Antes, al ver grandes órdenes en la cadena y el deslizamiento aún me emocionaba, pensaba "¡Eh, esto es una oportunidad!", ahora básicamente sospecho si estoy trabajando para otros... Como en el sándwich, con los ojos se ve cómo el precio se aprieta, entras corriendo a seguir la tendencia, y al final descubres que lo que ganas probablemente sean las comisiones del robot y los mineros del otro lado, tú solo aportas liquidez (en realidad, te están comiendo).



Las operaciones de arbitraje igual, antes pensaba que al encontrar una diferencia de precio podía ganar dinero, ahora al ver la latencia, el gas, las rutas, después de calcular solo queda un resto, y además tienes que soportar una oscilación en sentido contrario. Últimamente, en la temporada de airdrops, las plataformas de tareas vuelven a ser anti-witch, el sistema de puntos hace que los que buscan aprovecharse sean como empleados en una oficina, y yo no quiero volver a arriesgarme en la cadena solo por unos puntos.

Ahora soy más honesto: cuando veo una transacción anómala, primero espero a que una vela confirme, no sigo la tendencia; si la tasa de financiamiento es demasiado disparatada, reduzco la posición, prefiero perder la oportunidad que ser apretado. Trabajo en turnos nocturnos hasta el amanecer, lo que más miedo da no es no tener oportunidad, sino tomar una oportunidad como si fuera la única.
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