“Si confiesas con tu boca, “Jesús es el Señor,” y crees en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para ser justificado, y con la boca se confiesa para ser salvo. Como dice la Escritura, “Todo el que en él cree no será avergonzado.” Porque no hay diferencia entre judío y gentil—el mismo Señor es Señor de todos y bendice ricamente a todos los que le invocan, porque, “Todo aquel que invoca el nombre del Señor será salvo.””
Romanos 10:9-13 RVR1960
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