El Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Inglaterra (BoE) anunciaron el 30 de abril, en la misma fecha, que mantienen las tasas de interés sin cambios. El BCE mantuvo la tasa de facilidad de depósito en 2%, que es la tercera reunión consecutiva en la que no se toman medidas; el BoE, en cambio, con un voto de 8 a 1, mantuvo la tasa de referencia en 3,75%, y solo el economista jefe Huw Pill pidió subirla a 4%. Las decisiones de ambas autoridades monetarias reflejan un mismo desafío estructural: la inflación energética impulsada por la guerra de Irán ya superó el objetivo de política del banco central, pero el debilitamiento del crecimiento vuelve difícil soportar nuevas alzas—la tesis de que los bancos centrales están atrapados en un “dilema de estanflación” empieza a ganar espacio.
BCE: la inflación se dispara por encima de 3% y aun así no se mueve el tipo de interés, “los riesgos alcistas de inflación y los riesgos a la baja para el crecimiento han aumentado”
Los datos flash de la inflación (IPC) de la zona euro del 4 de abril se publicaron el mismo día. La tasa interanual saltó a 3%, muy por encima del objetivo del BCE del 2%, y además se aceleró claramente respecto a marzo. Aun así, el Consejo de Gobierno del BCE decidió mantener la tasa de facilidad de depósito en 2% y, en su comunicado, señaló que “los riesgos alcistas para la inflación y los riesgos a la baja para el crecimiento se han intensificado” (upside risks to inflation and the downside risks to growth have intensified), admitiendo el atolladero de la política en el que entraron ante el doble golpe por ambos lados.
El BCE no se comprometió de antemano sobre si subirá la tasa en la reunión de junio, y solo mantuvo la redacción de “dependencia de los datos” (data-dependent). Esto deja margen para que el camino lo determinen los datos de CPI de la zona euro en mayo y la tasa de desempleo en junio. El mercado había anticipado que el BCE podría recortar tasas a 1,75% en la segunda mitad del año, pero esta decisión y los datos de inflación indican que esas expectativas de recorte necesitan recalibrarse.
BoE: voto de 8 a 1 para mantener 3,75%, Pill como el único halcón
El Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra (MPC) mantuvo la tasa de referencia en 3,75% con una votación de 8 a 1. El único voto a favor de una subida a 4% fue el del economista jefe Huw Pill. Las minutas de la reunión del MPC indicaron que “la inflación del IPC ha subido a 3,3% y podría ser más alta más adelante en el año, porque el efecto del alza de los precios de la energía sigue transmitiéndose”.
En su comunicado de política, el BoE hizo un comentario más directo sobre el impacto de la guerra de Irán: “El conflicto en Medio Oriente implica que las perspectivas de precios globales de la energía son altamente inciertas. La política monetaria no puede afectar los precios de la energía, pero se configurará de modo que el ajuste de la economía se logre de forma sostenible para alcanzar el objetivo de inflación del 2%”. El sentido de estas palabras se acerca a admitir que “las herramientas de política del BoE no pueden mitigar directamente la inflación provocada por un shock energético”, y que se opta por gestionar la demanda agregada en lugar de un choque vía tasas para manejar el entorno actual.
Observación en paralelo por Europa y Reino Unido: la política de los bancos centrales está limitada por el shock geográfico; el camino futuro dependerá del desenlace de la guerra
La elección del BCE y del BoE explica una cosa: cuando la inflación está impulsada principalmente por un impacto geopolítico (la guerra de Irán eleva los precios de la energía) y no por un recalentamiento de la demanda agregada, las herramientas tradicionales de política de los bancos centrales son limitadas. Después de que la Fed también el 29/4 eligiera mantener las tasas sin cambios y conservar el rango de 3,5-3,75%, los bancos centrales principales del G7 han formado una postura común: antes de que se aclare la situación de la guerra de Irán y el Estrecho de Ormuz, aplazar de forma integral el ciclo de recortes y evitar un relajamiento prematuro que permita que la inflación de origen energético se difunda aún más.
Para el mercado, esto implica que hay que recalibrar tres expectativas: (1) la expectativa de recortes para la segunda mitad de 2026 se retrasa hasta principios de 2027; (2) la fortaleza relativa del euro, la libra y el dólar tiende a estabilizarse porque los bancos centrales están observando en sintonía, y el impulso principal en los tipos de cambio lo dominarán el desenlace de la guerra y el flujo de capitales de refugio; (3) en el mercado de bonos, los rendimientos de la parte larga de la curva están sostenidos por expectativas de inflación y no pueden bajar rápidamente, lo que genera presión continua sobre las valoraciones de las acciones tecnológicas y los costos de financiación de las empresas. El siguiente hito clave es el ciclo de reuniones de junio (ECB 6/4, BoE 6/18, Fed 6/17-18): las tres autoridades monetarias se enfrentarán entonces de manera simultánea al juicio final sobre si “ya es momento de recortar”.
Este artículo “ECB y BoE mantienen las tasas sin cambios el 30 de abril: BCE y BoE en espera conjunta ante la inflación por la guerra de Irán” apareció por primera vez en Cadena de noticias ABMedia.
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