Según BlockBeats, el 20 de julio la comunidad de Bitcoin quedó envuelta en un acalorado debate sobre el BIP-110, una propuesta controvertida para reducir el umbral de aprobación de la minería para las actualizaciones del protocolo del 95% al 55%. La propuesta también busca restringir datos arbitrarios en la cadena (como limitar las salidas de transacciones a 34 bytes y acotar OP_RETURN a 83 bytes) para reducir el uso de la blockchain por las inscripciones y Runas, con un plazo de agosto para la posible activación de un soft fork activado por usuarios (UASF).
El BIP-110 ha polarizado a la comunidad. Sus defensores sostienen que aliviaría la carga de los operadores de nodos y frenaría las transacciones de spam, mientras que críticos destacados, incluido el desarrollador Jameson Lopp, y el multimillonario Michael Saylor advierten de que la propuesta podría socavar la neutralidad de Bitcoin, dificultar el desarrollo de la capa 2 y congelar los UTXO existentes. Saylor afirmó que los riesgos de gobernanza superan cualquier beneficio para resolver estos problemas. El apoyo actual de los mineros sigue siendo extremadamente bajo y las probabilidades de que la propuesta se active permanecen muy inciertas.