Según CNBC, citando a la firma de inteligencia marítima Kepler, el tráfico de buques por el Estrecho de Ormuz se redujo a solo 8 embarcaciones el 17 de julio, lo que supone una caída del 92% frente a más de 100 buques diarios antes del conflicto. Dimitris Maniatis, CEO de la firma de gestión de riesgos marítimos MarRisk, describió la situación como una vuelta a un “escenario de peor caso”, en el que los temores de la tripulación ahora pesan más que los incentivos financieros.
El Brent para entrega en septiembre cerró en 88,10 dólares por barril, mientras que el crudo estadounidense (WTI) para liquidación de agosto terminó en 82,49 dólares: ambos niveles más altos desde mediados de junio y con una subida de más del 20% desde que comenzó el conflicto. La escalada refleja los ataques aéreos de EE. UU. a instalaciones militares iraníes cerca del estrecho y las contraofensivas iraníes contra bases estadounidenses en Kuwait.