La minería de Bitcoin se convierte en una ficha de negociación en las conversaciones entre Rusia y Ucrania. Trump propone convertir la central nuclear de Zaporizhzhia en una granja minera
La central nuclear de Zaporizhzhia es la más grande de Europa y ha sido un punto focal en las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania. El presidente ruso Putin reveló que Trump tiene la intención de realizar minería de Bitcoin en esa planta nuclear. Los medios locales afirman que la instalación «no solo puede suministrar electricidad a los residentes, sino también a las minas», y funcionarios de EE. UU. y Rusia ya han llegado a un consenso preliminar para usar energía nuclear para la minería. Sin embargo, el presidente ucraniano Zelenski afirmó que la ocupación de esa planta es una línea roja en las negociaciones, y que sin la participación de Ucrania, este plan no puede realizarse.
De activo estratégico a ficha de minería en la central nuclear de Zaporizhzhia
La central nuclear de Zaporizhzhia está ubicada a orillas del río Dniéper en el sureste de Ucrania, cuenta con seis reactores y una capacidad total de 6,000 MW, siendo la mayor instalación nuclear de Europa. Tras la invasión total de las fuerzas rusas en 2022, tomó control completo de la planta nuclear y, durante los cuatro años de guerra, ha sido objetivo de múltiples ataques. La Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha emitido advertencias de riesgo, preocupada por que el conflicto militar pueda causar un desastre nuclear. Por motivos de seguridad, la planta ha detenido sus operaciones, aunque la infraestructura permanece en su mayoría intacta.
Actualmente, ambas partes discuten la posibilidad de firmar un tratado de paz mediado por EE. UU., y la planta de Zaporizhzhia ha recibido una sorprendente propuesta de servicios públicos. Putin reveló que en conversaciones privadas, Trump expresó interés en que EE. UU. gestionara conjuntamente con Rusia la planta ocupada, incluyendo el uso de su electricidad para la minería de criptomonedas. Esta propuesta convertiría una instalación estratégica en guerra en una posible base para la minería de Bitcoin.
La lógica estratégica de esta propuesta no carece de sentido. En primer lugar, el cierre de Zaporizhzhia significa que su capacidad de generación de 6,000 MW está inactiva; si se reactivaran algunos reactores, esa enorme cantidad de electricidad podría usarse para la minería de Bitcoin. En segundo lugar, la energía nuclear es una de las fuentes de energía más estables, funcionando 24 horas sin interrupciones, ideal para la demanda constante de las operaciones mineras. En tercer lugar, la minería de Bitcoin podría proporcionar recursos económicos para el mantenimiento y la seguridad de la planta, transformando las ruinas de la guerra en un activo económico.
No obstante, la complejidad geopolítica llena de variables hace que este plan sea incierto. La planta de Zaporizhzhia está en territorio controlado por Rusia, aunque legalmente sigue siendo parte de Ucrania. Cualquier actividad comercial relacionada requiere consenso de las tres partes, y las posturas de Ucrania, Rusia y EE. UU. son diametralmente opuestas. Putin busca consolidar su control mediante cooperación económica, Trump podría verlo como un incentivo para impulsar negociaciones, mientras que Zelenski lo considera una línea roja de soberanía.
La línea roja de Zelenski y el dilema de la triple negociación
Medios oficiales ucranianos rápidamente desmintieron la afirmación de que la planta de Zaporizhzhia sería utilizada para minería de Bitcoin bajo supervisión conjunta de Rusia y EE. UU. Zelenski afirmó que la ocupación de la planta es una línea roja en las negociaciones de paz, defendiendo el control conjunto (sin Rusia) y que aún no se ha llegado a un acuerdo completo sobre su futuro. Este posicionamiento implica que, sin participación directa de Ucrania, el plan de minería no puede realizarse.
La postura firme de Zelenski tiene lógica política. La central de Zaporizhzhia es una parte importante de la infraestructura energética de Ucrania, proveyendo aproximadamente el 20% de la electricidad antes de la guerra. Aceptar en las negociaciones que Rusia controle esa instalación sería visto como una concesión significativa o incluso una traición. Además, la soberanía sobre la planta tiene un simbolismo mayor, representando una disputa más amplia por el control del territorio oriental.
Desde la perspectiva de la negociación tripartita, la propuesta de minería de Bitcoin podría ser una estrategia de Trump para romper el estancamiento. Introducir un proyecto económico beneficioso para las tres partes busca crear intereses comunes en las negociaciones. Rusia podría obtener beneficios económicos de los ingresos de la minería, Ucrania podría mantener cierta soberanía sobre la gestión del activo, y EE. UU. podría fortalecer su liderazgo en la minería global de Bitcoin.
Sin embargo, este escenario ideal enfrenta múltiples obstáculos. Primero, en un conflicto aún sin resolver, cualquier cooperación comercial en zonas ocupadas puede interpretarse como reconocimiento de hechos consumados. Segundo, ¿quién operaría los equipos de minería? Si fuera controlado por Rusia, Ucrania no lo aceptaría; si fuera operado por empresas estadounidenses, Rusia podría temer espionaje militar. Tercero, ¿cómo se repartirían los ingresos? Esto involucra complejidades en derechos de propiedad y fiscalidad.
Tres grandes obstáculos para la propuesta de minería en la central nuclear
Discrepancias sobre la soberanía: Rusia controla de facto, pero legalmente pertenece a Ucrania. Cualquier actividad comercial requiere consenso tripartito, pero las posturas actuales son irreconciliables.
Riesgos de seguridad difíciles de evaluar: Las instalaciones nucleares han sido atacadas varias veces en la guerra, y la OIEA advierte que el conflicto puede causar fugas nucleares. Sin garantías completas de seguridad, activar la minería sería muy arriesgado.
Complejidades legales internacionales y sanciones: La participación de empresas estadounidenses en actividades comerciales en zonas ocupadas podría violar leyes internacionales, y las sanciones de la UE contra Rusia dificultan cualquier cooperación comercial con ese país.
Tendencias y controversias globales en minería liderada por gobiernos
Estos dos líderes mundiales están influyendo en la tendencia de minería de Bitcoin apoyada por gobiernos, mediante la promulgación de leyes favorables para acelerar el proceso. Aunque el iniciador principal es el presidente salvadoreño Nayib Bukele, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha impuesto varias restricciones a los ambiciosos planes de minería criptográfica del país, exigiendo reducir los gastos relacionados con Bitcoin para acceder a préstamos.
Funcionarios de EE. UU. y Rusia han llegado a un consenso preliminar para usar energía nuclear en lugar de volcanes (como en El Salvador) para minar Bitcoin. Aunque tanto las energías renovables como la nuclear cumplen con requisitos ecológicos, medios locales informan que la central de Zaporizhzhia «no solo puede suministrar electricidad a la población local y sus instalaciones relacionadas, sino también a las minas de Bitcoin». Esta declaración muestra que la minería se considera una de las justificaciones económicas para reactivar la planta nuclear.
Desde la perspectiva de la industria minera de Bitcoin, la energía nuclear es una de las fuentes más ideales. Ofrece una generación estable, con bajas emisiones de carbono y sin depender del clima, perfecta para las demandas de suministro continuo de las operaciones mineras. Con una capacidad de 6,000 MW, Zaporizhzhia podría albergar decenas de miles de máquinas mineras, generando una potencia de hash que representaría una proporción significativa de la red global de Bitcoin.
No obstante, el modelo de minería liderado por el Estado también genera controversia sobre la descentralización. La esencia de Bitcoin radica en la descentralización y resistencia a la censura; cuando el poder estatal controla una gran parte del hash, esa concentración puede amenazar la seguridad de la red. Si las operaciones en Zaporizhzhia controladas por EE. UU. y Rusia superan el 10% del hash total, teóricamente podrían influir en la censura de transacciones o realizar ataques del 51%.
Un problema más tangible es que la mayoría de estas propuestas provienen de medios rusos (como «Vedomosti»), y EE. UU. aún no ha confirmado oficialmente. Esto podría ser una maniobra de Rusia para tantear reacciones internacionales, o una sugerencia informal de Trump en conversaciones privadas, sin un análisis completo de políticas. Dado el rechazo claro de Ucrania, la probabilidad de que esta propuesta se implemente en el corto plazo es muy baja.
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La minería de Bitcoin se convierte en una ficha de negociación en las conversaciones entre Rusia y Ucrania. Trump propone convertir la central nuclear de Zaporizhzhia en una granja minera
La central nuclear de Zaporizhzhia es la más grande de Europa y ha sido un punto focal en las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania. El presidente ruso Putin reveló que Trump tiene la intención de realizar minería de Bitcoin en esa planta nuclear. Los medios locales afirman que la instalación «no solo puede suministrar electricidad a los residentes, sino también a las minas», y funcionarios de EE. UU. y Rusia ya han llegado a un consenso preliminar para usar energía nuclear para la minería. Sin embargo, el presidente ucraniano Zelenski afirmó que la ocupación de esa planta es una línea roja en las negociaciones, y que sin la participación de Ucrania, este plan no puede realizarse.
De activo estratégico a ficha de minería en la central nuclear de Zaporizhzhia
La central nuclear de Zaporizhzhia está ubicada a orillas del río Dniéper en el sureste de Ucrania, cuenta con seis reactores y una capacidad total de 6,000 MW, siendo la mayor instalación nuclear de Europa. Tras la invasión total de las fuerzas rusas en 2022, tomó control completo de la planta nuclear y, durante los cuatro años de guerra, ha sido objetivo de múltiples ataques. La Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha emitido advertencias de riesgo, preocupada por que el conflicto militar pueda causar un desastre nuclear. Por motivos de seguridad, la planta ha detenido sus operaciones, aunque la infraestructura permanece en su mayoría intacta.
Actualmente, ambas partes discuten la posibilidad de firmar un tratado de paz mediado por EE. UU., y la planta de Zaporizhzhia ha recibido una sorprendente propuesta de servicios públicos. Putin reveló que en conversaciones privadas, Trump expresó interés en que EE. UU. gestionara conjuntamente con Rusia la planta ocupada, incluyendo el uso de su electricidad para la minería de criptomonedas. Esta propuesta convertiría una instalación estratégica en guerra en una posible base para la minería de Bitcoin.
La lógica estratégica de esta propuesta no carece de sentido. En primer lugar, el cierre de Zaporizhzhia significa que su capacidad de generación de 6,000 MW está inactiva; si se reactivaran algunos reactores, esa enorme cantidad de electricidad podría usarse para la minería de Bitcoin. En segundo lugar, la energía nuclear es una de las fuentes de energía más estables, funcionando 24 horas sin interrupciones, ideal para la demanda constante de las operaciones mineras. En tercer lugar, la minería de Bitcoin podría proporcionar recursos económicos para el mantenimiento y la seguridad de la planta, transformando las ruinas de la guerra en un activo económico.
No obstante, la complejidad geopolítica llena de variables hace que este plan sea incierto. La planta de Zaporizhzhia está en territorio controlado por Rusia, aunque legalmente sigue siendo parte de Ucrania. Cualquier actividad comercial relacionada requiere consenso de las tres partes, y las posturas de Ucrania, Rusia y EE. UU. son diametralmente opuestas. Putin busca consolidar su control mediante cooperación económica, Trump podría verlo como un incentivo para impulsar negociaciones, mientras que Zelenski lo considera una línea roja de soberanía.
La línea roja de Zelenski y el dilema de la triple negociación
Medios oficiales ucranianos rápidamente desmintieron la afirmación de que la planta de Zaporizhzhia sería utilizada para minería de Bitcoin bajo supervisión conjunta de Rusia y EE. UU. Zelenski afirmó que la ocupación de la planta es una línea roja en las negociaciones de paz, defendiendo el control conjunto (sin Rusia) y que aún no se ha llegado a un acuerdo completo sobre su futuro. Este posicionamiento implica que, sin participación directa de Ucrania, el plan de minería no puede realizarse.
La postura firme de Zelenski tiene lógica política. La central de Zaporizhzhia es una parte importante de la infraestructura energética de Ucrania, proveyendo aproximadamente el 20% de la electricidad antes de la guerra. Aceptar en las negociaciones que Rusia controle esa instalación sería visto como una concesión significativa o incluso una traición. Además, la soberanía sobre la planta tiene un simbolismo mayor, representando una disputa más amplia por el control del territorio oriental.
Desde la perspectiva de la negociación tripartita, la propuesta de minería de Bitcoin podría ser una estrategia de Trump para romper el estancamiento. Introducir un proyecto económico beneficioso para las tres partes busca crear intereses comunes en las negociaciones. Rusia podría obtener beneficios económicos de los ingresos de la minería, Ucrania podría mantener cierta soberanía sobre la gestión del activo, y EE. UU. podría fortalecer su liderazgo en la minería global de Bitcoin.
Sin embargo, este escenario ideal enfrenta múltiples obstáculos. Primero, en un conflicto aún sin resolver, cualquier cooperación comercial en zonas ocupadas puede interpretarse como reconocimiento de hechos consumados. Segundo, ¿quién operaría los equipos de minería? Si fuera controlado por Rusia, Ucrania no lo aceptaría; si fuera operado por empresas estadounidenses, Rusia podría temer espionaje militar. Tercero, ¿cómo se repartirían los ingresos? Esto involucra complejidades en derechos de propiedad y fiscalidad.
Tres grandes obstáculos para la propuesta de minería en la central nuclear
Discrepancias sobre la soberanía: Rusia controla de facto, pero legalmente pertenece a Ucrania. Cualquier actividad comercial requiere consenso tripartito, pero las posturas actuales son irreconciliables.
Riesgos de seguridad difíciles de evaluar: Las instalaciones nucleares han sido atacadas varias veces en la guerra, y la OIEA advierte que el conflicto puede causar fugas nucleares. Sin garantías completas de seguridad, activar la minería sería muy arriesgado.
Complejidades legales internacionales y sanciones: La participación de empresas estadounidenses en actividades comerciales en zonas ocupadas podría violar leyes internacionales, y las sanciones de la UE contra Rusia dificultan cualquier cooperación comercial con ese país.
Tendencias y controversias globales en minería liderada por gobiernos
Estos dos líderes mundiales están influyendo en la tendencia de minería de Bitcoin apoyada por gobiernos, mediante la promulgación de leyes favorables para acelerar el proceso. Aunque el iniciador principal es el presidente salvadoreño Nayib Bukele, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha impuesto varias restricciones a los ambiciosos planes de minería criptográfica del país, exigiendo reducir los gastos relacionados con Bitcoin para acceder a préstamos.
Funcionarios de EE. UU. y Rusia han llegado a un consenso preliminar para usar energía nuclear en lugar de volcanes (como en El Salvador) para minar Bitcoin. Aunque tanto las energías renovables como la nuclear cumplen con requisitos ecológicos, medios locales informan que la central de Zaporizhzhia «no solo puede suministrar electricidad a la población local y sus instalaciones relacionadas, sino también a las minas de Bitcoin». Esta declaración muestra que la minería se considera una de las justificaciones económicas para reactivar la planta nuclear.
Desde la perspectiva de la industria minera de Bitcoin, la energía nuclear es una de las fuentes más ideales. Ofrece una generación estable, con bajas emisiones de carbono y sin depender del clima, perfecta para las demandas de suministro continuo de las operaciones mineras. Con una capacidad de 6,000 MW, Zaporizhzhia podría albergar decenas de miles de máquinas mineras, generando una potencia de hash que representaría una proporción significativa de la red global de Bitcoin.
No obstante, el modelo de minería liderado por el Estado también genera controversia sobre la descentralización. La esencia de Bitcoin radica en la descentralización y resistencia a la censura; cuando el poder estatal controla una gran parte del hash, esa concentración puede amenazar la seguridad de la red. Si las operaciones en Zaporizhzhia controladas por EE. UU. y Rusia superan el 10% del hash total, teóricamente podrían influir en la censura de transacciones o realizar ataques del 51%.
Un problema más tangible es que la mayoría de estas propuestas provienen de medios rusos (como «Vedomosti»), y EE. UU. aún no ha confirmado oficialmente. Esto podría ser una maniobra de Rusia para tantear reacciones internacionales, o una sugerencia informal de Trump en conversaciones privadas, sin un análisis completo de políticas. Dado el rechazo claro de Ucrania, la probabilidad de que esta propuesta se implemente en el corto plazo es muy baja.