mercado spot. Históricamente, la salida neta de ETF tiene una correlación negativa con el precio de ETH, con un coeficiente de -0,72.
Además, el sentimiento del mercado se sitúa en un rango de miedo extremo: el patrón técnico confirmó un fallo en el canal de descenso de mediano plazo, amplificando la energía de venta. El soporte clave actual está en 1.700 dólares; si se pierde, podría probarse un descenso hacia 1.600 dólares. Los inversores deben seguir de cerca la trayectoria de Bitcoin, el flujo de fondos de los ETF y la recuperación del nivel de resistencia de 1.800 dólares; el riesgo de volatilidad en el corto plazo sigue presente, por lo que se recomienda prestar atención a los cambios en los flujos de capital on-chain.