Últimamente, al observar la tendencia del dólar, he descubierto un fenómeno bastante interesante. Las expectativas de recortes de tasas a nivel mundial fluctúan, y la fortaleza del dólar está pasando de una subida unilateral en el pasado a una consolidación en niveles altos con oscilaciones, lo cual es mucho más complejo de lo que parece en la superficie.



Primero, la conclusión: en el próximo año, es más probable que el dólar oscile en niveles altos, con una tendencia a debilitarse ligeramente, en lugar de caer abruptamente. Pero esto no significa que no haya oportunidades de trading; al contrario, la volatilidad en realidad ha aumentado.

¿De qué depende realmente la subida y bajada del dólar? Muchas personas solo se fijan en subir o bajar tasas, pero en realidad eso no es suficiente. La tasa de interés es el impulso más directo, pero el mercado ya ha incorporado esas expectativas, y no esperará a que realmente haya un recorte para reaccionar. Lo más importante es si la política de la Reserva Federal realmente cambiará de rumbo. Actualmente, los datos de empleo aún son buenos y la inflación sigue pegada, por lo que las expectativas de recorte se han ido retrasando una y otra vez. La opinión general ahora es que “lento, tarde, poco” — los recortes llegarán, pero probablemente en 2027 y no serán de gran magnitud.

Además de las tasas, hay otros factores que influyen en secreto en el dólar. La oferta de dólares (QE y QT), la estructura del comercio internacional y la posición de crédito de EE. UU. en el mundo. Estos tres aspectos, en conjunto, determinan si el dólar realmente está fuerte. El problema actual es que la tendencia de desdolarización sí existe. Los bancos centrales de varios países están reduciendo sus tenencias de bonos estadounidenses y aumentando las de oro, y el euro y el yuan están desafiando la posición del dólar. Pero esto es un proceso a largo plazo, que se extiende por años, y no sucederá de la noche a la mañana.

La fortaleza del dólar afecta a todos los activos. El oro se mueve en dirección opuesta; cuando el dólar se debilita, el oro tiende a subir. En el mercado de acciones, generalmente la bajada de tasas atrae capital, especialmente en tecnología, pero si el dólar está demasiado débil, los inversores extranjeros pueden migrar a Europa o mercados emergentes. Lo mismo con las criptomonedas: cuando el dólar se debilita, suele ser favorable para activos como Bitcoin, porque la gente busca refugios contra la inflación.

En cuanto a los tipos de cambio, hay que observar las políticas relativas de los bancos centrales. Japón ya terminó con tasas ultra bajas, por lo que el yen podría apreciarse, y el dólar frente al yen podría depreciarse. Se espera que el peso taiwanés se aprecie, aunque en menor medida. La economía europea tampoco está en su mejor momento, y aunque los bancos centrales recorten tasas, el dólar no se depreciará mucho.

Si quieres aprovechar la volatilidad del dólar, a corto plazo puedes seguir datos como el IPC, el empleo no agrícola y las reuniones del FOMC, que influyen en las expectativas de tasas. Cada publicación puede generar movimientos. A mediano plazo, usa los niveles de soporte y resistencia del índice del dólar, junto con las diferencias en las políticas de los bancos centrales de distintos países, para buscar oportunidades en ciclos de varias semanas o meses. Para inversores a largo plazo, una estrategia puede ser diversificar en oro, divisas y otros activos para mitigar el riesgo de la volatilidad del dólar. Cuando el dólar esté en niveles altos o en proceso de debilitarse, esta asignación suele equilibrar mejor la cartera.

El índice del dólar actualmente oscila entre 90 y 100, habiendo caído un 15% desde el máximo de 114 en 2022, y cerca de un 9.5% en todo 2025, la mayor caída anual desde 2017. Sin embargo, debido a la escalada en conflictos geopolíticos, la compra de refugio en fases ha impulsado al dólar, por lo que todavía está en una fase de consolidación lateral. Este estancamiento ya dura casi un año, lo que indica que el mercado todavía no tiene claro hacia dónde irá el dólar en el futuro.

Lo clave es recordar que no se puede juzgar solo por subir o bajar tasas. Políticas, datos económicos, eventos de riesgo y flujos de capital globales deben considerarse juntos. Siempre que surjan nuevos riesgos financieros o conflictos geopolíticos, el capital tenderá a volver al dólar, que sigue siendo la principal moneda de refugio. A corto plazo, la posición central del dólar sigue siendo difícil de reemplazar, pero a largo plazo, la coexistencia de múltiples monedas en un esquema diversificado ya está tomando forma.
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