Según la publicación en el blog de Vitalik Buterin del 29 de junio, la ofuscación de indistinguibilidad (iO) ha alcanzado viabilidad teórica bajo supuestos de seguridad razonables, pero las implementaciones actuales enfrentan un grave cuello de botella de rendimiento que imposibilita su despliegue práctico. Los esquemas más rigurosos requieren capas anidadas de primitivas criptográficas que incluyen cifrado totalmente homomórfico (FHE), cifrado basado en atributos (ABE), cifrado funcional (FE) y codificaciones aleatorizadas, lo que resulta en una carga computacional del orden de λ^{10λ}, superando con creces lo computacionalmente factible.
La iO puede cifrar programas arbitrarios preservando la funcionalidad de entrada-salida, lo que permite teóricamente aplicaciones como sistemas de votación seguros sin necesidad de comités multipartitos. Las posibles vías de avance incluyen la optimización algorítmica de las pilas tecnológicas existentes, la construcción de esquemas más simples basados en suposiciones de retículo más agresivas y la exploración de enfoques novedosos independientes de las suposiciones de retículo.