Según Odaily, el Índice del Dólar estadounidense (DXY) ha borrado todas las ganancias acumuladas desde el 27 de febrero tras el conflicto en Irán. El dólar se fortaleció brevemente después de que estallara la guerra, ya que los inversores deshicieron posiciones bajistas y apostaron por posibles subidas de tipos por parte de la Reserva Federal, pero estas ganancias desde entonces se han revertido.
La divergencia en la política monetaria de los bancos centrales a nivel global es un factor clave, según Jane Foley de Rabobank. Entre las divisas del G10, la corona noruega y el dólar australiano han sido los que mejor se han comportado desde que comenzó el conflicto, ya que ambos bancos centrales elevaron recientemente las tasas por preocupación por la inflación. La libra británica también se ha fortalecido de forma significativa, ya que las expectativas del mercado sobre los tipos de interés del Reino Unido cambiaron con fuerza este año, pasando de recortes a subidas. En cambio, los inversores actualmente ven como bajas las probabilidades de nuevas subidas de tipos de la Reserva Federal, y el banco central es percibido como más bien “dovish”.