¡El proyecto de ley de estructura del mercado 2026 podría morir en el intento! La comunidad cripto está dividida en dos facciones, y la confianza pública está a punto de colapsar

2026市場結構法案

El grupo de cabildeo de criptomonedas en Washington cada vez está más convencido de que la Ley de Estructura de Mercado probablemente no pase el próximo año. Fuentes internas consideran que la ley es demasiado compleja para ser aprobada en el Senado antes de que el Congreso quede paralizado por las elecciones intermedias de 2026. La industria está dividida en dos facciones: algunos líderes políticos creen que las recientes acciones de la SEC y la CFTC han reducido la urgencia legislativa, mientras que otros advierten que si no se aprueba, la industria estará expuesta a turbulencias políticas y perderá la confianza pública.

Perspectiva pesimista de los cabilderos y estancamiento en las elecciones intermedias

Varias fuentes internas cercanas afirman que, a pesar de las señales positivas del público, la Ley de Estructura de Mercado no logrará pasar antes de las elecciones intermedias de 2026. Esta perspectiva pesimista se basa en varios factores concretos. En primer lugar, la ley aborda cuestiones altamente técnicas y complejas, como la división de poderes entre la SEC y la CFTC, la clasificación de tokens como valores, exenciones de registro para exchanges, entre otras, que requieren mucho tiempo para ser revisadas y modificadas en el Senado. En segundo lugar, la ley toca los límites del poder de los reguladores financieros tradicionales, quienes también tienen una fuerte influencia de cabildeo y podrían bloquearla tras bambalinas.

El calendario de las elecciones intermedias es una restricción fatal. En noviembre de 2026 se renovarán todos los escaños de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado, y generalmente el Congreso entra en un estado de parálisis sustancial en la primavera del año electoral, ya que los legisladores están ocupados en campañas en lugar de legislar. Esto significa que la ley debe aprobarse en el Senado antes de marzo de 2026, dejando solo unos meses para legislar. Considerando que la Cámara ya aprobó la ley en julio de 2025, si el Senado no logra hacerlo antes de las elecciones, todo el proceso legislativo podría tener que reiniciarse en la nueva legislatura.

Más sutil aún, algunos líderes en política cripto empiezan a cuestionar si realmente es tan importante impulsar la ley en este momento. Un alto ejecutivo del sector calificó la insistencia de sus colegas en aprobar la ley en 2026 como un “síndrome de disfunción estructural del mercado”. Aunque esta expresión tiene un tono irónico, refleja las verdaderas diferencias internas: ¿debería la industria empujar con todas sus fuerzas la legislación o aceptar las reformas regulatorias y esperar un mejor momento?

Un líder en política cripto afirmó directamente: «Una vez que obtengamos el puerto seguro para tokens, la estructura de mercado habrá terminado». Mencionó que los proyectos de criptomonedas previstos para lanzarse en enero de 2026 gozan de exenciones de la SEC. Desde esta perspectiva, acumulando exenciones y directrices regulatorias, la industria puede obtener en la práctica la mayor parte de los beneficios prometidos por la Ley de Estructura de Mercado sin pasar por un proceso legislativo largo e incierto.

La vía regulatoria alternativa de la SEC según Atkins

La postura del presidente de la SEC, Paul Atkins, ofrece los argumentos centrales de los defensores de la regulación. Cuando se le preguntó si la SEC necesita una autorización adicional de la Congreso para regular la industria cripto según su voluntad, Atkins mostró escepticismo. «Contamos con exenciones bastante amplias, que el Congreso nos ha otorgado, y eso es positivo», dijo en una entrevista con Decrypt, refiriéndose a las leyes de valores de 1933 y 1934. «Eso nos da una base muy sólida.»

Las declaraciones de Atkins no son arrogantes, sino que se basan en la realidad legal. La SEC efectivamente tiene amplias exenciones y potestades regulatorias, y puede legalizar en la práctica la mayor parte de las actividades cripto mediante directrices, cartas de no objeción y órdenes de exención. Por ejemplo, la SEC puede definir qué tokens no son valores, qué conductas de trading no requieren registro y cómo simplificar los procesos de cumplimiento. La acumulación de estas medidas administrativas puede, en la práctica, lograr entre un 70% y un 80% de los objetivos de la ley de estructura de mercado.

Los defensores de la vía regulatoria alternativa argumentan que tiene varias ventajas. Primero, es más rápida, sin necesidad de pasar por un proceso legislativo largo en el Congreso. Segundo, ofrece mayor flexibilidad, permitiendo a los reguladores ajustar las reglas según la evolución del mercado sin estar atados a textos legales rígidos. Tercero, presenta menor riesgo político, ya que no se ve afectada por cambios en el Congreso o en la orientación política.

No obstante, esta vía también tiene defectos fundamentales. Las directrices regulatorias pueden ser fácilmente revocadas por futuros presidentes de la SEC, mientras que la legislación tiene mayor estabilidad y durabilidad. Cuando en 2029 cambie nuevamente el gobierno, si el nuevo presidente de la SEC adopta una postura anti-cripto, todas las exenciones y directrices creadas en la era de Atkins podrían ser eliminadas. Esta incertidumbre es precisamente el problema central que los defensores de la legislación quieren evitar.

Fuentes afirman: «Las agencias regulatorias están logrando victorias clave para la industria, y esas victorias serán difíciles de deshacer en futuros gobiernos. Tomarse el tiempo para ajustar la estructura de mercado vale la pena, incluso si eso lleva varios años.» Esta actitud optimista ignora la realidad política: si el gobierno de Trump termina en 2028 y es reemplazado por un gobierno demócrata que mantiene una postura escéptica hacia las criptomonedas, la industria podría volver al invierno regulatorio de 2022.

Tres grandes riesgos de la vía regulatoria alternativa

Altamente reversible: las órdenes ejecutivas y directrices regulatorias pueden ser fácilmente revocadas por futuros administradores, carecen de la durabilidad y estabilidad de la ley, y en 2029 un cambio de gobierno podría anular todos los avances.

Percepción de legalidad insuficiente: aunque los reguladores permitan en la práctica ciertas actividades, el público y las instituciones tradicionales aún podrían considerar que la industria cripto carece de una “legalización formal”, afectando su adopción masiva.

Falta de protección legal clara: las empresas que operan en zonas grises regulatorias, si enfrentan demandas o acciones de enforcement, podrían descubrir que las exenciones en las que confían no tienen fuerza legal vinculante.

Crisis de confianza pública y riesgos de inestabilidad a largo plazo

Otra facción de expertos en política cripto se opone firmemente a la vía regulatoria alternativa. Advierten que si en 2026 no se aprueba la ley de estructura de mercado, la industria no solo estará expuesta a turbulencias políticas futuras, sino que también perderá una oportunidad clave para construir confianza pública. «No puedo enfatizar lo suficiente lo importante que creo que esto es», afirmó un líder senior en política cripto, subrayando la necesidad de aprobar la legislación en 2026, y aún consideran que ese objetivo es alcanzable.

Este líder destaca que la ley puede cambiar en qué medida afecta la percepción pública actual de las criptomonedas, que las considera un casino sospechoso. La pérdida de confianza pública no puede resolverse solo con exenciones regulatorias. Aunque la SEC y la CFTC puedan permitir ciertas actividades mediante medidas administrativas, los inversores, clientes empresariales y las instituciones tradicionales aún podrían considerarlas arreglos temporales en lugar de una legalización formal.

El simbolismo de la legislación en algunos aspectos es incluso más importante que su contenido real. Cuando el Congreso aprueba una ley formal, representa la aprobación de los representantes electos hacia la industria, un respaldo político que las órdenes ejecutivas no pueden ofrecer. Para millones de inversores que aún ven las criptomonedas como herramientas ilegales o de estafa, la legislación congresal puede ser el punto de inflexión para participar.

«¿Puede el gobierno actual hacer mucho para aliviar estos problemas? Sí, puede», dijo el líder político. «¿Pero puede ser tan efectivo como una ley? Absolutamente no.» Esta comparación apunta directamente al núcleo del problema: la reforma regulatoria es solo una medida provisional, y la verdadera estabilidad a largo plazo solo llegará con la legislación. Si en 2026 se pierde esa oportunidad, la próxima ventana legislativa podría no abrirse hasta 2029 o incluso más tarde, y durante ese tiempo la industria seguirá operando en un marco legal difuso.

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