En una declaración de su portavoz emitida el 12 de julio, el secretario general de la ONU, António Guterres, expresó una profunda preocupación por la escalada militar en el Golfo Pérsico y pidió a Irán y a Estados Unidos que reanuden de inmediato las negociaciones para resolver los desacuerdos pendientes mediante canales diplomáticos. El secretario general instó a que cesen todos los ataques y pidió a las partes que actúen con la máxima contención y que eviten medidas que puedan agravar aún más la situación.
Guterres subrayó que la hostilidad a gran escala tendría consecuencias catastróficas para la población de la región, la paz y la seguridad internacionales y la economía mundial, y reiteró la necesidad de mantener la libertad total de navegación en el Estrecho de Ormuz.