Trump supervisa personalmente la "QE administrativa": ¿cómo impactará en el mercado el plan de compra de deuda de 200 mil millones de dólares?

Estados Unidos, el presidente Donald Trump a través de su plataforma “Verdadera Social” anunció que instruirá a sus representantes para comprar valores respaldados por hipotecas (MBS) por un valor de 2,000 millones de dólares. Esta medida tiene como objetivo reducir directamente las tasas hipotecarias, aliviando la cada vez más grave crisis de asequibilidad de la vivienda.

El director de la Oficina de Financiamiento de la Vivienda de EE. UU., Bill Purdy, confirmó posteriormente que estas compras serán ejecutadas por Fannie Mae y Freddie Mac, dos empresas respaldadas por el gobierno, y afirmó que no se requiere aprobación del Congreso. Esta política fue ampliamente interpretada por el mercado como una intervención administrativa al estilo de la flexibilización cuantitativa (QE) de la Reserva Federal, aunque su escala sea menor en comparación con las operaciones del banco central. Sin embargo, su bypass a la independencia del banco central y la intervención directa en los mercados de capitales podrían tener un impacto profundo en las expectativas de liquidez del mercado financiero tradicional y en la preferencia por activos de riesgo, cuyas repercusiones trascienden y merecen la atención del mercado de criptomonedas.

Desglose de la política: ¿Cómo funciona una “flexibilización no convencional” al estilo Trump?

En enero de 2026, Trump lanzó una bomba política en su plataforma de redes sociales “Verdadera Social”. Afirmó que, debido a que en su primer mandato decidió no vender Fannie Mae y Freddie Mac, estas instituciones acumularon una enorme cantidad de efectivo. “Por esta razón”, escribió, “he instruido a mis representantes para comprar 2,000 millones de dólares en bonos hipotecarios. Esto impulsará la caída de las tasas hipotecarias y reducirá los pagos mensuales, haciendo que la compra de vivienda sea más asequible”. Estas declaraciones provocaron rápidamente un impacto en el mercado, ya que implican que el poder ejecutivo intenta jugar un papel directo en el mercado de la política monetaria.

La declaración posterior de Bill Purdy, director de la Oficina de Financiamiento de la Vivienda, delineó un marco general para la implementación del plan. Confirmó a The Financial Times y Reuters que las compras específicas serán realizadas conjuntamente por Fannie Mae y Freddie Mac. La función principal de estas instituciones es comprar hipotecas de los prestamistas y securitizarlas. Purdy enfatizó que esta acción es una estrategia para “revertir los daños causados por la administración Biden” y que no requiere aprobación del Congreso. Cuando se le preguntó sobre la fuente de fondos, explicó que los balances de ambas instituciones tienen “liquidez suficiente”, con un total cercano a 1,000 millones de dólares cada una, incluyendo efectivo, efectivo restringido y valores adquiridos mediante acuerdos de recompra.

No obstante, la ambigüedad de esta política es tan destacada como su impacto. En primer lugar, no está claro quién exactamente representa “mis representantes”. La Casa Blanca y la Oficina de Financiamiento de la Vivienda inicialmente no aclararon de inmediato. En segundo lugar, a diferencia de la QE de la Reserva Federal, que crea reservas bancarias para implementar la flexibilización, los fondos de esta compra provendrían en teoría de los activos existentes de las dos instituciones. Nick Timirios, portavoz de la Fed, señaló que, según los acuerdos vigentes, el límite de inversión en hipotecas de Fannie Mae y Freddie Mac es de 2250 millones de dólares cada una, y que hasta noviembre de 2025, cada una tenía aproximadamente 1240 millones de dólares en inversiones, por lo que en realidad disponen de alrededor de 1000 millones de dólares para comprar. Pero esto es esencialmente un intercambio en el balance, no una inyección de nueva base monetaria en el sistema financiero, y su intensidad de estímulo y mecanismo de transmisión difieren fundamentalmente de la QE del banco central.

“Diferencias clave entre la QE de Trump y la QE de la Reserva Federal”

Dimensión de comparación Plan de compra administrativa de Trump QE tradicional de la Reserva Federal (Fed)
Autoridad política Departamento ejecutivo (ejecutado por empresas respaldadas por el gobierno) Banco central independiente (Fed)
Base legal Alega basarse en la autoridad existente de las empresas, sin necesidad de aprobación del Congreso Autorizado por la Ley de la Reserva Federal, decidido por la Comisión Federal de Mercado Abierto (FOMC)
Fuente de fondos Liquidez existente en los balances de Fannie Mae y Freddie Mac Reservas bancarias creadas por la Fed (impresión de dinero)
Objetivo principal Reducir específicamente las tasas hipotecarias, aliviar la presión política sobre la vivienda Bajar las tasas a largo plazo en general, estimular la economía y la inflación
Canal de impacto en mercado Afecta directamente la oferta y demanda en el mercado de MBS, transmitiendo a las tasas hipotecarias A través de compras de bonos del gobierno y MBS, influye en la curva de tasas sin riesgo, transmisión amplia
Escala potencial (relativa) Aproximadamente 2,000 millones de dólares en una sola vez, relativamente limitado Múltiples rondas históricas de QE, total en billones de dólares

Motivaciones políticas y económicas: ¿Por qué ahora se recurre a la “compra de deuda”?

La medida de Trump no es un capricho, sino que está motivada por presiones políticas urgentes y consideraciones económicas complejas. La crisis de asequibilidad de la vivienda se ha convertido en uno de los conflictos socioeconómicos más agudos en EE. UU. Aunque la Fed ya redujo en 75 puntos básicos la tasa de fondos federales en 2025, la tasa media de las hipotecas fijas a 30 años sigue en torno al 6.16%, muy por encima de los niveles previos a la pandemia. La doble presencia de precios altos y tasas elevadas ha dejado fuera del mercado a muchos compradores primerizos, generando descontento generalizado. Este malestar se refleja directamente en la popularidad de Trump, constituyendo un punto débil en su campaña de reelección.

Irónicamente, Trump había declarado públicamente que la crisis de asequibilidad de la vivienda era una “estafa”. Sin embargo, la presión política le obligó a cambiar de postura 180 grados. Rápidamente culpó a la administración Biden anterior, acusándola de “ignorar el mercado de la vivienda”, y afirmó que estaba “prestando especial atención al mercado de la vivienda”. Este plan de compra de 2,000 millones de dólares es la jugada más llamativa de su serie de políticas de vivienda. La lógica política es clara y directa: ante la imposibilidad de que la Reserva Federal reduzca rápidamente las tasas de interés, el gobierno recurre a medidas administrativas para abrir un “segundo frente”, mostrando a los votantes su compromiso y acción para reducir los costos de la vivienda.

Desde una perspectiva económica, esto refleja un estilo de intervención directa en los mercados típico de la “economía Trump”. Ya ha presionado públicamente a la Fed para que sea más agresiva en la reducción de tasas. Este plan de compra de deuda puede considerarse como una capa adicional de “flexibilización administrativa” fuera de la política monetaria. Analistas como Chen Zhao, economista jefe de Redfin, consideran que, en comparación con las compras de activos por varios billones de dólares de la Fed, la influencia de 2,000 millones de dólares puede ser “limitada”, quizás solo logrando reducir las tasas hipotecarias en 10 a 15 puntos básicos. Pero su significado simbólico y su efecto en las expectativas de mercado superan ampliamente el impacto real: anuncia que el gobierno no escatimará en usar herramientas no convencionales para apoyar el mercado inmobiliario y la economía en general. Esto podría, en cierta medida, sobreestimar las expectativas de futuras bajadas de tasas, afectando las decisiones de asignación de activos de los inversores.

Posibles efectos en el mercado de criptomonedas: una variable en la narrativa de liquidez

Para el mercado de criptomonedas, el impacto de esta política, aunque indirecto, puede generar efectos en varias vías clave. La lógica principal de transmisión radica en las expectativas de liquidez global. Aunque esta compra no implica que la Fed esté “imprimiendo dinero”, refuerza la voluntad de las autoridades estadounidenses de apoyar los precios de los activos a toda costa. Esta postura puede interpretarse como una señal de que, en un entorno de restricciones en el espacio de política monetaria convencional, las herramientas fiscales y semi-fiscales se usarán con mayor frecuencia, manteniendo o incluso reforzando la liquidez del sistema financiero. La experiencia histórica muestra que entornos de liquidez abundante suelen ser caldo de cultivo para activos de riesgo, incluidas las criptomonedas.

En segundo lugar, esta acción puede modificar la percepción y preferencia por “activos seguros”. La intervención masiva del gobierno en el mercado de MBS puede reducir la prima de riesgo de estos activos. Para fondos institucionales que buscan rentabilidad y seguridad, esto podría impulsar una mayor exploración en clases de activos con mayor potencial de retorno, como las criptomonedas, especialmente Bitcoin, que a menudo se consideran “oro digital” o “herramienta de cobertura contra la inflación”. Además, la política revela una profunda ansiedad sobre la estabilidad a largo plazo del sistema fiduciario estadounidense, una preocupación que sustenta la narrativa nativa de las criptomonedas.

A corto plazo, la reacción del mercado se refleja en una ligera caída en los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años. Tras la noticia, estos rendimientos bajaron ligeramente. Como referencia, la tasa de los bonos a 10 años influye en la valoración de todos los activos de riesgo. Sin embargo, lo que más importa para las criptomonedas son los efectos estructurales a medio y largo plazo: primero, que el ciclo político influye cada vez más en los mercados financieros, especialmente en las tasas, elevando la importancia de los factores políticos en la volatilidad; segundo, que esto ofrece un caso vivo para que el sector de las finanzas descentralizadas (DeFi) observe la vulnerabilidad del sistema financiero tradicional y las respuestas políticas, resaltando el valor potencial de las soluciones descentralizadas en ciertos escenarios. Los inversores deben estar atentos a que, si estas políticas generan preocupaciones sobre la disciplina fiscal o la solvencia del dólar, podrían desencadenar movimientos de capital más intensos, presionando a las criptomonedas en el corto plazo por una reducción de liquidez, aunque también podrían convertirse en refugio a largo plazo por su carácter no soberano.

Contexto profundo: Fannie Mae y Freddie Mac — Los “gigantes” y “herramientas políticas” del sistema de vivienda estadounidense

Para entender completamente el significado de esta compra, hay que conocer su núcleo operativo: Fannie Mae y Freddie Mac. Estas instituciones no son empresas privadas comunes, sino empresas respaldadas por el gobierno con garantía implícita. Juegan un papel clave como intermediarios en el sistema de financiamiento de la vivienda en EE. UU.: no otorgan préstamos directamente, sino que compran hipotecas conformes a los estándares a bancos y otros prestamistas, las securitizan en valores respaldados por hipotecas (MBS) y las garantizan, vendiéndolas luego a inversores globales. Este proceso, conocido como “securitización”, aumenta enormemente la liquidez y la capacidad de financiamiento del mercado hipotecario, siendo fundamental para mantener el modelo de tasas fijas bajas en EE. UU.

Durante la crisis financiera de 2008, debido a la gran cantidad de préstamos subprime en incumplimiento, Fannie Mae y Freddie Mac estuvieron al borde de la quiebra y fueron rescatadas por el gobierno, colocándolas bajo la supervisión de la Federal Housing Finance Agency (FHFA) y recibiendo apoyo financiero del Tesoro. Desde entonces, las discusiones sobre reformarlas o privatizarlas no han cesado. La decisión de Trump de “no venderlas” en su primer mandato las mantiene en estado de tutela gubernamental. Hoy en día, su balance total es enorme, y las hace herramientas financieras clave para que el ejecutivo pueda actuar sin pasar por el Congreso. Cualquier operación significativa de estas instituciones puede impactar en un mercado de hipotecas que alcanza los 12 billones de dólares. Por ello, el uso de estas entidades para implementar una flexibilización dirigida es técnicamente factible y, en el plano político, una jugada hábil que aprovecha los mecanismos existentes.

Perspectivas futuras: “Economía Trump 2.0” y su relación con el mundo cripto

Este plan de compra probablemente sea solo el comienzo de la estrategia económica de la segunda administración de Trump. Justo antes de anunciar la compra, reveló su intención de prohibir a los inversores institucionales comprar viviendas unifamiliares. Además, Purdy adelantó que Trump anunciará en el Foro de Davos en las próximas semanas nuevas iniciativas relacionadas con la vivienda. Estas acciones delinean un perfil de “Economía Trump 2.0”: mayor intervención administrativa, gestión más directa de los precios del mercado y una integración profunda entre política económica y agenda política.

Para el sector de las criptomonedas, esto significa un entorno macroeconómico más incierto. Por un lado, las intervenciones fiscales y semi-fiscales pueden prolongar los ciclos económicos tradicionales, retrasando la aparición de riesgos sistémicos y ganando tiempo para el desarrollo del mercado cripto. Por otro, estas medidas pueden distorsionar aún más las políticas monetarias y fiscales, generando nuevas vulnerabilidades financieras. Como clase de activo emergente, global y no soberana, las criptomonedas podrían verse más como refugio en este escenario, reforzando su narrativa de protección contra la inflación y la inestabilidad.

Asimismo, la actitud del gobierno de Trump hacia las criptomonedas será un tema a seguir. Su postura relativamente abierta en su primer mandato contrasta con la intervención activa en los mercados tradicionales. Los actores del sector deben preguntarse si esta filosofía de “intervencionismo” se extenderá a la regulación de las criptomonedas, si continuará su línea “amigable con la innovación” o si, por el contrario, buscará fortalecer el dominio del dólar mediante controles más estrictos. En todo caso, cada movimiento no convencional en los mercados financieros tradicionales alimenta la narrativa de las finanzas descentralizadas y pone a prueba si las criptomonedas pueden consolidarse como un sistema de valor independiente de los ciclos políticos tradicionales.

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