La comunidad de Bitcoin está lidiando con una propuesta de mejora controvertida que desafía principios fundamentales sobre la gestión de datos de transacción. Esta propuesta busca eliminar de forma permanente millones de salidas de transacción no gastadas (UTXOs) de circulación para combatir el creciente problema de hinchazón de la cadena de bloques causado por ordinales e inscripciones.
El problema que intenta resolver
La propuesta apunta a un problema real: las transacciones de spam ahora constituyen entre el 30% y el 50% de todos los UTXOs en la red. Estos outputs parasitarios se acumulan a medida que los usuarios crean inscripciones, una práctica que llena los bloques con datos no monetarios. Al marcar pequeños UTXOs como permanentemente no gastables y eliminarlos del conjunto de UTXOs, los desarrolladores creen que pueden reducir la carga de la red y mantener la escalabilidad de Bitcoin.
La preocupación por la resistencia a la censura
Sin embargo, no todos ven esto como una solución. El desarrollador Greg Maxwell y otros puristas del protocolo han levantado alarmas sobre lo que consideran un precedente preocupante. Su preocupación se centra en una pregunta más oscura: si el protocolo puede invalidar unilateralmente ciertos UTXOs, ¿qué impide que mecanismos similares sean utilizados como armas contra direcciones o tipos de transacción específicos en el futuro?
Maxwell advierte específicamente que incrustar capacidades de “secuestro de activos” en la capa de consenso podría socavar fundamentalmente la propiedad más valiosa de Bitcoin: la resistencia a la censura. Una vez que normalizas la idea de que la red puede destruir monedas basándose en criterios predeterminados, abres una puerta que se vuelve cada vez más difícil de cerrar.
Dos visiones del futuro de Bitcoin
El debate refleja en última instancia una división filosófica más profunda. Un bando prioriza el pragmatismo: limpiar el libro mayor, reducir la hinchazón, mantener el rendimiento. El otro prioriza el principio: preservar los derechos de propiedad absolutos y nunca permitir que el protocolo confisque fondos, sin importar la intención. Ambos lados tienen puntos válidos, pero son visiones cada vez más incompatibles de lo que Bitcoin debería ser.
A medida que continúa esta discusión, la comunidad de desarrollo de Bitcoin enfrenta una decisión crítica sobre qué valores priorizar.
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Advertencia de Maxwell: Por qué la propuesta 'El Gato' divide a los desarrolladores de Bitcoin
La comunidad de Bitcoin está lidiando con una propuesta de mejora controvertida que desafía principios fundamentales sobre la gestión de datos de transacción. Esta propuesta busca eliminar de forma permanente millones de salidas de transacción no gastadas (UTXOs) de circulación para combatir el creciente problema de hinchazón de la cadena de bloques causado por ordinales e inscripciones.
El problema que intenta resolver
La propuesta apunta a un problema real: las transacciones de spam ahora constituyen entre el 30% y el 50% de todos los UTXOs en la red. Estos outputs parasitarios se acumulan a medida que los usuarios crean inscripciones, una práctica que llena los bloques con datos no monetarios. Al marcar pequeños UTXOs como permanentemente no gastables y eliminarlos del conjunto de UTXOs, los desarrolladores creen que pueden reducir la carga de la red y mantener la escalabilidad de Bitcoin.
La preocupación por la resistencia a la censura
Sin embargo, no todos ven esto como una solución. El desarrollador Greg Maxwell y otros puristas del protocolo han levantado alarmas sobre lo que consideran un precedente preocupante. Su preocupación se centra en una pregunta más oscura: si el protocolo puede invalidar unilateralmente ciertos UTXOs, ¿qué impide que mecanismos similares sean utilizados como armas contra direcciones o tipos de transacción específicos en el futuro?
Maxwell advierte específicamente que incrustar capacidades de “secuestro de activos” en la capa de consenso podría socavar fundamentalmente la propiedad más valiosa de Bitcoin: la resistencia a la censura. Una vez que normalizas la idea de que la red puede destruir monedas basándose en criterios predeterminados, abres una puerta que se vuelve cada vez más difícil de cerrar.
Dos visiones del futuro de Bitcoin
El debate refleja en última instancia una división filosófica más profunda. Un bando prioriza el pragmatismo: limpiar el libro mayor, reducir la hinchazón, mantener el rendimiento. El otro prioriza el principio: preservar los derechos de propiedad absolutos y nunca permitir que el protocolo confisque fondos, sin importar la intención. Ambos lados tienen puntos válidos, pero son visiones cada vez más incompatibles de lo que Bitcoin debería ser.
A medida que continúa esta discusión, la comunidad de desarrollo de Bitcoin enfrenta una decisión crítica sobre qué valores priorizar.