Imagen técnica: ¿una caída ordenada o el comienzo de una corrección más profunda?
El oro inició la sesión del 8 de enero de 2026 con un movimiento bajista calculado tras no poder estabilizarse por encima de los 4,491.95 dólares, lo que indica una transición clara de la fase de acumulación a la de reevaluación. La caída que llevó el precio cerca de los 4,420 dólares refleja una salida de liquidez especulativa organizada en lugar de un colapso técnico severo, comportamiento típico cuando las ventas cortas agotan el impulso alcista acumulado.
En el marco de las dos horas, el mercado comenzó lo que se conoce como “Retroceso activo” (Active Pullback), donde el RSI retrocedió desde niveles de sobrecompra a la zona neutral (52-48), un nivel saludable que aún no indica una presión vendedora extrema. El MACD empezó a girar a la baja con un cruce negativo por encima de cero, confirmando la transición del impulso desde la fase de construcción a la de descarga a corto plazo.
Niveles técnicos clave para seguir:
Primer soporte: 4,370 dólares
Segundo soporte: 4,290 dólares
Soporte crítico: 4,220 dólares
Resistencia a corto plazo: 4,500 dólares
Resistencia media: 4,570 dólares
Resistencia superior: 4,640 dólares
Factores económicos: la triple presión sobre los precios
1. Rebalanceo del índice Bloomberg Commodities: la presión automática inevitable
Gran parte de la presión actual sobre los precios se debe a un mecanismo técnico puro: el rebalanceo anual del índice Bloomberg Commodities (BCOM). Este proceso obliga a los gestores de fondos vinculados al índice a reducir las ponderaciones de activos que han registrado fuertes subidas (como el oro tras su referencia en 2025), en favor de aumentar la exposición a otras commodities.
El problema es que estas salidas de flujo no reflejan cambios en los fundamentos económicos reales, sino que son simplemente un “ajuste contable” necesario. Sin embargo, a corto plazo, generan un efecto psicológico fuerte en los precios, especialmente porque coinciden con un entorno de mercado ya sensible. Este tipo de presión suele clasificarse como “ruido de precios temporal” que se disipa rápidamente cuando el foco vuelve a los factores macroeconómicos a largo plazo.
2. Fuerza del dólar: el principal enemigo del oro
El precio del oro cayó un 0.3% hoy en paralelo con el fortalecimiento del dólar estadounidense. Esta correlación no es casual: cuando el dólar se fortalece, el oro (cotizado en dólares) se vuelve más caro para los compradores internacionales, reduciendo la demanda, especialmente en economías emergentes.
Actualmente, el dólar obtiene su fuerza de:
Expectativas de tasas de interés estadounidenses relativamente altas
La valoración relativa frente a otras monedas (especialmente euro y yen)
Flujos de capital hacia activos estadounidenses
3. Datos laborales estadounidenses: la imagen extraña
Se produjo una contradicción inusual en los últimos datos del mercado laboral estadounidense: las oportunidades de empleo cayeron a su nivel más bajo en 14 meses, con una contratación débil, pero al mismo tiempo, el sector servicios mostró una mejora inesperada a finales de 2025.
Esta contradicción crea un escenario de “sin contratación ni despidos” (No Hiring, No Layoffs), lo que implica una desaceleración gradual sin una caída económica severa. Para los inversores, esto significa:
Las expectativas de recorte de tasas en EE. UU. no se han eliminado, pero son más selectivas
Mayor cautela por parte de la Reserva Federal antes de actuar
Alta sensibilidad a cualquier sorpresa en los próximos informes
Política monetaria: la división entre lo que descuentan los mercados y lo que dice la Fed
Actualmente, los mercados descuentan una reducción mínima de tasas en 2026, pero los mensajes recientes de la Reserva Federal reflejan cautela clara. Los responsables de política están preocupados por:
La persistente resiliencia del crecimiento económico más allá de lo esperado
Presiones inflacionarias latentes a pesar de la disminución aparente de la inflación
Riesgos de una rápida flexibilización monetaria
Esta brecha entre las expectativas de los operadores y la postura de la Fed crea un entorno psicológico inestable, que impulsa a los fondos a reajustarse continuamente antes de los datos clave. La sensibilidad aumenta a medida que se acercan decisiones políticas que podrían afectar el rumbo de los aranceles y el crecimiento económico.
Riesgos geopolíticos: la sal adicional en la sopa
Más allá de los números económicos, el mercado entra en una fase de creciente incertidumbre política. La escalada de tensiones relacionadas con Venezuela (detención de dos buques en el Atlántico), además de desarrollos previstos en las políticas comerciales de EE. UU., elevan la preocupación estructural de los inversores sobre la estabilidad del comercio global y las cadenas de suministro.
La calma actual en los mercados puede ser frágil y susceptible a cambios rápidos ante sorpresas políticas. En este contexto, las grandes gestoras tienden a adoptar estrategias defensivas, lo que aumenta la volatilidad a corto plazo.
Eventos a seguir en las próximas semanas
Solicitudes de subsidios por desempleo iniciales: son la primera ventana para evaluar la salud del mercado laboral antes del informe oficial de empleo. Un aumento en las solicitudes respalda expectativas de recorte de tasas y fortalece al oro, mientras que una caída lo debilita.
Balanza comercial de la zona euro: una caída en las exportaciones o un aumento en el déficit comercial presiona el euro y aumenta la demanda relativa del dólar, reduciendo la atracción del oro a corto plazo.
Precios de viviendas en Reino Unido: una fortaleza en el sector inmobiliario podría disminuir la atracción del oro como refugio seguro si aumenta la apetencia por el riesgo global.
Perspectiva a largo plazo: la tendencia mayor sigue intacta
A pesar de la presión a corto plazo, las expectativas de las principales instituciones financieras muestran confianza en una tendencia alcista:
Deutsche Bank: elevó sus pronósticos para el precio del oro en 2026, anticipando un promedio de negociación más alto impulsado por la demanda de inversión y compras de bancos centrales.
Morgan Stanley: proyecta que el oro alcanzará niveles cercanos a 4,800 dólares por onza en el cuarto trimestre de 2026, sustentado en tasas de interés en descenso y mayor demanda institucional.
UBS: expresa confianza en mantener niveles de negociación estables o superiores durante la mitad del año.
Conclusión: corrección temporal dentro de una tendencia alcista más amplia
Las caídas actuales se interpretan como parte de procesos de reajuste natural dentro de una tendencia alcista más amplia. Mientras los fundamentos (expectativas de recorte de tasas, demanda de cobertura, compras de bancos centrales) sigan siendo fuertes, cualquier caída adicional puede ofrecer puntos de entrada calculados en lugar de señalar un cambio de tendencia real.
El seguimiento cuidadoso de los niveles técnicos (especialmente 4,370 y 4,290 dólares) será crucial para determinar si la corrección permanece ordenada o si se convierte en una ola bajista más profunda.
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Análisis del precio del oro: la prueba técnica se acerca a la zona crítica en medio de la guerra del dólar – 8 de enero de 2026
Imagen técnica: ¿una caída ordenada o el comienzo de una corrección más profunda?
El oro inició la sesión del 8 de enero de 2026 con un movimiento bajista calculado tras no poder estabilizarse por encima de los 4,491.95 dólares, lo que indica una transición clara de la fase de acumulación a la de reevaluación. La caída que llevó el precio cerca de los 4,420 dólares refleja una salida de liquidez especulativa organizada en lugar de un colapso técnico severo, comportamiento típico cuando las ventas cortas agotan el impulso alcista acumulado.
En el marco de las dos horas, el mercado comenzó lo que se conoce como “Retroceso activo” (Active Pullback), donde el RSI retrocedió desde niveles de sobrecompra a la zona neutral (52-48), un nivel saludable que aún no indica una presión vendedora extrema. El MACD empezó a girar a la baja con un cruce negativo por encima de cero, confirmando la transición del impulso desde la fase de construcción a la de descarga a corto plazo.
Niveles técnicos clave para seguir:
Factores económicos: la triple presión sobre los precios
1. Rebalanceo del índice Bloomberg Commodities: la presión automática inevitable
Gran parte de la presión actual sobre los precios se debe a un mecanismo técnico puro: el rebalanceo anual del índice Bloomberg Commodities (BCOM). Este proceso obliga a los gestores de fondos vinculados al índice a reducir las ponderaciones de activos que han registrado fuertes subidas (como el oro tras su referencia en 2025), en favor de aumentar la exposición a otras commodities.
El problema es que estas salidas de flujo no reflejan cambios en los fundamentos económicos reales, sino que son simplemente un “ajuste contable” necesario. Sin embargo, a corto plazo, generan un efecto psicológico fuerte en los precios, especialmente porque coinciden con un entorno de mercado ya sensible. Este tipo de presión suele clasificarse como “ruido de precios temporal” que se disipa rápidamente cuando el foco vuelve a los factores macroeconómicos a largo plazo.
2. Fuerza del dólar: el principal enemigo del oro
El precio del oro cayó un 0.3% hoy en paralelo con el fortalecimiento del dólar estadounidense. Esta correlación no es casual: cuando el dólar se fortalece, el oro (cotizado en dólares) se vuelve más caro para los compradores internacionales, reduciendo la demanda, especialmente en economías emergentes.
Actualmente, el dólar obtiene su fuerza de:
3. Datos laborales estadounidenses: la imagen extraña
Se produjo una contradicción inusual en los últimos datos del mercado laboral estadounidense: las oportunidades de empleo cayeron a su nivel más bajo en 14 meses, con una contratación débil, pero al mismo tiempo, el sector servicios mostró una mejora inesperada a finales de 2025.
Esta contradicción crea un escenario de “sin contratación ni despidos” (No Hiring, No Layoffs), lo que implica una desaceleración gradual sin una caída económica severa. Para los inversores, esto significa:
Política monetaria: la división entre lo que descuentan los mercados y lo que dice la Fed
Actualmente, los mercados descuentan una reducción mínima de tasas en 2026, pero los mensajes recientes de la Reserva Federal reflejan cautela clara. Los responsables de política están preocupados por:
Esta brecha entre las expectativas de los operadores y la postura de la Fed crea un entorno psicológico inestable, que impulsa a los fondos a reajustarse continuamente antes de los datos clave. La sensibilidad aumenta a medida que se acercan decisiones políticas que podrían afectar el rumbo de los aranceles y el crecimiento económico.
Riesgos geopolíticos: la sal adicional en la sopa
Más allá de los números económicos, el mercado entra en una fase de creciente incertidumbre política. La escalada de tensiones relacionadas con Venezuela (detención de dos buques en el Atlántico), además de desarrollos previstos en las políticas comerciales de EE. UU., elevan la preocupación estructural de los inversores sobre la estabilidad del comercio global y las cadenas de suministro.
La calma actual en los mercados puede ser frágil y susceptible a cambios rápidos ante sorpresas políticas. En este contexto, las grandes gestoras tienden a adoptar estrategias defensivas, lo que aumenta la volatilidad a corto plazo.
Eventos a seguir en las próximas semanas
Solicitudes de subsidios por desempleo iniciales: son la primera ventana para evaluar la salud del mercado laboral antes del informe oficial de empleo. Un aumento en las solicitudes respalda expectativas de recorte de tasas y fortalece al oro, mientras que una caída lo debilita.
Balanza comercial de la zona euro: una caída en las exportaciones o un aumento en el déficit comercial presiona el euro y aumenta la demanda relativa del dólar, reduciendo la atracción del oro a corto plazo.
Precios de viviendas en Reino Unido: una fortaleza en el sector inmobiliario podría disminuir la atracción del oro como refugio seguro si aumenta la apetencia por el riesgo global.
Perspectiva a largo plazo: la tendencia mayor sigue intacta
A pesar de la presión a corto plazo, las expectativas de las principales instituciones financieras muestran confianza en una tendencia alcista:
Deutsche Bank: elevó sus pronósticos para el precio del oro en 2026, anticipando un promedio de negociación más alto impulsado por la demanda de inversión y compras de bancos centrales.
Morgan Stanley: proyecta que el oro alcanzará niveles cercanos a 4,800 dólares por onza en el cuarto trimestre de 2026, sustentado en tasas de interés en descenso y mayor demanda institucional.
UBS: expresa confianza en mantener niveles de negociación estables o superiores durante la mitad del año.
Conclusión: corrección temporal dentro de una tendencia alcista más amplia
Las caídas actuales se interpretan como parte de procesos de reajuste natural dentro de una tendencia alcista más amplia. Mientras los fundamentos (expectativas de recorte de tasas, demanda de cobertura, compras de bancos centrales) sigan siendo fuertes, cualquier caída adicional puede ofrecer puntos de entrada calculados en lugar de señalar un cambio de tendencia real.
El seguimiento cuidadoso de los niveles técnicos (especialmente 4,370 y 4,290 dólares) será crucial para determinar si la corrección permanece ordenada o si se convierte en una ola bajista más profunda.