## Regulación en aumento: los gigantes de las criptomonedas y el Congreso en disputa por los beneficios de las stablecoins
El borrador más reciente del Comité del Senado de Banca sobre la Ley CLARITY se está convirtiendo en el nuevo foco de atención entre Washington y Silicon Valley. Como la principal bolsa del sector, Coinbase, a través de su director Brian Armstrong, expresó recientemente en las redes sociales su profunda preocupación por este borrador, incluso lanzando una dura advertencia: "En lugar de una mala ley, mejor no tener ninguna".
Esta postura refleja la creciente confrontación entre la industria de las criptomonedas y el marco regulatorio financiero tradicional.
## La chispa: ¿quién define los activos digitales?
El objetivo principal de la Ley CLARITY es establecer límites claros de regulación para el mercado de activos digitales en Estados Unidos. Específicamente, la ley intenta definir con precisión categorías como "bienes digitales", "contratos de inversión" y "stablecoins de pago", y así delimitar las responsabilidades entre la SEC (Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU.) y la CFTC (Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos de EE. UU.).
Suena razonable, pero Coinbase considera que el borrador actual presenta tres grandes problemas:
Primero, que prácticamente prohíbe los valores tokenizados; segundo, que impone nuevas restricciones a las finanzas descentralizadas (DeFi), lo que podría otorgar al gobierno amplios poderes para acceder a los datos financieros de los usuarios; y tercero, que debilita las funciones de la CFTC mientras refuerza el poder de la SEC. En opinión de Armstrong, este diseño agravaría aún más la situación de la industria cripto en EE. UU., incluso peor que el entorno regulatorio actual.
## Beneficios de las stablecoins: la "preocupación" de los bancos tradicionales
Pero lo que realmente incomoda a Coinbase son las disposiciones del borrador relacionadas con los beneficios de las stablecoins.
Detrás de esto hay una realidad comercial: Coinbase obtiene ingresos por intereses de las reservas de stablecoins como USDC, ofreciendo así incentivos de rendimiento a los usuarios. Por ejemplo, los usuarios de Coinbase One pueden obtener aproximadamente un 3.5% de rendimiento anual. Este modelo generó en 2025 unos 1,3 mil millones de dólares en ingresos para Coinbase, convirtiéndose en un pilar importante de su modelo de negocio.
Si la ley prohíbe las recompensas por beneficios de las stablecoins, esta fuente de ingresos se cortaría. Los bancos tradicionales justifican esta medida diciendo que las stablecoins que ofrecen rendimientos atraerían a los usuarios a mover sus depósitos desde bancos tradicionales hacia plataformas cripto.
Pero la industria cripto también tiene una fuerte contraargumentación: prohibir las recompensas acabaría con la innovación, y el resultado final sería que los usuarios migrarían a plataformas extranjeras.
## La votación en el Senado se acerca: las posiciones en confrontación
El Comité del Senado de Banca planea votar sobre la Ley CLARITY el 15 de enero. La postura firme de Coinbase en realidad es una presión final antes de que los senadores emitan su voto.
Curiosamente, Michael Saylor, presidente ejecutivo de MicroStrategy, también compartió la publicación de Armstrong en apoyo, lo que indica que no solo Coinbase, sino toda la industria cripto, muestra un rechazo general al borrador regulatorio actual.
Sin embargo, en una respuesta posterior, Armstrong compartió algunas señales optimistas. Dijo que, con esfuerzos continuos, podría lograrse un resultado favorable y prometió que Coinbase seguiría participando activamente en las negociaciones, trabajando con todas las partes para impulsar un marco legal que permita una competencia justa entre las criptomonedas y las finanzas tradicionales.
En otras palabras, la oposición existe, pero la puerta a la negociación aún no está cerrada.
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## Regulación en aumento: los gigantes de las criptomonedas y el Congreso en disputa por los beneficios de las stablecoins
El borrador más reciente del Comité del Senado de Banca sobre la Ley CLARITY se está convirtiendo en el nuevo foco de atención entre Washington y Silicon Valley. Como la principal bolsa del sector, Coinbase, a través de su director Brian Armstrong, expresó recientemente en las redes sociales su profunda preocupación por este borrador, incluso lanzando una dura advertencia: "En lugar de una mala ley, mejor no tener ninguna".
Esta postura refleja la creciente confrontación entre la industria de las criptomonedas y el marco regulatorio financiero tradicional.
## La chispa: ¿quién define los activos digitales?
El objetivo principal de la Ley CLARITY es establecer límites claros de regulación para el mercado de activos digitales en Estados Unidos. Específicamente, la ley intenta definir con precisión categorías como "bienes digitales", "contratos de inversión" y "stablecoins de pago", y así delimitar las responsabilidades entre la SEC (Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU.) y la CFTC (Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos de EE. UU.).
Suena razonable, pero Coinbase considera que el borrador actual presenta tres grandes problemas:
Primero, que prácticamente prohíbe los valores tokenizados; segundo, que impone nuevas restricciones a las finanzas descentralizadas (DeFi), lo que podría otorgar al gobierno amplios poderes para acceder a los datos financieros de los usuarios; y tercero, que debilita las funciones de la CFTC mientras refuerza el poder de la SEC. En opinión de Armstrong, este diseño agravaría aún más la situación de la industria cripto en EE. UU., incluso peor que el entorno regulatorio actual.
## Beneficios de las stablecoins: la "preocupación" de los bancos tradicionales
Pero lo que realmente incomoda a Coinbase son las disposiciones del borrador relacionadas con los beneficios de las stablecoins.
Detrás de esto hay una realidad comercial: Coinbase obtiene ingresos por intereses de las reservas de stablecoins como USDC, ofreciendo así incentivos de rendimiento a los usuarios. Por ejemplo, los usuarios de Coinbase One pueden obtener aproximadamente un 3.5% de rendimiento anual. Este modelo generó en 2025 unos 1,3 mil millones de dólares en ingresos para Coinbase, convirtiéndose en un pilar importante de su modelo de negocio.
Si la ley prohíbe las recompensas por beneficios de las stablecoins, esta fuente de ingresos se cortaría. Los bancos tradicionales justifican esta medida diciendo que las stablecoins que ofrecen rendimientos atraerían a los usuarios a mover sus depósitos desde bancos tradicionales hacia plataformas cripto.
Pero la industria cripto también tiene una fuerte contraargumentación: prohibir las recompensas acabaría con la innovación, y el resultado final sería que los usuarios migrarían a plataformas extranjeras.
## La votación en el Senado se acerca: las posiciones en confrontación
El Comité del Senado de Banca planea votar sobre la Ley CLARITY el 15 de enero. La postura firme de Coinbase en realidad es una presión final antes de que los senadores emitan su voto.
Curiosamente, Michael Saylor, presidente ejecutivo de MicroStrategy, también compartió la publicación de Armstrong en apoyo, lo que indica que no solo Coinbase, sino toda la industria cripto, muestra un rechazo general al borrador regulatorio actual.
Sin embargo, en una respuesta posterior, Armstrong compartió algunas señales optimistas. Dijo que, con esfuerzos continuos, podría lograrse un resultado favorable y prometió que Coinbase seguiría participando activamente en las negociaciones, trabajando con todas las partes para impulsar un marco legal que permita una competencia justa entre las criptomonedas y las finanzas tradicionales.
En otras palabras, la oposición existe, pero la puerta a la negociación aún no está cerrada.