¿Es un error inocente o intencionado que la función del oro en el sistema monetario y financiero sea marginada en las universidades y libros de economía?
Los eventos que azotan la economía mundial hoy en día no dejan lugar a dudas de que existe una brecha profunda entre lo que se enseña en las facultades de economía y centros de investigación, y lo que realmente sucede en los mercados y sistemas financieros. Esta brecha ya no es una teoría o una justificación académica, sino una evidencia clara de una economía desconectada de la realidad.
Durante décadas, se han promocionado modelos económicos basados en supuestos ideales: monedas estables, mercados financieros, y bancos centrales capaces de controlar la inflación mediante herramientas monetarias formales como las tasas de interés, pero la realidad ha demostrado que estos modelos no eran más que construcciones teóricas frágiles, que colapsan ante cada crisis real, como ha ocurrido a lo largo de décadas de colapsos y crisis económicas.
El oro se marginó deliberadamente, no porque haya perdido su papel, sino porque reconocerlo como referencia de valor amenaza los cimientos del sistema monetario basado en la moneda fiduciaria, ya que la confianza en esta moneda no se basa en su escasez o disciplina, sino en la supresión del sustituto que revela su fragilidad $BTC el oro(.
La exclusión del oro de los programas y libros económicos no fue una decisión científica, sino una opción política envuelta en un lenguaje académico. La presencia del oro en el análisis económico revela la verdadera naturaleza del sistema basado en la deuda, y muestra que la moneda fiduciaria no es más que un instrumento soberano para gestionar el déficit y postergar el colapso.
La educación económica moderna se ha inclinado completamente hacia la economía fiduciaria: tasas de interés, instrumentos de deuda, derivados financieros, modelos matemáticos. En cambio, ha marginado la economía real basada en recursos, energía y minerales, y en particular el oro, considerado como dinero y como una medida de valor. Esta disfunción ha dejado a muchos economistas incapaces de explicar lo que sucede hoy en día:
¿Fracaso de las políticas monetarias para controlar la inflación real? ¿Incremento en los precios de activos y minerales pese a las restricciones? ¿Pérdida constante del poder adquisitivo de las monedas, sin importar los instrumentos utilizados?
La respuesta es sencilla pero oculta: porque el oro mide la verdad, mientras que las monedas fiduciarias miden la política.
Lo que vivimos hoy no es una crisis pasajera, sino una crisis de comprensión. El economista que no estudió que el oro es una referencia histórica de valor, y que su separación del sistema monetario fue una decisión política, seguirá interpretando los colapsos con herramientas que crearon el propio colapso, y el resultado será: análisis engañosos, recomendaciones erróneas, y políticas que repiten la crisis en cada ciclo.
La corrección del problema comienza primero con la educación, redefiniendo el dinero en lugar de limitarse a definir la moneda, incluyendo la enseñanza del oro como referencia de valor y no como un activo especulativo, vinculando la moneda con la energía y los recursos, además de enseñar la historia de los sistemas monetarios anteriores.
El oro no fue marginado porque fracasó, sino porque siempre logra revelar la verdad, y la moneda fiduciaria solo vive en la sombra, lejos de cualquier medida real de valor. Lo que se estudia hoy no es economía, sino una justificación teórica de un sistema monetario insostenible.
Y si no rompemos este ciclo, seguiremos formando economistas que entienden los gráficos pero desconocen por qué todo colapsa cuando el oro vuelve a subir.
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¿Es un error inocente o intencionado que la función del oro en el sistema monetario y financiero sea marginada en las universidades y libros de economía?
Los eventos que azotan la economía mundial hoy en día no dejan lugar a dudas de que existe una brecha profunda entre lo que se enseña en las facultades de economía y centros de investigación, y lo que realmente sucede en los mercados y sistemas financieros. Esta brecha ya no es una teoría o una justificación académica, sino una evidencia clara de una economía desconectada de la realidad.
Durante décadas, se han promocionado modelos económicos basados en supuestos ideales: monedas estables, mercados financieros, y bancos centrales capaces de controlar la inflación mediante herramientas monetarias formales como las tasas de interés, pero la realidad ha demostrado que estos modelos no eran más que construcciones teóricas frágiles, que colapsan ante cada crisis real, como ha ocurrido a lo largo de décadas de colapsos y crisis económicas.
El oro se marginó deliberadamente, no porque haya perdido su papel, sino porque reconocerlo como referencia de valor amenaza los cimientos del sistema monetario basado en la moneda fiduciaria, ya que la confianza en esta moneda no se basa en su escasez o disciplina, sino en la supresión del sustituto que revela su fragilidad $BTC
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La exclusión del oro de los programas y libros económicos no fue una decisión científica, sino una opción política envuelta en un lenguaje académico. La presencia del oro en el análisis económico revela la verdadera naturaleza del sistema basado en la deuda, y muestra que la moneda fiduciaria no es más que un instrumento soberano para gestionar el déficit y postergar el colapso.
La educación económica moderna se ha inclinado completamente hacia la economía fiduciaria: tasas de interés, instrumentos de deuda, derivados financieros, modelos matemáticos. En cambio, ha marginado la economía real basada en recursos, energía y minerales, y en particular el oro, considerado como dinero y como una medida de valor. Esta disfunción ha dejado a muchos economistas incapaces de explicar lo que sucede hoy en día:
¿Fracaso de las políticas monetarias para controlar la inflación real?
¿Incremento en los precios de activos y minerales pese a las restricciones?
¿Pérdida constante del poder adquisitivo de las monedas, sin importar los instrumentos utilizados?
La respuesta es sencilla pero oculta: porque el oro mide la verdad, mientras que las monedas fiduciarias miden la política.
Lo que vivimos hoy no es una crisis pasajera, sino una crisis de comprensión. El economista que no estudió que el oro es una referencia histórica de valor, y que su separación del sistema monetario fue una decisión política, seguirá interpretando los colapsos con herramientas que crearon el propio colapso, y el resultado será: análisis engañosos, recomendaciones erróneas, y políticas que repiten la crisis en cada ciclo.
La corrección del problema comienza primero con la educación, redefiniendo el dinero en lugar de limitarse a definir la moneda, incluyendo la enseñanza del oro como referencia de valor y no como un activo especulativo, vinculando la moneda con la energía y los recursos, además de enseñar la historia de los sistemas monetarios anteriores.
El oro no fue marginado porque fracasó, sino porque siempre logra revelar la verdad, y la moneda fiduciaria solo vive en la sombra, lejos de cualquier medida real de valor. Lo que se estudia hoy no es economía, sino una justificación teórica de un sistema monetario insostenible.
Y si no rompemos este ciclo, seguiremos formando economistas que entienden los gráficos pero desconocen por qué todo colapsa cuando el oro vuelve a subir.