El futuro de la IA y las comunicaciones: Open RAN abre la puerta a la innovación

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Generación de resúmenes en curso

En el contexto del aumento de la demanda de computación impulsada por la inteligencia artificial (IA), la industria de las telecomunicaciones enfrenta una barrera estructural: controlar su propia red de acceso inalámbrico (RAN) mediante tecnología propietaria. La “red de acceso inalámbrico abierta” se considera una solución, y las iniciativas para ampliar las puertas al progreso tecnológico están en expansión.

Tradicionalmente, las empresas de telecomunicaciones han seguido las principales tendencias tecnológicas, desde la computación en la nube hasta el comercio electrónico, pero aún enfrentan dificultades para competir con el rápido desarrollo tecnológico y la capacidad de financiamiento. Se advierte especialmente que, con la reciente demanda de recursos computacionales para cargas de trabajo de inferencia de IA, esta brecha podría ampliarse aún más.

Sabit Johar, fundador y CEO de StackPath, enfatizó: “La inferencia no solo consume muchos recursos computacionales, sino que en el futuro también requerirá mayor control estratégico”, es decir, más control lógico. También mencionó que, mediante la tecnología de redes de acceso inalámbrico abiertas, las empresas de telecomunicaciones pueden romper con el control propietario excesivo y crear nuevas oportunidades de innovación.

A medida que la IA adquiere un papel cada vez más importante, también se destaca la necesidad de que las empresas de telecomunicaciones reconsideren su infraestructura. Esto se debe a que los sistemas de IA comienzan a influir en la operación de la red y en el enrutamiento del tráfico, y la importancia de la “inteligencia” está superando la mera conectividad.

Johar afirmó: “La inteligencia artificial está democratizando la inteligencia; si las empresas de telecomunicaciones la adoptan y la utilizan en sus operaciones, obtendrán una ventaja enorme”. Sin embargo, la mayoría de estas empresas sirven a mercados regionales o multinacionales, lo que dificulta reducir la brecha en escala con el sector tecnológico.

Un ejemplo de ello es el contrato de red de acceso inalámbrico abierto por valor de 14 mil millones de dólares (aproximadamente 21.6 billones de won coreanos) entre AT&T y Ericsson, que requiere inversiones a nivel de reconstrucción de infraestructura que solo los grandes operadores pueden afrontar. Johar explicó: “La mayoría de las empresas de telecomunicaciones ofrecen servicios locales y están reguladas por el gobierno, por lo que es difícil lograr economías de escala”, y añadió, “cuanto mayor sea la escala, más condiciones favorables para la innovación se podrán tener”.

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