el mundo se ha ampliado, pero el dinero no ha seguido el ritmo
A las cuatro de la madrugada, el teléfono se iluminó.
“Buen trabajo. Sigamos adelante. Hoy organizaré el pago.”
En ese instante, mi primera reacción no fue de emoción, sino un suspiro instintivo.
Porque sabía muy bien qué iba a pasar a continuación.
No me preocupaba que la otra parte no pagara, sino que me preocupaba: cómo, cuándo y en qué forma ese dinero realmente llegaría a mis manos.
|El mundo se acelera, y nosotros nos quedamos atrás por la “paga”
No es la primera vez que trabajo en proyectos internacionales.
En los últimos años, mis clientes estaban en Nueva York, Londres, Tokio, los proyectos avanzaban cada vez más rápido, las zonas horarias se comprimían, la comunicación era casi sin fisuras.
Pero lo que realmente me bloqueaba no era el idioma ni la capacidad profesional, sino el cobro.
El tipo de cambio varía cada día, las comisiones se consumen sin que te des cuenta; el tiempo de llegada no se puede predecir, y hay que cambiar entre varias cuentas una y otra vez.
El problema no era que “el dinero no llegara”, sino que la forma en que circulaba el dinero no favorecía al usuario.
Luego, al usar BiyaPay, me di cuenta de que: muchas de las llamadas “complejidades” en realidad se deben a que el sistema asume que solo vives en un país y usas una sola moneda.
II|Esa “demora en la llegada” casi me hace perder un cliente a largo plazo
Lo que realmente me hizo decidir a cambiar fue una experiencia en la que casi pierdo un cliente.
El día del pago, la otra parte confirmó que había transferido. Pero en el tercer, quinto y séptimo día, todavía no había recibido nada.
Lo único que podía hacer era explicar una y otra vez: “El banco está procesando” “Quizá haya un retraso en la intermediación” “Voy a verificarlo otra vez”
El problema no era el retraso en sí, sino que no podía dar una respuesta definitiva.
En ese momento, comprendí que, si el sistema de pagos no puede dar tranquilidad a ambas partes, la colaboración siempre tendrá riesgos.
III|Finalmente encontré una solución “desde la perspectiva de las transacciones internacionales”
Ya no solo preguntaba “¿puedo recibir pagos?”, sino que empecé a plantearme preguntas más fundamentales:
¿Puedo saber claramente dónde está el dinero? ¿Puedo reducir los costos innecesarios de intermediación? ¿Puedo gestionar varias monedas con una sola cuenta? ¿Puedo tener más confianza al negociar una colaboración?
El punto en común de estas preguntas es: “controlabilidad”.
Y en esta etapa, conocí @BiyaPay
Al principio, no fue algo “sorprendente”, pero sí una experiencia poco común: fluida.
BiyaPay gestiona diferentes monedas en una misma estructura de cuenta, sin necesidad de convertir, confirmar y verificar cada vez, el estado del dinero se vuelve claro.
Tras el pago de clientes internacionales, se puede ver claramente el estado de los fondos, las diferentes monedas no requieren conversiones frecuentes ni operaciones repetidas, el tiempo de llegada es previsible, y los costos ya están claros desde el principio.
BiyaPay no cambió mi forma de recibir dinero, sino que modificó mi sensación de inseguridad respecto a “cobrar”.
IV|Cuando se resuelve “el problema del dinero”, las opciones empiezan a multiplicarse
El cambio no ocurre de inmediato, pero sí de forma continua.
Comencé a aceptar más proyectos internacionales de manera más proactiva, ya no dudaba por la “complicación de cobrar”.
Cuando una herramienta te da la confianza para tomar decisiones, deja de ser solo “un apoyo” y pasa a ser “la base”.
Luego descubrí que quienes usan BiyaPay siguen un patrón similar— no por buscar funciones complejas, sino porque ya han entrado en la fase de “lo internacional como rutina”.
V|BiyaPay no es el protagonista, pero le da más libertad al protagonista
BiyaPay no cambió el mundo, pero te permite, al enfrentarte a él, no ser frenado por “el dinero”.
No resuelve escenarios extremos, sino problemas frecuentes, reales y repetitivos.
A medida que el mundo se vuelve más plano, lo que realmente necesitamos son herramientas financieras que puedan seguir el ritmo de este mundo.
Epílogo|Por qué esto es una necesidad básica, no una opción
Quizá estás: esperando tu primer pago internacional, planeando una inversión transfronteriza, o simplemente quieres que el flujo de fondos sea más transparente.
Cuando lo internacional pasa de ser “ocasional” a “constante”, lo que necesitas ya no es solo “que funcione si se puede”, sino un sistema financiero estable, controlable y que esté de tu lado.
BiyaPay, cuando el mundo se expanda, también te permitirá avanzar con seguridad.
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En ese momento, me di cuenta por primera vez:
el mundo se ha ampliado, pero el dinero no ha seguido el ritmo
A las cuatro de la madrugada, el teléfono se iluminó.
“Buen trabajo. Sigamos adelante. Hoy organizaré el pago.”
En ese instante, mi primera reacción no fue de emoción, sino un suspiro instintivo.
Porque sabía muy bien qué iba a pasar a continuación.
No me preocupaba que la otra parte no pagara, sino que me preocupaba:
cómo, cuándo y en qué forma ese dinero realmente llegaría a mis manos.
|El mundo se acelera, y nosotros nos quedamos atrás por la “paga”
No es la primera vez que trabajo en proyectos internacionales.
En los últimos años, mis clientes estaban en Nueva York, Londres, Tokio,
los proyectos avanzaban cada vez más rápido, las zonas horarias se comprimían, la comunicación era casi sin fisuras.
Pero lo que realmente me bloqueaba no era el idioma ni la capacidad profesional, sino el cobro.
El tipo de cambio varía cada día, las comisiones se consumen sin que te des cuenta;
el tiempo de llegada no se puede predecir, y hay que cambiar entre varias cuentas una y otra vez.
El problema no era que “el dinero no llegara”, sino que la forma en que circulaba el dinero no favorecía al usuario.
Luego, al usar BiyaPay, me di cuenta de que:
muchas de las llamadas “complejidades” en realidad se deben a que el sistema asume que solo vives en un país y usas una sola moneda.
II|Esa “demora en la llegada” casi me hace perder un cliente a largo plazo
Lo que realmente me hizo decidir a cambiar fue una experiencia en la que casi pierdo un cliente.
El día del pago, la otra parte confirmó que había transferido.
Pero en el tercer, quinto y séptimo día, todavía no había recibido nada.
Lo único que podía hacer era explicar una y otra vez:
“El banco está procesando”
“Quizá haya un retraso en la intermediación”
“Voy a verificarlo otra vez”
El problema no era el retraso en sí, sino que no podía dar una respuesta definitiva.
En ese momento, comprendí que,
si el sistema de pagos no puede dar tranquilidad a ambas partes, la colaboración siempre tendrá riesgos.
III|Finalmente encontré una solución “desde la perspectiva de las transacciones internacionales”
Ya no solo preguntaba “¿puedo recibir pagos?”,
sino que empecé a plantearme preguntas más fundamentales:
¿Puedo saber claramente dónde está el dinero?
¿Puedo reducir los costos innecesarios de intermediación?
¿Puedo gestionar varias monedas con una sola cuenta?
¿Puedo tener más confianza al negociar una colaboración?
El punto en común de estas preguntas es: “controlabilidad”.
Y en esta etapa, conocí @BiyaPay
Al principio, no fue algo “sorprendente”,
pero sí una experiencia poco común: fluida.
BiyaPay gestiona diferentes monedas en una misma estructura de cuenta,
sin necesidad de convertir, confirmar y verificar cada vez,
el estado del dinero se vuelve claro.
Tras el pago de clientes internacionales, se puede ver claramente el estado de los fondos,
las diferentes monedas no requieren conversiones frecuentes ni operaciones repetidas,
el tiempo de llegada es previsible, y los costos ya están claros desde el principio.
BiyaPay no cambió mi forma de recibir dinero, sino que modificó mi sensación de inseguridad respecto a “cobrar”.
IV|Cuando se resuelve “el problema del dinero”, las opciones empiezan a multiplicarse
El cambio no ocurre de inmediato, pero sí de forma continua.
Comencé a aceptar más proyectos internacionales de manera más proactiva,
ya no dudaba por la “complicación de cobrar”.
Cuando una herramienta te da la confianza para tomar decisiones, deja de ser solo “un apoyo” y pasa a ser “la base”.
Luego descubrí que quienes usan BiyaPay siguen un patrón similar—
no por buscar funciones complejas,
sino porque ya han entrado en la fase de “lo internacional como rutina”.
V|BiyaPay no es el protagonista, pero le da más libertad al protagonista
BiyaPay no cambió el mundo,
pero te permite, al enfrentarte a él, no ser frenado por “el dinero”.
No resuelve escenarios extremos, sino problemas frecuentes, reales y repetitivos.
A medida que el mundo se vuelve más plano,
lo que realmente necesitamos son herramientas financieras que puedan seguir el ritmo de este mundo.
Epílogo|Por qué esto es una necesidad básica, no una opción
Quizá estás:
esperando tu primer pago internacional,
planeando una inversión transfronteriza,
o simplemente quieres que el flujo de fondos sea más transparente.
Cuando lo internacional pasa de ser “ocasional” a “constante”,
lo que necesitas ya no es solo “que funcione si se puede”,
sino un sistema financiero estable, controlable y que esté de tu lado.
BiyaPay, cuando el mundo se expanda, también te permitirá avanzar con seguridad.