Un estudio internacional ha encontrado que algunas especies de higuera pueden absorber dióxido de carbono de la atmósfera y almacenarlo en forma de "bloques" de carbonato de calcio en el suelo circundante, logrando así la captura de carbono. Este mecanismo no solo ayuda a mitigar el cambio climático, sino que también mejora la calidad del suelo, y los árboles frutales pueden generar beneficios económicos, lo que proporciona una nueva solución natural para abordar el cambio climático.
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Un estudio internacional ha encontrado que algunas especies de higuera pueden absorber dióxido de carbono de la atmósfera y almacenarlo en forma de "bloques" de carbonato de calcio en el suelo circundante, logrando así la captura de carbono. Este mecanismo no solo ayuda a mitigar el cambio climático, sino que también mejora la calidad del suelo, y los árboles frutales pueden generar beneficios económicos, lo que proporciona una nueva solución natural para abordar el cambio climático.