Según The Economist, el 13 de julio el representante comercial de EE. UU., Jamieson Greer, amenazó a Brasil con aranceles de represalia del 25%, alegando que el sistema de pagos en tiempo real Pix del país discrimina de forma injusta a firmas financieras estadounidenses como Visa y Mastercard. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva respondió que Pix representa un logro soberano de Brasil y que no se abandonará.
El conflicto refleja una tendencia global más amplia hacia la independencia de los sistemas de pago. Europa y otras regiones están construyendo su propia infraestructura de pagos para reducir la dependencia de redes controladas por EE. UU. The Economist señaló que este “fraccionamiento de pagos” amenaza el monopolio de Visa y Mastercard y sus altos márgenes de beneficio. Los analistas advierten que, si persiste la fragmentación financiera, el PIB mundial podría caer un 2,6% para 2030.