No hay fiesta que no termine, este banquete ha llegado a su fin. Los manjares ya se han consumido por completo, solo quedan restos fríos y desorden por todas partes. Las personas inteligentes ya se han saciado y se han ido silenciosamente, pero tú, que te das cuenta tarde, no quieres irte. Sigues golpeando el tazón con tus palillos, esperando ilusoriamente el siguiente plato delicioso y abundante. Pero al final, lo que llega es una factura enorme por este banquete. Siempre hay alguien que paga por el banquete, y esta vez te toca a ti.
Ver originales
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
No hay fiesta que no termine, este banquete ha llegado a su fin. Los manjares ya se han consumido por completo, solo quedan restos fríos y desorden por todas partes. Las personas inteligentes ya se han saciado y se han ido silenciosamente, pero tú, que te das cuenta tarde, no quieres irte. Sigues golpeando el tazón con tus palillos, esperando ilusoriamente el siguiente plato delicioso y abundante. Pero al final, lo que llega es una factura enorme por este banquete. Siempre hay alguien que paga por el banquete, y esta vez te toca a ti.