Existe una meseta distinta a la que muchos traders llegan, una que se sitúa entre la falta de rentabilidad y la rentabilidad constante a largo plazo. En esta meseta, la mentalidad está en gran medida en su lugar. Entiendes qué importa en el mercado, tienes estrategias sólidas y, a menudo, incluso rutinas establecidas. Lo que falta no es conocimiento ni disciplina, es capital.
Sin un tamaño suficiente, los traders en esta etapa luchan por ejecutar las configuraciones que identifican correctamente de manera que aceleren significativamente el crecimiento del capital. Esta brecha suele generar impaciencia. En lugar de capitalizar de manera constante pequeñas ganancias mediante una ejecución disciplinada, surge el impulso de multiplicar tanto el capital como los resultados lo más rápido posible.
Esa impaciencia es donde comienzan los problemas. Gradualmente, la toma de decisiones emocional vuelve a aparecer. Las reglas empiezan a doblarse. El riesgo aumenta, a pesar de saber que no debería ser así. Irónicamente, esto sucede incluso cuando el trader ya ha identificado y corregido estos errores exactos en fases anteriores de su desarrollo.
Navegar por esta meseta merece más atención y discusión, y hay múltiples enfoques que vale la pena explorar en el próximo año. Pero el principio fundamental sigue siendo simple: pequeñas ganancias consistentes se componen con el tiempo. Es importante ampliar la perspectiva. La capitalización compuesta importa.
El momento en que cedes a la presión de ganar mucho dinero rápido, la impaciencia vuelve a convertirse en falta de rentabilidad, a través de un riesgo elevado, violaciones de reglas y ejecución emocional.
Mantén la calma. Tómate tu tiempo.
Aprovecha la ventaja que tienes: el tiempo.
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Existe una meseta distinta a la que muchos traders llegan, una que se sitúa entre la falta de rentabilidad y la rentabilidad constante a largo plazo. En esta meseta, la mentalidad está en gran medida en su lugar. Entiendes qué importa en el mercado, tienes estrategias sólidas y, a menudo, incluso rutinas establecidas. Lo que falta no es conocimiento ni disciplina, es capital.
Sin un tamaño suficiente, los traders en esta etapa luchan por ejecutar las configuraciones que identifican correctamente de manera que aceleren significativamente el crecimiento del capital. Esta brecha suele generar impaciencia. En lugar de capitalizar de manera constante pequeñas ganancias mediante una ejecución disciplinada, surge el impulso de multiplicar tanto el capital como los resultados lo más rápido posible.
Esa impaciencia es donde comienzan los problemas. Gradualmente, la toma de decisiones emocional vuelve a aparecer. Las reglas empiezan a doblarse. El riesgo aumenta, a pesar de saber que no debería ser así. Irónicamente, esto sucede incluso cuando el trader ya ha identificado y corregido estos errores exactos en fases anteriores de su desarrollo.
Navegar por esta meseta merece más atención y discusión, y hay múltiples enfoques que vale la pena explorar en el próximo año. Pero el principio fundamental sigue siendo simple: pequeñas ganancias consistentes se componen con el tiempo. Es importante ampliar la perspectiva. La capitalización compuesta importa.
El momento en que cedes a la presión de ganar mucho dinero rápido, la impaciencia vuelve a convertirse en falta de rentabilidad, a través de un riesgo elevado, violaciones de reglas y ejecución emocional.
Mantén la calma. Tómate tu tiempo.
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