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Acabo de enterarme de esta historia absolutamente salvaje y no puedo dejar de pensar en ella. En 1987, un tipo llamado Steve Rothstein hizo lo que en ese momento parecía una apuesta loca: invirtió 250 mil dólares en un pase de por vida especial con American Airlines. Luego añadió otros 150 mil para un pase para acompañantes. La mayoría pensó que estaba loco.
Pero aquí es donde se pone interesante. Steve Rothstein no solo usaba este pase ocasionalmente. Básicamente, lo convirtió en una forma de arte. Hablamos de alguien que volaba a otro estado solo para almorzar y volvía el mismo día. A veces reservaba vuelos para personas que no existían, o simplemente no se presentaba. Otras veces usaba su pase para ayudar a personas sin hogar a reunirse con sus familias. El tipo operaba en un nivel completamente diferente.
Avanzando a través de las décadas, los números son absolutamente asombrosos. Steve Rothstein acumuló más de 10,000 vuelos. Algunos días tenía dos vuelos consecutivos. ¿La distancia total? Aproximadamente 30 millones de millas, unos 45 millones de kilómetros. Y aquí viene lo sorprendente: todos esos vuelos que tomaba le costaron a American Airlines más de 21 millones de dólares. Sí, leíste bien. Un solo tipo, un pase, 21 millones en pérdidas.
Obviamente, la aerolínea no estaba encantada. Intentaron cancelar el programa en 1994 cuando todavía lo usaban 28 personas, pero Steve Rothstein se aferró. Luego, en 2008, se pusieron serios y presentaron una demanda alegando que estaba haciendo un uso indebido del servicio. Pero existe algo llamado ley de contratos en Estados Unidos, y está bastante claro: un contrato es un contrato. Steve Rothstein demandó y en realidad ganó.
Hoy en día, menos de 20 personas en todo el planeta todavía tienen pases ilimitados de por vida como el suyo. Lo que empezó como una apuesta de un tipo en 1987 se convirtió en esta historia legendaria sobre cómo a veces las letras pequeñas pueden cambiar toda tu vida. Steve Rothstein básicamente demostró que si encuentras la laguna legal adecuada y estás dispuesto a explotarla, las reglas podrían estar de tu lado.