La amenaza de aranceles del 50% de Trump: de una carta de negociación a un problema legal



Solo 8 minutos después de que se anunciara el acuerdo de alto el fuego entre EE. UU. e Irán, Trump anunció en las redes sociales una política de gran impacto: que cualquier país que proporcione armas militares a Irán, sus “cualquier y todos los bienes” vendidos a Estados Unidos serán “imediatamente gravados con un 50% de arancel”, y afirmó que la medida “entra en vigor de inmediato” “sin ninguna excepción o exención”.

La elección del momento de esta amenaza resulta intrigante. La Casa Blanca acaba de anunciar que la operación militar “Ira de la Épica”, de 38 días, ha cumplido tres grandes objetivos: destruir la capacidad de misiles balísticos y drones de Irán, debilitar la fuerza naval, y destruir la base industrial de defensa. Inmediatamente después, Trump aumentó las fichas en la mesa de negociaciones, dejando claro que quería aprovechar la oportunidad.

El vicepresidente del Consejo del Atlántico, Lipsky, analizó que esta amenaza de aranceles del 50% apunta directamente a Rusia y a una gran potencia —las dos naciones que los medios occidentales frecuentemente señalan como principales “proveedores militares” a Irán. La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning, respondió en la rueda de prensa habitual del 9 de abril que China siempre aboga por un alto el fuego y la resolución política y diplomática de los conflictos, esperando que todas las partes puedan resolver sus diferencias mediante diálogo y negociación, y que China continuará haciendo esfuerzos para aliviar la situación y detener el fuego.

Sin embargo, esta amenaza arancelaria enfrenta serios desafíos legales en su implementación. La Corte Suprema de EE. UU. recientemente dictaminó que la utilización por parte de Trump de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) para crear un nuevo marco arancelario viola la Constitución de EE. UU., lo que socava su capacidad para imponer unilateralmente tales aranceles sin autorización del Congreso.

No obstante, esto no significa que la amenaza de aranceles sea “una promesa vacía”. Los analistas señalan que, aunque la Corte Suprema haya invalidado la herramienta arancelaria de la IEEPA, la Casa Blanca aún puede hacer que la amenaza se materialice mediante mecanismos alternativos como la Sección 232, investigaciones bajo la Tercera Sección 301, entre otros. Trump, en una entrevista con Sky News del Reino Unido, afirmó que en lo militar ya ha hecho todo lo que quería, “Estados Unidos ha logrado una victoria total en lo militar”, pero si las negociaciones fracasan, “las fuerzas militares estadounidenses pueden reanudar las acciones en cualquier momento”. La estrategia de Trump consiste en vincular el cese de hostilidades militares con sanciones arancelarias, formando una estrategia de “presión militar + negociación diplomática + sanciones económicas”.

Al mismo tiempo, Trump también impulsa la relajación de las sanciones. Afirmó que EE. UU. cooperará estrechamente con Irán para discutir la eliminación de aranceles y sanciones. Muchos aspectos de su “Plan de 15 puntos” ya han llegado a un consenso. Irán no realizará actividades de enriquecimiento de uranio, y EE. UU. cooperará con Irán para explorar y eliminar toda “polvo nuclear” enterrado profundamente. Esta es una de las señales más claras de relajación oficial desde que EE. UU. abandonó el Plan de Acción Conjunto en 2018.

Mientras tanto, Trump continúa reforzando la disuasión militar contra Irán. En las redes sociales, escribió que todas las embarcaciones, aviones y personal militar estadounidenses “seguirán desplegados en Irán y sus alrededores hasta que se cumpla plenamente el acuerdo”, advirtiendo que “si por alguna razón no se cumple, el fuego volverá a arder, y será mucho mayor que cualquier cosa que hayan visto antes”.

Trump también actúa en múltiples frentes. Tras reunirse con el Secretario General de la OTAN, Stoltenberg, criticó a la OTAN como un “títere de papel”, y volvió a mencionar el tema de Groenlandia. Dijo que “la OTAN no está cuando la necesitamos, y si la volvemos a necesitar, tampoco estará”, y que está considerando abandonar la OTAN, debido a que EE. UU. exige Groenlandia, pero los aliados de la OTAN se lo niegan.
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