He notado algo importante que está sucediendo en la industria de la inteligencia artificial china en estos días. Hace ocho años, la historia de ZTE fue una lección dura sobre la dependencia de tecnología extranjera. Pero hoy, la situación es completamente diferente.



La verdad es que el problema real no eran los chips en sí, sino la plataforma CUDA de NVIDIA. Esta plataforma se ha convertido en la base de toda la industria de inteligencia artificial global. Millones de desarrolladores, miles de aplicaciones, un ecosistema completo conectado a ella. Cuando las restricciones estadounidenses sobre las exportaciones de chips comenzaron en octubre de 2022, las empresas chinas sintieron por primera vez una verdadera asfixia.

Pero en lugar de rendirse, las empresas chinas eligieron un camino más difícil. Comenzaron con mejoras radicales en los algoritmos. DeepSeek es un ejemplo claro: 671 mil millones de parámetros, pero solo 37 mil millones activos durante la inferencia. ¿El costo? Solo 5.576 millones de dólares, frente a 78 millones de GPT-4. Esta diferencia se reflejó directamente en los precios.

Ahora viene el paso más grande: los chips locales han comenzado a pasar de la fase de inferencia a la fase de entrenamiento real. Los procesadores Loongson y las tarjetas inteligentes Taichu ahora trabajan en entrenar modelos verdaderamente grandes. Huawei Ascend reunió a 4 millones de desarrolladores y 3000 socios. Este es un ecosistema independiente que se construye desde cero.

El factor que a menudo se pasa por alto: la energía eléctrica. China produce 2.5 veces más electricidad que Estados Unidos, y la electricidad industrial en el oeste de China cuesta una cuarta parte a una quinta parte del precio estadounidense. Mientras Estados Unidos enfrenta una verdadera crisis energética y los centros de datos consumen porcentajes crecientes de electricidad, China tiene una capacidad industrial enorme lista para usar.

Lo que sale de China ahora no son productos, sino tokens (Tokens). DeepSeek está disponible en 37 idiomas, soporta el 89% del mercado chino y entre el 40 y 60% en países sancionados. El 58% de las nuevas startups en inteligencia artificial ya lo utilizan.

Recientemente se han publicado informes financieros de empresas locales de chips: ingresos que crecen un 450%, 243% y 121%, pero con grandes pérdidas. No te confundas, estas pérdidas no son un fracaso de gestión, sino un impuesto de guerra para construir un ecosistema independiente. Cada dólar que pierden ahora es una inversión en investigación y desarrollo y soporte de software.

La diferencia con Japón hace cuarenta años es clara: Japón eligió ser el mejor en un sistema global dominado por otros. China, esta vez, está construyendo su propio sistema.

La pregunta ahora no es "¿Podemos quedarnos?" sino "¿A qué precio debemos pagar?" Y el propio precio es el progreso.
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