Tras reunirse con Zelensky en la finca de Mar-a-Lago el 28 de diciembre, Trump afirmó que el acuerdo para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania “se acerca cada vez más”, y que el acuerdo de seguridad ya está completado en un 95%. Sin embargo, la pertenencia de Donbás sigue siendo un punto clave en el estancamiento, y Trump reconoció que “es muy complicado”. El presidente francés Macron indicó que los países de la “alianza voluntaria” definirán sus contribuciones concretas a principios de enero en París. Trump espera que en “unas semanas” se tenga una respuesta clara, pero la cuestión territorial aún requiere avances.
Pertenencia de Donbás: el último estancamiento en las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania
A pesar de que Trump y Zelensky mostraron optimismo en la conferencia de prensa conjunta, el futuro de Donbás sigue siendo la principal controversia sin resolver. Moscú insiste en obtener el control total de toda la región de Donbás, que incluye las provincias de Donetsk y Lugansk, y que desde 2014 ha sido el foco del conflicto ruso-ucraniano. Por otro lado, Kiev busca congelar las fronteras en la línea de combate actual, lo que implica que Ucrania mantendría bajo control militar las partes de Donbás que actualmente controla.
La propuesta de compromiso de Trump es controvertida. Según la propuesta estadounidense, las fuerzas ucranianas deberían retirarse completamente de Donbás, a cambio de la creación de una zona económica libre en la región. Esta propuesta cumple con las demandas territoriales de Rusia, pero para Ucrania significaría renunciar a las áreas estratégicas actualmente bajo control militar. Zelensky ha expresado previamente su deseo de suavizar esta propuesta para evitar un retiro total que sería humillante.
El funcionamiento práctico de la zona económica libre aún no está claro. Estas zonas especiales suelen gozar de beneficios fiscales, regulación simplificada y facilidades comerciales, pero en una región aún devastada por la guerra y con la soberanía en disputa, ¿quién la administraría? ¿Rusia, Ucrania o una tutela internacional? Estas cuestiones fundamentales aún no tienen respuesta. Trump admitió el domingo: “Aún no está resuelto, pero estamos mucho más cerca. Es un problema muy complicado.”
Esta ambigüedad también se refleja en las declaraciones públicas de ambas partes. Trump afirmó que las discusiones “van en la dirección correcta”, pero Zelensky subrayó que cualquier acuerdo de paz debe ser aprobado por el parlamento ucraniano o mediante un referéndum popular. Esto sugiere que, incluso si los líderes alcanzan un consenso, en Ucrania aún podría rechazarse cualquier plan que se perciba como demasiado concesivo. Trump expresó que, si eso garantiza un acuerdo, está dispuesto a dialogar con el parlamento ucraniano.
El contenido del acuerdo de seguridad, con un 95% de avance
En contraste con el estancamiento en Donbás, el tema de la seguridad parece avanzar de manera más concreta. Zelensky afirmó que ya se ha llegado a un acuerdo sobre la protección de Ucrania, y lo calificó como “un hito clave para lograr una paz duradera”. Sin embargo, Trump fue más cauteloso, diciendo que las dos partes están “a un 95% de alcanzar” este tipo de acuerdo, y resaltó que los países europeos, con el apoyo de EE. UU., “asumirán una gran parte” del trabajo.
Estas diferencias en las declaraciones revelan información clave. Primero, la forma concreta de la seguridad aún no está finalizada. Las opciones posibles incluyen: membresía en la OTAN (aunque esto es casi imposible a corto plazo), tratados bilaterales de defensa, alianzas de garantías de seguridad multilateral, o compromisos de ayuda militar a largo plazo similares a los de Israel. Segundo, Trump enfatizó deliberadamente la responsabilidad europea, sugiriendo que EE. UU. no quiere asumir solo la seguridad a largo plazo de Ucrania.
La postura del presidente Macron aporta más pistas sobre el marco de seguridad. En su publicación en X, afirmó que los países de la “alianza voluntaria” se reunirán a principios de enero en París para definir sus “contribuciones concretas”. Esto indica que la seguridad será abordada mediante un mecanismo multilateral, no solo bajo la protección de una gran potencia. Los países participantes podrían incluir Reino Unido, Francia, Polonia y los países bálticos, quienes ofrecerían garantías mediante entrenamiento militar, suministro de armas, intercambio de inteligencia o ejercicios conjuntos.
¿Podrá esta dispersa alianza multilateral realmente disuadir futuras agresiones de Rusia? La experiencia histórica no es alentadora. En 1994, el Memorando de Budapest prometió garantizar la seguridad de Ucrania a cambio de que renunciara a sus armas nucleares, pero cuando Rusia anexó Crimea en 2014, esa promesa fue papel mojado. A menos que la nueva seguridad incluya cláusulas claras de intervención militar y mecanismos de cumplimiento confiables, probablemente solo será una declaración diplomática.
Momentos clave en las negociaciones
Respuesta en unas semanas: Trump afirmó que en “unas semanas” se sabrá si la negociación tendrá éxito, lo que sugiere que enero de 2026 será un período decisivo.
Reunión en París a principios de enero: La conferencia de la “alianza voluntaria” convocada por Macron será crucial para definir las contribuciones concretas de los países europeos.
Aprobación interna en Ucrania: Zelensky enfatizó que cualquier acuerdo debe ser aprobado por el parlamento o mediante referéndum, lo que puede ser un factor decisivo para la aprobación final.
Tres variables en las negociaciones entre Rusia y Ucrania
A pesar del optimismo de Trump, las negociaciones entre Rusia y Ucrania enfrentan múltiples incertidumbres. Primero, la postura de Rusia. ¿Está realmente dispuesto Putin a aceptar un acuerdo que no incluya toda Donbás? Los objetivos militares de Moscú en los últimos tres años han sido controlar completamente Donbás; si en la mesa de negociaciones renuncia a ese objetivo, Putin enfrentará una enorme presión interna de los sectores más duros.
En segundo lugar, la política interna en Ucrania. Aunque Zelensky goza de altos niveles de apoyo durante la guerra, cualquier acuerdo que parezca vender territorio podría desencadenar una crisis política. ¿Aceptará el parlamento y la opinión pública ucraniana la retirada de Donbás a cambio de una zona económica? Especialmente si en la ofensiva de verano de 2024 las fuerzas ucranianas recuperan parte del territorio, renunciar a esas tierras costosas sería muy controvertido.
Tercero, las promesas reales de Europa. Aunque Trump afirmó que Europa asumirá la mayor parte de la seguridad, ¿están realmente dispuestos los países europeos a ofrecer una protección militar confiable a largo plazo? Alemania aún no tiene gobierno, Francia enfrenta crisis presupuestarias, Polonia, aunque activa, tiene capacidades limitadas. ¿Podrá esta dispersa alianza multilateral ser efectiva para disuadir a Rusia? La duda sigue siendo grande.
La afirmación de Trump de que en “unas semanas” se tendrá un resultado claro puede ser una estrategia de presión o reflejar que las negociaciones están en una etapa crucial. Sin embargo, incluso si los líderes alcanzan un acuerdo marco, la implementación y ejecución requerirán mucho tiempo. El destino de Donbás, la forma concreta de la seguridad y los compromisos reales de las partes seguirán en juego en las próximas semanas y meses.
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¡Punto de inflexión en la guerra entre Rusia y Ucrania! Trump: 95% de acuerdo de paz con Zelensky
Tras reunirse con Zelensky en la finca de Mar-a-Lago el 28 de diciembre, Trump afirmó que el acuerdo para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania “se acerca cada vez más”, y que el acuerdo de seguridad ya está completado en un 95%. Sin embargo, la pertenencia de Donbás sigue siendo un punto clave en el estancamiento, y Trump reconoció que “es muy complicado”. El presidente francés Macron indicó que los países de la “alianza voluntaria” definirán sus contribuciones concretas a principios de enero en París. Trump espera que en “unas semanas” se tenga una respuesta clara, pero la cuestión territorial aún requiere avances.
Pertenencia de Donbás: el último estancamiento en las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania
A pesar de que Trump y Zelensky mostraron optimismo en la conferencia de prensa conjunta, el futuro de Donbás sigue siendo la principal controversia sin resolver. Moscú insiste en obtener el control total de toda la región de Donbás, que incluye las provincias de Donetsk y Lugansk, y que desde 2014 ha sido el foco del conflicto ruso-ucraniano. Por otro lado, Kiev busca congelar las fronteras en la línea de combate actual, lo que implica que Ucrania mantendría bajo control militar las partes de Donbás que actualmente controla.
La propuesta de compromiso de Trump es controvertida. Según la propuesta estadounidense, las fuerzas ucranianas deberían retirarse completamente de Donbás, a cambio de la creación de una zona económica libre en la región. Esta propuesta cumple con las demandas territoriales de Rusia, pero para Ucrania significaría renunciar a las áreas estratégicas actualmente bajo control militar. Zelensky ha expresado previamente su deseo de suavizar esta propuesta para evitar un retiro total que sería humillante.
El funcionamiento práctico de la zona económica libre aún no está claro. Estas zonas especiales suelen gozar de beneficios fiscales, regulación simplificada y facilidades comerciales, pero en una región aún devastada por la guerra y con la soberanía en disputa, ¿quién la administraría? ¿Rusia, Ucrania o una tutela internacional? Estas cuestiones fundamentales aún no tienen respuesta. Trump admitió el domingo: “Aún no está resuelto, pero estamos mucho más cerca. Es un problema muy complicado.”
Esta ambigüedad también se refleja en las declaraciones públicas de ambas partes. Trump afirmó que las discusiones “van en la dirección correcta”, pero Zelensky subrayó que cualquier acuerdo de paz debe ser aprobado por el parlamento ucraniano o mediante un referéndum popular. Esto sugiere que, incluso si los líderes alcanzan un consenso, en Ucrania aún podría rechazarse cualquier plan que se perciba como demasiado concesivo. Trump expresó que, si eso garantiza un acuerdo, está dispuesto a dialogar con el parlamento ucraniano.
El contenido del acuerdo de seguridad, con un 95% de avance
En contraste con el estancamiento en Donbás, el tema de la seguridad parece avanzar de manera más concreta. Zelensky afirmó que ya se ha llegado a un acuerdo sobre la protección de Ucrania, y lo calificó como “un hito clave para lograr una paz duradera”. Sin embargo, Trump fue más cauteloso, diciendo que las dos partes están “a un 95% de alcanzar” este tipo de acuerdo, y resaltó que los países europeos, con el apoyo de EE. UU., “asumirán una gran parte” del trabajo.
Estas diferencias en las declaraciones revelan información clave. Primero, la forma concreta de la seguridad aún no está finalizada. Las opciones posibles incluyen: membresía en la OTAN (aunque esto es casi imposible a corto plazo), tratados bilaterales de defensa, alianzas de garantías de seguridad multilateral, o compromisos de ayuda militar a largo plazo similares a los de Israel. Segundo, Trump enfatizó deliberadamente la responsabilidad europea, sugiriendo que EE. UU. no quiere asumir solo la seguridad a largo plazo de Ucrania.
La postura del presidente Macron aporta más pistas sobre el marco de seguridad. En su publicación en X, afirmó que los países de la “alianza voluntaria” se reunirán a principios de enero en París para definir sus “contribuciones concretas”. Esto indica que la seguridad será abordada mediante un mecanismo multilateral, no solo bajo la protección de una gran potencia. Los países participantes podrían incluir Reino Unido, Francia, Polonia y los países bálticos, quienes ofrecerían garantías mediante entrenamiento militar, suministro de armas, intercambio de inteligencia o ejercicios conjuntos.
¿Podrá esta dispersa alianza multilateral realmente disuadir futuras agresiones de Rusia? La experiencia histórica no es alentadora. En 1994, el Memorando de Budapest prometió garantizar la seguridad de Ucrania a cambio de que renunciara a sus armas nucleares, pero cuando Rusia anexó Crimea en 2014, esa promesa fue papel mojado. A menos que la nueva seguridad incluya cláusulas claras de intervención militar y mecanismos de cumplimiento confiables, probablemente solo será una declaración diplomática.
Momentos clave en las negociaciones
Respuesta en unas semanas: Trump afirmó que en “unas semanas” se sabrá si la negociación tendrá éxito, lo que sugiere que enero de 2026 será un período decisivo.
Reunión en París a principios de enero: La conferencia de la “alianza voluntaria” convocada por Macron será crucial para definir las contribuciones concretas de los países europeos.
Aprobación interna en Ucrania: Zelensky enfatizó que cualquier acuerdo debe ser aprobado por el parlamento o mediante referéndum, lo que puede ser un factor decisivo para la aprobación final.
Tres variables en las negociaciones entre Rusia y Ucrania
A pesar del optimismo de Trump, las negociaciones entre Rusia y Ucrania enfrentan múltiples incertidumbres. Primero, la postura de Rusia. ¿Está realmente dispuesto Putin a aceptar un acuerdo que no incluya toda Donbás? Los objetivos militares de Moscú en los últimos tres años han sido controlar completamente Donbás; si en la mesa de negociaciones renuncia a ese objetivo, Putin enfrentará una enorme presión interna de los sectores más duros.
En segundo lugar, la política interna en Ucrania. Aunque Zelensky goza de altos niveles de apoyo durante la guerra, cualquier acuerdo que parezca vender territorio podría desencadenar una crisis política. ¿Aceptará el parlamento y la opinión pública ucraniana la retirada de Donbás a cambio de una zona económica? Especialmente si en la ofensiva de verano de 2024 las fuerzas ucranianas recuperan parte del territorio, renunciar a esas tierras costosas sería muy controvertido.
Tercero, las promesas reales de Europa. Aunque Trump afirmó que Europa asumirá la mayor parte de la seguridad, ¿están realmente dispuestos los países europeos a ofrecer una protección militar confiable a largo plazo? Alemania aún no tiene gobierno, Francia enfrenta crisis presupuestarias, Polonia, aunque activa, tiene capacidades limitadas. ¿Podrá esta dispersa alianza multilateral ser efectiva para disuadir a Rusia? La duda sigue siendo grande.
La afirmación de Trump de que en “unas semanas” se tendrá un resultado claro puede ser una estrategia de presión o reflejar que las negociaciones están en una etapa crucial. Sin embargo, incluso si los líderes alcanzan un acuerdo marco, la implementación y ejecución requerirán mucho tiempo. El destino de Donbás, la forma concreta de la seguridad y los compromisos reales de las partes seguirán en juego en las próximas semanas y meses.