Según The New York Times el 27 de mayo, las guerras entre Irán y Ucrania están revelando un modelo compartido de guerra moderna que combina tecnología avanzada con tácticas asimétricas para explotar las vulnerabilidades del adversario en lugar de entablar una confrontación militar directa.
Irán ha usado drones y misiles para atacar bases militares y la infraestructura energética de un aliado de EE. UU., mientras amenaza el Estrecho de Ormuz con minas y lanchas rápidas armadas. Ucrania ha realizado ataques selectivos contra el liderazgo militar ruso en Moscú y ha utilizado drones para inutilizar la Flota rusa del Mar Negro, al tiempo que ataca repetidamente las instalaciones petroleras de Rusia. Los expertos citan las tácticas asimétricas como una razón clave por la que Rusia y EE. UU. no han logrado victorias rápidas pese a su superioridad militar. Los drones se han convertido en el arma central en ambos frentes, marcando el inicio de una era de ataques masivos de precisión, según el investigador de la Carnegie International Peace Foundation, Michael Coffman.