Según The Economist, el índice KOSPI de Corea del Sur cayó un 8,95% el 13 de julio, lo que activó un freno de emergencia: la séptima suspensión de cotizaciones de este año. La venta masiva refleja la preocupación del mercado por la inversión en inteligencia artificial (IA), en su punto máximo, y una posible sobreoferta de chips de memoria de alto ancho de banda (HBM) y DRAM. El sector de semiconductores, con Samsung Electronics y SK Hynix entre otros, resiste el golpe mientras se acelera la toma de ganancias.
A pesar de la volatilidad, analistas nacionales e internacionales sostienen que la corrección actual refleja una sobrecompensación de las expectativas más que un deterioro de los fundamentos. El PER adelantado a 12 meses del KOSPI se sitúa en 6,35x, por debajo de los niveles de la crisis financiera de octubre de 2008. Además, señales clave de una desaceleración de la infraestructura de IA, como recortes de capex por parte de los hyperscalers o la reducción de contratos de HBM, todavía no se han materializado, lo que sugiere que el ciclo de inversión en IA sigue en sus primeras fases.