¿Cuál será la moneda más barata del mundo en 2025? Descubre las 10 peores desvaloraciones globales

Cuando abrimos la cartera y vemos nuestro dinero perder poder de compra todos los meses, ya es preocupante. Pero hay lugares donde esa realidad es mucho más grave. Hay países donde la población despierta y constata que su moneda ya no vale nada en el mercado internacional. El real brasileño enfrentó desafíos en 2024, cerrando como la moneda de peor rendimiento entre las principales del planeta con una caída del 21,52%. Sin embargo, existen economías donde esta situación es exponencialmente peor.

¿Cuál es la moneda más barata del mundo? La respuesta va más allá de simples números. Detrás de cada moneda devaluada existe una historia de decisiones políticas equivocadas, crisis económicas profundas y falta de confianza de los inversores. En 2025, con inflación persistente e inestabilidad geopolítica, este escenario se agravó aún más.

Los desencadenantes de la devaluación monetaria

Antes de conocer el ranking, es fundamental entender por qué algunas monedas colapsan. No se trata de una coincidencia, sino de un conjunto de factores que trabajan en conjunto destruyendo la credibilidad de una economía.

Inflación desenfrenada: Cuando los precios suben exponencialmente, la moneda pierde su poder de compra. Mientras Brasil se preocupa por una inflación en torno al 5% anual, países como Argentina y Venezuela enfrentan escenarios donde los precios pueden duplicarse mensualmente. Esto es hiperinflación, un fenómeno que arruina ahorros y salarios simultáneamente.

Inestabilidad política crónica: Golpes de Estado, guerras internas y gobiernos frágiles alejan a los inversores. Cuando no hay seguridad jurídica, el capital externo huye y la moneda local se vuelve papel sin valor agregado.

Aislamiento económico internacional: Las sanciones económicas cortan el acceso al sistema financiero global, dejando a la moneda local prácticamente inútil para negociaciones más allá de las fronteras.

Reservas de divisas insuficientes: Un Banco Central sin dólares suficientes en caja no puede defender su propia moneda contra especuladores. Es como una empresa sin capital de giro para afrontar crisis.

Éxodo masivo de capitales: Cuando incluso los ciudadanos locales prefieren guardar dólares de forma informal en lugar de confiar en la moneda nacional, la señal de alerta ya se volvió roja. Esta práctica, aunque común en crisis extremas, demuestra pérdida absoluta de confianza.

Las 10 monedas con mayor devaluación en 2025

1. Libra libanesa (LBP) — La indiscutible campeona

Cotización: 1 millón de LBP = 61,00 R$ (septiembre de 2025)

Cuando se busca la respuesta a cuál es la moneda más barata del mundo, la libra libanesa lidera de forma indiscutible. Oficialmente, la cotización debería ser 1.507,5 libras por dólar, pero esa tasa no existe en la realidad desde la crisis de 2020. En el mercado paralelo (donde ocurren las transacciones reales), se necesitan más de 90 mil libras para adquirir un solo dólar.

Beirut se convirtió en un laboratorio de dolarización forzada. Los bancos limitan los retiros, los establecimientos rechazan la moneda nacional y los conductores de transporte por aplicación exigen pago en dólares. La situación es tan extrema que los ciudadanos llevan fajos de billetes que parecen dinero de un juego de mesa.

2. Rial iraní (IRR) — Víctima de las sanciones internacionales

Cotización: 1 real brasileño = 7.751,94 riales iraníes

Las sanciones estadounidenses transformaron el rial en símbolo de aislamiento económico. Con cien reales, cualquier brasileño se convertiría en “millonario” en riales. El gobierno central intenta controlar el tipo de cambio oficial, pero el mercado informal opera con múltiples cotizaciones paralelas.

Una tendencia curiosa surge entre los iraníes: adopción masiva de criptomonedas. Bitcoin y Ethereum funcionan como reserva de valor más segura que la propia moneda estatal para muchos. Esto representa un voto de desconfianza contra la moneda local y una búsqueda de activos que trascienden las fronteras nacionales.

3. Dong vietnamita (VND) — Debilidad estructural

Cotización: aproximadamente 25.000 VND por dólar

Vietnam tiene una historia diferente. A pesar de una economía en expansión, el dong permanece estructuralmente débil por decisiones de política monetaria. Sacar un millón de dong en un cajero automático resulta en un fajo que impresiona a cualquier turista.

Para el viajero brasileño, la situación es ventajosa: cincuenta dólares duran días enteros. Sin embargo, para los vietnamitas, significa que las importaciones encarecidas reducen el poder adquisitivo en productos extranjeros. La población local siente directamente los límites de esta moneda débil en el comercio internacional.

4. Kip laosiano (LAK) — Economía periférica

Cotización: aproximadamente 21.000 LAK por dólar

Laos enfrenta una economía reducida, dependencia crítica de importaciones y una inflación persistente. El kip es tan débil que los comerciantes en la frontera con Tailandia prefieren recibir baht tailandés. Esta práctica informal revela cuánto desaparece la confianza cuando una moneda no logra mantener su valor.

5. Rupia indonesia (IDR) — Peso de la historia

Cotización: aproximadamente 15.500 IDR por dólar

Siendo la mayor economía del Sudeste Asiático, sería razonable esperar que la rupia fuera más robusta. Sin embargo, desde la crisis de 1998, permanece entre las monedas más débiles a nivel mundial. Para los visitantes brasileños, Bali se transforma en un destino ultraprestigioso: doscientos reales por día garantizan un confort comparable al de las clases altas locales.

6. Som uzbeko (UZS) — Legado de la economía cerrada

Cotización: aproximadamente 12.800 UZS por dólar

Uzbekistán implementó reformas económicas significativas en los últimos años. A pesar de ello, el som aún refleja décadas en las que la economía funcionaba aislada. El país busca atraer capital internacional, pero la moneda sigue débil y desacreditada en los mercados globales.

7. Franco guineano (GNF) — Paradoja de los recursos naturales

Cotización: aproximadamente 8.600 GNF por dólar

Guinea posee abundancia de oro y bauxita, elementos que deberían fortalecer su economía. Sin embargo, la inestabilidad política crónica y la corrupción impiden que esa riqueza mineral se convierta en moneda fuerte. Es un ejemplo clásico de país rico en materias primas pero pobre en gestión económica.

8. Guaraní paraguayo (PYG) — Continuidad regional

Cotización: aproximadamente 7,42 PYG por real

Paraguay mantiene una economía relativamente estable para los estándares latinoamericanos, pero el guaraní carga históricamente con una debilidad cambiaria. Para los brasileños, esto perpetúa a Ciudad del Este como un polo comercial accesible. La proximidad geográfica combinada con una moneda débil transforma la región en un destino de compras permanentemente atractivo.

9. Ariary malgache (MGA) — Pobreza reflejada en la moneda

Cotización: aproximadamente 4.500 MGA por dólar

Madagascar está entre las naciones con menor desarrollo humano del planeta. Su ariary refleja esa realidad brutal: las importaciones son prohibitivas y la población tiene un poder adquisitivo internacional prácticamente nulo. La moneda no logra facilitar ni siquiera transacciones básicas con el resto del mundo.

10. Franco de Burundi (BIF) — El extremo de la fragilidad

Cotización: aproximadamente 550,06 BIF por cada real

Cerrando el ranking tenemos la moneda tan devaluada que, para compras voluminosas, los ciudadanos literalmente llevan bolsas llenas de papel moneda. La inestabilidad política permanente de Burundi se manifiesta directamente en el colapso de su moneda nacional. No es exagerado afirmar que el franco burundés es prácticamente inútil para ahorrar o negociar internacionalmente.

Lo que aprender de este escenario global

¿Cuál es la moneda más barata del mundo? La pregunta más importante, sin embargo, es: ¿qué nos dice esta información sobre la economía global?

Este ranking no es simple curiosidad. Representa cicatrices económicas reales: gobiernos que fracasaron, inversores que huyeron, poblaciones que sufrieron. Cada moneda débil contiene historia de mala política, corrupción institucionalizada o crisis que nadie logró controlar.

Para quienes siguen los mercados financieros, las lecciones son claras. Las economías frágiles ofrecen riesgos inmensos. Las monedas baratas pueden parecer oportunidades especulativas, pero la verdad es que la mayoría de estos países vive crisis profundas.

Por otro lado, estos destinos ofrecen oportunidades para turismo de bajo costo. Con dólar, euro o incluso real, los viajeros pueden vivir como millonarios en muchas de estas regiones. Es la contrapartida de una moneda colapsada: el turista extranjero se beneficia masivamente.

Comprender cómo las monedas se desploman ayuda a ver, en la práctica, los efectos tangibles de la inflación, la corrupción y la inestabilidad. No son conceptos abstractos de macroeconomía, sino realidades que transforman la vida cotidiana de miles de millones de personas.

Para los inversores brasileños, seguir estos movimientos ofrece una perspectiva valiosa. Reforza la importancia de la confianza institucional, la estabilidad gubernamental y una buena gestión económica para cualquier país que pretenda tener moneda fuerte. Estas son las bases que separan economías resilientes de economías en colapso.

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