Según el Wall Street Journal, el índice del dólar estadounidense (DXY) ha revertido todas las ganancias logradas desde que comenzó el conflicto con Irán a finales de febrero, a 7 de mayo. Tras el estallido del conflicto, los inversores inicialmente deshicieron posiciones cortas en dólares y apostaron por posibles alzas de tasas de la Reserva Federal. Sin embargo, esas ganancias han desaparecido desde entonces, en parte por el optimismo del mercado ante la posible reanudación de negociaciones entre EE. UU. e Irán.
Entre las divisas del G10, la corona noruega y el dólar australiano han sido los que mejor rendimiento han mostrado desde que empezó el conflicto, ya que ambos bancos centrales elevaron recientemente las tasas por preocupaciones de inflación. La libra esterlina también se ha mantenido sólida, con las expectativas del mercado sobre las tasas del Reino Unido cambiando con fuerza este año, de recortes a alzas. En cambio, los inversores actualmente ven pocas probabilidades de alzas de tasas de la Reserva Federal, y los analistas señalan que la postura más flexible del banco central sigue presionando al dólar.